Juan Mauel Ley Frente a los Medios

Jorge Luis Telles Salazar

 

Este martes 14, Juan Manuel Ley López, el presidente del club de beisbol Tomateros de Culiacán, comparecerá ante los representantes de los medios de comunicación, cuando ha transcurrido ya más de una semana de la eliminación del equipo de casa, de la pelea por el campeonato de la actual temporada de la Liga Mexicana del Pacífico.

La cita es a las 11 horas en las propias oficinas del señor Ley, en el área de presidencia de la sede física del conocido corporativo empresarial.

En el orden del día, dos grandes temas.

Sin duda.

Una de ellas, el posicionamiento oficial respecto a la mala actuación de Tomateros en esta agonizante edición de la LMP y posibles planes, desde ahora para la nueva temporada del circuito invernal, que iniciaría en octubre del año en curso.

La otra, el avance físico en la construcción del nuevo estadio de beisbol; el problema legal que hace frente en estos momentos y una posible solución.

Se trata, como puede verse, de dos puntos sumamente interesantes, no solo para el juicio de los periodistas especializados, sino también para la afición en general, que tiene deseos de conocer la opinión más calificada sobre el particular y esta, por supuesto, es la del presidente de la organización.

Y bueno, vámonos por partes:

En cuanto al papel del equipo guinda no hay mucho que decir. Lo verdaderamente relevante es lo que se planea hacer para el futuro mediato.

Tomateros de Culiacán extendió a diez años la sequía sin probar la gloria de un campeonato. El último se logró en 2004 – cuando vencieron en la gran final a los Yaquis de Obregón – y de entonces a la fecha solo frustraciones y desencantos. Es más: a diferencia de los once años sin corona, transcurridos entre 1985 y 1996, cuando el team llegó a tres series finales (1986, 1991 y 1995), ahora ni eso. En el mejor de los casos, se han atorado en la etapa semifinal.

Y bueno, la verdad es que nadie puede acusar de apatía a los directivos del club. Recuerde usted, para no ir muy lejos, que en las últimas tres temporadas (2010-2011, 2011-2012 y 2012-2013), Tomateros fue el máximo ganador, para superar sin contratiempos la primera serie de “play offs”. Ha sido, justamente en semifinales, donde se ha producido el frenón de Culiacán.

Hablar de lo acontecido puede ser una buena terapia; pero lo pasado pasado es y lo hecho, hecho está. Conocer planes y proyectos para las próximas campañas es, a nuestro juicio, lo verdaderamente interesante.

Esto, por un lado.

Por el otro, el tema del estadio, donde existe un mandato judicial que, por el momento, impide la demolición del “Angel Flores”; pero no obstaculiza, que quede claro, la realización de los trabajos en poco menos de la mitad del sector, los cuales, hasta eso, registran un avance importante.

En fecha reciente, tanto el gobernador del Estado, Mario López Valdez, como el presidente municipal de Culiacán, Sergio Torres Félix, han declarado que la construcción del nuevo parque de pelota seguirá adelante, sobre la base de que la justicia dará luz verde a la edificación del estadio; sin embargo, existe una inquietud manifiesta en el sentido de que una demora en el proceso jurídico correspondiente, más allá de lo prudente, pudiera impactar en la fecha de inauguración, prevista para el arranque de la temporada 2014-2015 de la Mexicana del Pacífico.

La preocupación tiene una base sólida: si el parque no está listo para septiembre u octubre, Tomateros no podrá jugar en Culiacán. No por capricho de nadie, sino porque, simple y sencillamente, no habría donde hacerlo. Así de sencillo.

En fin.

De esto y de muchas otras cosas más, seguramente, hablará Juan Manuel Ley López con los representantes de los medios de comunicación de la entidad.

Ahí nos veremos. Por supuesto…

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Bien.

La ronda de semifinales en la LMP adquirió matices interesantes, tras los resultados de los partidos del domingo pasado.

Ambas series, como usted sabe, están parejas a una victoria por bando.

Cañeros de los Mochis, en efecto, apaleó 10-3 a Naranjeros de Hermosillo, en su propio parque y Mayos de Navojoa, con apuros hacia el final, superó 9-6 a los Aguilas de Mexicali, en espectacular duelo de fuegos pirotécnicos.

Así las cosas, Cañeros y Mayos tienen nueva vida. Y mucha. Especialmente los Cañeros, que se han convertido prácticamente en invencibles en el “Emilio Ibarra Almada”, donde aspiran a barrer a los Naranjeros. Es la misma meta de los Mayos, en el “Manuel (Ciclón) Echeverria”, donde tienen ahora, por vez primera en muchos años, el enorme respaldo de su afición.

Cañeros y Mayos acudieron al compromiso con la consigna de sacar un triunfo cuando menos. Y lo cumplieron.

