Se Pasaron

            El pasado martes 17 de julio, el periódico El Debate hizo algo poco usual: reprodujo en primera plana la caricatura de su cartonista estrella, el popular avece.

Aprovechando que la noticia fuerte de ese día era la detención de más implicados en el asesinato de Alfredo Cuén, la caricatura sirvió para redondear una primera plana sin desperdicio. Palabras más, palabras menos, en su dibujo avece cita declaraciones de Héctor M. Cuén, supuestamente hechas durante el programa “A primera voz” de Víctor Hugo Aguilar, el día 11 de julio del presente año. La idea que plantea avece es muy sencilla: responsabiliza al declarante sobre su integridad personal.

Lamento notificarles que al menos por esta vez no me pondré de parte de mi colega. Me parece ya es hora de tomar en serio el asunto de la responsabilidad social de los periodistas. Es ya más que evidente, la fobia que traen los dueños del Debate contra el excandidato a senador, al grado de romper las más elementales reglas ya no digamos de la ética periodística, sino de la simple convivencia civilizada. La forma en que fue cubierta la nota del asesinato de Alfredo Cuén, con esa foto en portada donde se ve al hermano desolado frente al cuerpo inane, hacen recordar los peores tiempos del Alarma. El propio avece entró poco después a ese jueguito de bailar sobre el cadáver, con una caricatura de pésimo gusto donde se valió del crimen para caer en el tema PAS-UAS. Se vale ser puerco, pero no tan trompudo.

Habrá quienes piensen que estoy defendiendo a Héctor M. Cuén, y de una vez les digo que, sí, lo estoy defendiendo de lo que me parece es un abuso de parte de un medio periodístico. Los ciudadanos no pueden quedar desamparados frente a los poderes fácticos. A veces, la tenue línea que separa lo público de lo privado puede ser muy sutil, impidiendo ver con claridad los límites entre uno y otro, pero esta vez no hay lugar a dudas: se pasaron, lograron reventar a quien está pasando por un momento que no se le puede desear a nadie. Está de la fregada quedarse callados, nomás porque “El Debate es muy poderoso porque tiene mucha circulación”. Al diablo con eso, al menos Luis Enrique Ramírez, hizo acto de contrición al ver las consecuencias de su “periodismo militante”, pero avece ha cometido un pecado capital: se olvidó de la autocrítica, y en ese sentido se metió de lleno a los oscuros intereses de la empresa donde trabaja. Y miren ustedes, que ahí si bailan muchos millones de pesos, y si alguna dudan tienen, nada más asómense a los resultados de las últimas investigaciones de la ASE en la Secretaría Estatal de Salud. Contra ese riesgo, no hay protección, y el pasarle la responsabilidad a quien finalmente es una víctima más de esos múltiples abusos, no sirve de nada. Mucho me temo.

TRES A LA SEMANA

HABLAN LOS VOTOS

Jorge Aragón Campos

            Contrario a lo que muchos piensan, soy de la idea de que la política es el reino donde el “si hubiera” sí existe: sus periodos suelen ser muy cortos y como suele pasar en cualquier otra actividad, cada hecho que ocurre se vuelve una lección para el futuro. El primero de julio, trajo algunas novedades importantes para Sinaloa, las cuales son campo fértil para la interpretación, por lo mismo soy de la idea de remitirnos, antes que nada, a los números, que eso es lo que el mundo es (como dijera el clásico).

De entrada, lo que más ruido ha generado es el asunto de los votos nulos, los cuales efectivamente han resultado inusualmente altos (86,000 para darlo en números redondos); el PRI, ni tardo ni perezoso, se ha dado prisa en afirmar que le pertenecen, pues la boleta sí resultó muy confusa en su caso particular, a diferencia de los otros partidos.

Sí, pero no tanto.

En política las cuentas son importantes, por lo mismo vale la pena alinear los números de manera que resulten favorables, eso es lo que pretende el PRI al afirmar que esos 86,000 votos son suyos pues, sostiene, es en la votación de diputados y en la de senadores donde los nulos se disparan. Cierto, en el caso de la elección presidencial, no había lugar a confusiones y ahí los votos nulos son muchos menos, pero aún así la cantidad es bastante respetable: 30,000. Hay que decirlo, estamos encontrando una buena cantidad de sinaloenses que optaron por dar la espalda a nuestro régimen de partidos, por lo tanto esos votos no son de nadie. Que no anden apuntándoselos los del PRI.

Por lo tanto, los resultados oficiales que, con el 97% de las casillas eran así:

PAN         PRI       PANAL     PRD      NULOS

Senadores 266,969-376,086-181,549-181,929-86,512

Presidente 285,417-531,120-   22,540-268,408-30,202

 

Quedarían, después de redondear y de asignarle al PRI sus 56,000 nulos, de la siguiente manera:

 

PAN            PRI       PANAL     PRD         NULOS  TOTALES

Senadores-267,000-432,000-182,000-181,000-30,000-1,124,000

Presidente-285,000-531,000-23,000-268,000 – 30,000-1,138,000

 

Otro elemento importante de la praxis polaca, es que a la hora de las votaciones no es lo mismo jalar que empujar: se espera que los candidatos presidenciales jalen a los de senadurías y diputaciones, e igualmente estos últimos deben empujar al primero, pero se espera siempre que la fuerza mayor se dé en el jalón y no en el empujón. Ojo, esto es importante.

Lo primero en saltar a la vista, es que el PAN llego al primero de julio como el caballo blanco: con el hocico sangrando. Nadie jaló ni empujó, tuvieron un resultado clásico de voto duro, un poquito más de hecho, pero para el año que entra esa “dureza” seguramente disminuirá, cuando las burocracias se realineen hacia los colores del nuevo patrón.

Al PRI le fue como se esperaba, el jalón de Peña Nieto fue de de 99,000 votos por encima de los senadores (ya con los nulos asignados), y si tomamos en cuenta que sus campañas fueron como las del PAN (flojas, es decir que no empujaron nada), bien podemos pensar que los números de estos últimos refleja el voto duro priista: casi el 40% del total ¡Muy bueno! Nada más sin olvidar que es en una campaña presidencial y con un candidato muy atractivo, por lo que podemos darnos el lujo de inventar una nueva categoría: voto duro óptimo. Sigue siendo muy bueno, aunque no se debe olvidar las condiciones especiales que lo provocaron (las cuales merecen un análisis mayor). Lo menciono porque el año que entra tendremos elecciones locales, será interesante hacer un comparativo con los resultados por venir.

El PRD sinaloense tiene mucho que agradecerle al peje con sus 87,000 votos por encima de sus candidatos al senado, asimismo lo menos que debe hacer es darle también las gracias a Mercedes Murillo, quien en Culiacán obtuvo la friolera de 65,000 votos, cantidad muy superior a la obtenida hasta por los panistas (47,000). Aquí el candidato presidencial jaló y los candidatos a senador empujaron. Nada más les faltó maquinaria, con una izquierda unida donde el partido más importante es el PRD que, ya lo sabemos, desde mucho atrás se ha reducido a mal administrar sus prerrogativas y el estacionamiento de la esquina. De algo ha servido la brega de eternidades en defensa de los más necesitados, que doña Mercedes ha realizado sin esperar jamás recompensa. Y qué bueno porque, sospecho, del PRD ni las gracias va a recibir. Eso sí, pensar que el 16% de votación obtenida por sus candidatos al senado representan el voto duro perredista, es un pésimo chiste. Lo que conviene subrayar aquí, es la cantidad de gente harta del PRI-PAN, convencida de la necesidad de un cambio y que le basta le presenten candidatos atractivos para votarlos. No es tanta la distancia entre la izquierda y la derecha, existe ahí un patrimonio político que, basándonos en la experiencia, con toda seguridad la izquierda local sabrá dilapidarlo pronto. Lástima.

En estas elecciones, sin lugar a dudas la gran novedad ha sido la aparición en el escenario de otros actores, como el PANAL, y la consolidación de personajes como Héctor M. Cuén Ojeda. En tercer lugar, en un virtual empate técnico con la izquierda (cada uno tiene el 16% de la votación), el PANAL es “el nuevo chico del barrio” de la escena política estatal. Sin embargo, por diferentes razones puede ocurrirle lo mismo que al PRD en los próximos comicios locales: su futuro en nuestro estado, depende de hasta dónde su dirigencia nacional nos tenga como un proyecto prioritario. En este hecho encontramos la explicación a un raro fenómeno: la desproporcionada diferencia entre sus votos para presidente y los de senadores: 23,000 contra 182,000. Lo primero a suponer, es que les funcionó el voto cruzado, lo cual será un asunto a manejar por la Gordillo allá en México; lo malo es que aquí en Sinaloa los descobijó porque, mira que coincidencia, Quadri resultó precisamente con el 2% de la votación, lo que coincide a plenitud con el resultado nacional y con los cálculos que siempre se han hecho sobre el PANAL: donde se pare, representa el dos por ciento. La pregunta, entonces, es ¿cómo explicamos los catorce puntos restantes?