Estadísticamente esto le proporciona un atractivo adicional a esta etapa de los “pley offs” del poderoso circuito invernal. Según la estadística, en efecto, ganar en casa, el primer partido, siempre es buena señal; pero pierde mucho de su significado cuando no puede evitar que le empaten la serie, con tres por delante en campo enemigo.

Pendientes..

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A manera de colofón.

Por hoy, hasta aquí con Palco Premier.

Ya nos fuimos.

Dios los bendiga.

PALCO PREMIER

 

Jorge Luis Telles Salazar

 

A cambio de las 4 carreras anotadas en su último partido de la serie de repechaje, Cañeros de los Mochis permitió la friolera de 16, víctima de una paliza descomunal de parte de Mayos de Navojoa; pero, increíblemente, le alcanzó para visar su pasaporte a la etapa semifinal de la actual temporada de la Liga Mexicana del Pacífico, bajo el esquema de “el mejor perdedor”.

Mochis, en efecto, fue ahora el favorecido con este sistema de competencias del circuito invernal, quizás poco práctico; pero necesario, a su vez, para redondear los cuatro semifinalistas. Cañeros se apegó al criterio del “run average” para avanzar a la fase siguiente, en la que incrementa tanto la calidad del espectáculo como el nivel competitivo de los participantes. El equipo verde cosechó un porcentaje de 65. 78, como consecuencia de la ecuación de dividir las carreras anotadas entre las permitidas y multiplicar esto por 100, según las disposiciones de la LMP.

En total, Mochis anotó 25 veces a lo largo de seis partidos y admitió 38. Esto da exactamente 65. 78, si el teorema de Pitágoras es verdadero.

Guasave, por su parte, levantó un 58. 82, resultado de dividir las 20 carreras a su favor por las 34 en contra.

Margen de nada, si quiere usted; pero margen al fin y al cabo.

Y en diferencia de carreras, la cosa es todavía más apretada. El 25-38 de Los Mochis se traduce en un menos 13; el 20-34, de Guasave, en un menos 14. De cualquier modo, lo que impera es el “run average”, mismo que privilegia las carreras anotadas por encima de cualquier otra situación.

Y es por eso que los Cañeros están ahora en la semifinal, “haiga sido como haiga sido”. Tenían rato que no llegaban a esta instancia. Buen rato.

Felicidades Joaquín.

Debes estar muy contento…por todo.

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Y bueno.

En el desarrollo de los dos últimos encuentros de la “repesca”, pareció por momentos que los Algodoneros de Guasave serían capaces de hacer la hombrada, ante la fenomenal paliza que los Cañeros de los Mochis recibían de manos de los Mayos de Navojoa, ante una entrada histórica en el estadio “Manuel (Ciclón) Echevarría”. La mejor en los últimos quince años, por lo menos.

Esto no era fácil puesto que los Cañeros llegaron a este juego con 21 carreras anotadas y 22 admitidas, contra 20-28 de Guasave; pero era factible, con la combinación de una derrota muy holgada de Mochis a cambio de un descalabro ajustado de los Algodoneros, sin renunciar a la posibilidad de un triunfo ya sea de un bando u otro, que hubiese desechado el esquema del “run average”.

Inning por inning, entrada por entrada, se sacaban las cuentas; pero, lamentablemente, el contra ataque de los Algodoneros de Guasave no llegó nunca. Una reacción para acortar distancias de última hora, pudo haber sido suficiente; sin embargo, esto no sucedió.

Algodoneros se va a casa y Cañeros sigue adelante. En la pelea por el campeonato de la actual campaña de la Liga Mexicana del Pacífico.

Suerte.

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Ahora que.

Contra lo que muchos piensan, esto de alcanzar boleto para semifinales como mejor perdedor no es indigno para nada y menos como para ubicar al equipo susodicho como segura victima en esta fase, en la que se enfrenta justamente al mejor del calendario regular, si es que éste supera la repesca, como lo han hecho ahora los Naranjeros de Hermosillo.

Es uno de los aparentes beneficios de este sistema. Se premia al mejor del torneo, enfrentándolo al peor del repechaje. Y al mejor perdedor se le coloca frente al viable favorito, lo que no significa, en lo más mínimo, que la situación ya esté definida.

En los últimos tres años, si mucho me apura, justo el mejor perdedor ha calificado a la gran final. Los Algodoneros lo fueron, en efecto, en 2010-2011 y también en 2011-2012. En ambas llegaron a semifinales como “perdedor suertudo” y en las dos pasaron por encima de los Tomateros de Culiacán, aunque sin coronarse campeones. Hace un año, fueron los Yaquis: avanzaron como “mejor perdedor” y en esta instancia dispusieron de los Tomateros de Culiacán. A la postre, Obregón se encumbró como monarca, por tercer año consecutivo.

Tiempo atrás, también los Venados de Mazatlán se coronaron campeones, luego de alcanzar la semifinal como “mejor perdedor”.

O sea: no hay nada escrito.

Llegamos a una nueva fase de la Liga Mexicana del Pacífico en la que no cuenta ya ni lo que se hizo en semifinales, ni mucho menos el papel realizado durante el calendario regular.

Esta es otra historia.

La del ¡borrón y cuenta nueva…!

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Bien.

Con las semifinales en puerta, los cuatro equipos ya cuentan con un pelotero de refuerzo, adicionalmente a su nómina actual. Lo eligieron hoy por la mañana, en un draft vía internet, que se originó desde la ciudad de Hermosillo. Seleccionaron dos cada uno, por aquello de que uno de ellos decline a la invitación.

Así, los Naranjeros tomaron al norteamericano Zelous Wheler, de Guasave y a Alfredo Aceves, de Culiacán.

Navojoa, a Juan Salvador Delgadillo, de Guasave y a Rennier Mustellier, de Tomateros.

Mexicali, a Amari Sanit y Andrés Iván Meza, de Culiacán.

Y Mochis, a Oliver Pérez, de Tomateros y a Eduardo Arredondo, de Guasave.

Solo se consideraron como candidatos a refuerzos a los dos planteles eliminados en la repesca. No a los de Mazatlán y Obregón porque sus integrantes, naturalmente, ya descansan en sus hogares, en espera del llamado a entrenamientos para el verano.

¿La mejor elección?

A nuestro juicio, la de Aguilas de Mexicali, en una u otra opción. Amauri o Meza. Hablamos de dos de los mejores cinco lanzadores de la Liga, que están en forma y descansados para ver acción en cualquier momento.

Digo.

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A manera de colofón.

Cañeros de los Mochis en Hermosillo, a partir de las 19 horas del sábado venidero, en el estadio “Sonora”.

Mayos de Navojoa en Mexicali, a las 6 de la tarde, del mismo día.

Se aceptan apuestas.

Y ya nos fuimos.

Dios los bendiga.

PALCO PREMIER

 

Jorge Luis Telles Salazar

 

Dolorosa coincidencia:

Exactamente un año atrás – si: el 05 de enero de 2013 – los Naranjeros de Hermosillo se despidieron del viejo estadio, Héctor Espino, con la cuarta derrota en fila ante los Tomateros de Culiacán, en el redondeo de una barrida que los puso fuera de la pelea por el campeonato de la temporada número 55 de la Liga Mexicana del Pacífico.

Los verdugos de aquel entonces, los Tomateros de Culiacán, desempeñaron ahora el papel de víctimas: con su cuarto descalabro al hilo ante los Aguilas de Mexicali, dijeron adiós, de manera poco edificante, al estadio “Angel Flores” y al mismo tiempo quedaron eliminados de la contienda por el título de la actual edición del circuito invernal. Ahora, lamentablemente, mucho más temprano que en las últimas cuatro campañas en las que avanzó, incluso, hasta la instancia de semifinales.

¿Quién tendría, en aquel entonces, la suficiente capacidad de imaginación, como para anticipar que, apenas con un año de diferencia, el equipo de casa probaría la misma medicina, exactamente en condiciones similares?

La noche del domingo, como ocurrió en Hermosillo hace un año, cientos de aficionados se quedaron, aquí hasta el final del partido, para ser testigos directos de la historia. Lograron superar la frustración y la amargura de una nueva derrota, para saltar al campo de juego, recolectar puños de tierra y trozos de césped y tomarse la clásica fotografía, en lo que fue el último encuentro de la Liga Mexicana del Pacífico en el coso de la colonia Almada, en esta ciudad capital.

Menos de un mes después de ese desaguizado, en la ciudad de Hermosillo se inauguró el majestuoso estadio “Sonora”, con la realización de la Serie del Caribe-2013, cuyos representantes mexicanos fueron, por tercera ocasión consecutiva, los Yaquis de Obregón, con solo un par de refuerzos provenientes del team de la capital del estado vecino al norte del país. Fue hasta el arranque de esta temporada, en octubre pasado, cuando los Naranjeros tomaron posesión de su nueva y flamante casa, en medio de una fiesta grande de parte de los seguidores de la franquicia con mayor número de títulos en la historia del beisbol costeño.

Sin embargo, a diferencia de lo acontecido en Hermosillo, donde el “Héctor Espino” sigue en pie y es utilizado por ligas amateurs y para otro tipo de eventos, aquí el “Angel Flores” será demolido en cosa de días, puesto que el nuevo estadio será construido justamente donde se ubica el actual. Los trabajos, de hecho, iniciaron hace meses, en lo que es la zona del estacionamiento y los avances de la obra ya son visibles. El nuevo coso beisbolero, que será un portento de modernidad deberá quedar completamente listo para finales de septiembre para ser inaugurado oficialmente en el comienzo de la edición 57 de la Mexicana del Pacífico. Y es un hecho que será sede de la Serie del Caribe en 2017, ahora con una modalidad de sumo atractiva: la participación de Cuba en el torneo.