¿Se acuerdan del 2010? Yo sí. Al interior del PRI, se quejaban de que se había cometido un grave error pactando con Cuén para Culiacán, afirmaban que su promesa de aportar cien mil votos a la causa vizcarrista resultó puro cuento, y sostenían además que en realidad les había restado. Ante la derrota por la gubernatura, el reparto de culpas fue adoptado no sólo por los priistas y muchos preguntaban ¿cuánto vale Cuén? ¿Qué significa en términos de votos Cuenta Conmigo? Ahora lo sabemos: réstenle a los votos de los senadores los de Quadri.

Todos han puesto el énfasis en el hecho de que el PANAL no obtuvo la primera minoría, y se han dado prisa en dar por muerto al exrector. Craso error. A diferencia de todas las organizaciones políticas que actúan en Sinaloa, Cuenta Conmigo es la única que presenta una integración totalmente vertical: donde su capitán se sienta, lo hace con aproximadamente 150,000 votos detrás. Es una maquinaria aceitadita, capaz de aportar dos veces la diferencia con que MALOVA ganó la gubernatura. De ese tamaño. Sin embargo, los retos por delante no son pequeños, a Cuén todo le había salido bien, este es su primer revés importante y su grupo deberá soportar tensiones inéditas, como la sucesión en la UAS el año entrante y por supuesto las elecciones locales. Sin embargo, imposible no reconocerles voluntad de poder, energía e imaginación: ahí vienen de regreso con la formación de un nuevo partido estatal, lo cual no deja de ser una sorpresa… una buena sorpresa; hace falta algo así en Sinaloa para romper en definitiva con el bipartidismo. Difícil hacer pronósticos con el cuenismo, pero sin lugar a dudas seguirá siendo una fuerza protagónica por derecho propio. Y seguramente no será la única, ya existen otras y serán motivo de futuros artículos. Es un compromiso.

 

TRES A LA SEMANA


LOS SONDEOS Y LAS ANGUSTIAS

Jorge Aragón Campos/jaragonc@gmail.com

 

El sondeo publicado por un periódico local, sobre la situación actual del electorado sinaloense con miras a la próxima elección, es, por decir lo menos, inquietante.

En apariencia, en el nuevo escenario que tenemos el partido que está dando la sorpresa es el PANAL, en mucho debido a sus aciertos en la nominación de candidatos, muy especialmente con Cuén Ojeda quien, en las encuestas de otra casa editorial (donde por cierto, no es muy querido que digamos), también aparece con el mayor top of mind.

Sin embargo, no sólo el PANAL es una novedad. En realidad, tanto PRI como PAN (del PRD ya es ocioso hablar) están ofreciendo algunas novedades que a muchos les han pasado por alto, y que generan poderosas interrogantes para el primero de julio y, por supuesto, para después. El año que entra, para no ir muy lejos.

El electorado de Sinaloa, desde mucho atrás presenta una solida cultura bipartidista. Cierto. En el caso del senado, por ejemplo, es histórico que el PRI ocupe el primer lugar y el PAN el segundo (de hecho, de ahí sale el epíteto que Clouthier les aventó a los panistas: carroñeros). Cierto. Las dos cosas.

Bajo esta óptica, las aspiraciones de Cuén Ojeda (y del PANAL) no tienen posibilidades, pues sobran elementos históricos para tal afirmación. Pero la historia cambió, y mucho. Yo afirmo que el PAN sinaloense está, como nunca, en su peor momento para enfrentar una elección: las divisiones, los rencores, los resabios alcanzan una magnitud inédita. Por otro lado, esta es la primera vez que el PRI contiende sin el amparo de la gubernatura. Nada más. La incógnita no es si todo esto tendrá muchas consecuencias en el resultado de la votación, porque las tendrá, la duda es si será suficiente para que el PANAL nos sorprenda con la senaduría, porque respecto a los diputados, en más de un distrito los priistas ya andan sudando la gota gorda y tronándose los dedos. ¡Los priistas! A los panistas ya me los puedo imaginar.