Las experiencias de Hermosillo y Culiacán son una etapa curiosa para los anales del poderoso circuito invernal; pero una mera coincidencia. Amarga y dolorosa, si quiere usted, pero coincidencia al fin.

Tanto aficionados como jugadores de Naranjeros de Hermosillo y Tomateros de Culiacán hubiesen deseado, sin duda, despedir de otro modo a los cosos beisboleros más legendarios de esta zona de nuestro país; pero las cosas, desgraciadamente, no salen como uno quisiera. O peor: resultan exactamente al revés como sucedió en las ciudades capitales de Sonora y Sinaloa.

Lo positivo de todo esto es que Hermosillo cuenta el que es, por ahora, el mejor estadio de beisbol de México y de toda la Confederación del Caribe y que Culiacán tendrá una aún superior en octubre del presente año.

Ya lo verá usted.

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Por cierto.

Ya que de curiosidades hablamos, Adán Amezcua, el pelotero que por más tiempo ha defendido el uniforme de Tomateros de Culiacán – sin pertenecer jamás a ningún otro equipo en la Liga Mexicana del Pacífico – estuvo a punto de pasar a la historia, como el jugador que fue el último out en la historia del “Angel Flores”.

El destino, sin embargo, le tenía reservado al mazatleco algo mucho mejor:

Amezcua puso su nombre en esta historia como el último en conectar un hit en este parque: un cepillazo por toda la raya de tercera base, que fue ruidosamente celebrado por los pocos aficionados todavía presentes en el estadio.

Luego, si vino el último out: un ponche de Oscar Villareal a Luis Mauricio Suárez, jugador que apenas este año debutó con Tomateros de Culiacán.

Minutos después, las legendarias candilejas del “Angel Flores” se apagaron para siempre y esa misma noche también se cerraron las puertas del viejo inmueble, que será degradado a condición de cascajo en los próximos días, para dar paso a lo que será el nuevo parque de pelota en la capital de Sinaloa.

Finalizó así un romántico capítulo en la historia del beisbol de Culiacán y otro más, con mayor intensidad, comenzará a escribirse a la brevedad.

Suyos los comentarios, amigo lector.

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A manera de colofón:

En las últimas cuatro temporadas – sin contar la que todavía está vigente – Tomateros de Culiacán logró avanzar hasta la opción de semifinales. En la 2009-2010, cierto, como mejor perdedor; pero, con categoría y autoridad en las tres siguientes, en las cuales, incluso, fue el mejor equipo del calendario regular. O sea: si nuestra liga se jugase a rol corrido, como hasta la temporada 1967-1968, sencillamente el campeón.

Bajo esta circunstancia, en estas últimas tres, el equipo guinda llegó a los “pleyoffs” con etiqueta de gran favorito, la que ratificó plenamente al término de la primera ronda, la que superó con lujo de facilidad: en 10-11 y 11-12, sobre los Mayos de Navojoa; en 12-13, a costillas de los Naranjeros de Hermosillo, en lo que fue la historia contada líneas arriba.

Y he aquí el dato: por ser precisamente el mejor equipo del rol oficial, Tomateros se enfrentó, en las semifinales, al “mejor perdedor” y con todo y eso, no logró avanzar a la gran final: cayó en dos ocasiones ante Algodoneros de Guasave y hace un año ante los Yaquis de Obregón.

Ahora, ni eso. En la misma “repesca” y sin ganar un solo partido.

Situaciones como esta, por supuesto, se registran muchas veces en todas las ligas del mundo; pero la verdad de las cosas es que esperábamos algo mejor de Tomateros de Culiacán, con todo y la inconsistencia mostrada a lo largo de la temporada, reflejo lógico de un inconsistente y poco afinado estilo de dirigir del manager boricua Lino Rivera, cuyo ciclo con el equipo de casa parece cerrado y sin ningún resquicio para volver en el futuro.

Todo esto impone, naturalmente, la necesidad de un análisis completo y de fondo; pero lo haremos después, ya con la mente fría y sin el encabronamiento que traemos hoy, como la gran mayoría de los seguidores del plantel, cosa que nos llevaría, sin duda, a reflexiones ligeras, producto de este malestar que ya bajará en uno o dos días mes.

Aclarado el punto, nos vamos ya.

Dios los bendiga.

Y aunque se acabó el beisbol para Culiacán, este deporte sigue en otras latitudes y de sus acontecimientos estaremos al pendiente.