PALCO PREMIER

Jorge Luis Telles Salazar

 

Corramos la cinta:

Corredores en las bases: en segunda, el novato Carlos Alvares; en primera, Ramiro Peña. Alvares corre en sustitución del emergente Mario Valdez (por Adán Amezcua), tras negociar pasaporte ante los lanzamientos de Luis Ignacio Ayala; Peña, después de ganar la inicial, luego de tocar la pelota y superar el lance del “Chicote Ayala”, quien intentó, con tiro a la intermedia, anular la jugada de sacrificio.

Es el cierre de la novena entrada del segundo partido de la tremenda serie semifinal entre Tomateros de Culiacán y Yaquis de Obregón. Domingo gélido, con temperatura que araña los diez grados centígrados, cuando ya son casi las nueve de la noche; pero el ambiente en el estadio “Angel Flores”, con otro gran lleno, está cargado de electricidad.

Obregón está en ventaja de 4-3 y a solo tres outs de adjudicarse su segundo triunfo, para poner en la lona a Tomateros de Culiacán, los super favoritos para ganar el campeonato de esta temporada de la Liga Mexicana del Pacífico. Gran tensión en el graderío.

Luis Ignacio Ayala está en la loma de pitcheo, de manera sorpresiva. Apenas el sábado había hecho  un soberbio relevo de tres innings, en un juego, que concluyó cerca de la media noche. Se suponía que Ayala no estaba disponible; pero en un arranque de pundonor le solicitó a su manager, Eddie Díaz, lanzar de nuevo, para salvar el partido.

Y ahí está de nuevo. Ahora en una situación muy comprometida. Corredores en primera y segunda, sin out. Karim García, el refuerzo de los Naranjeros de Hermosillo, en la caja de bateo, arropado por la multitud que le demanda lo que es capaz de hacer.

Primer lanzamiento. Karim enseña el toque de bola; pero falla en su intento. Alvares abre demasiado en segunda y hasta allá va el extraordinario revire del cátcher Iker Franco, que truena en el guante del para corto Alfredo Amezaga. Parece out claro; pero el ampáyer  Orlando López marca el “seif”, con toda propiedad y el mundo se le viene encima al hombre de azul, que tiene que ser protegido por sus compañeros. Reclamos fuertes de Amezaga, del manager Díaz y de otros integrantes del cuerpo técnico de los Yaquis, que culminan con la expulsión de uno de los coachs, mientras la multitud celebra la decisión arbitral.

Lo que sucedió después, usted lo sabe:

Karim le prende un lanzamiento rompiente a Luis Ignacio y pone a bolar la pelota por entre jardines izquierdo y central. Cuadrangular y se cae el estadio. Karim recorre las bases y es recibido como héroe por todo el equipo, del cual era acérrimo rival apenas una semana atrás. Gana Tomateros 6-4 y empareja, a un triunfo por bando, una de las dos semifinales de esta agonizante campaña de la Liga Mexicana del Pacífico.

Para la historia.

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¿Out o “seif”?

La jugada fue repetida una y otra vez en la televisión por cable; pero ninguna toma de las càmaras es lo suficientemente clara como para asegurar una cosa o la otra.

El novato Alvares fue sorprendido, evidentemente, por el riflazo de Ike Franco; pero, a juicio del ampáyer Orlando López, Amezaga no lo tocó y eso le permitió regresar a salvo a la segunda colchoneta.

¿Qué fue out? Bueno, lo que sucede es que el señor Orlando López estaba a solo un par de metros de la jugada. La calificó como “seif” y “seif” se quedó. Nadie tan cerca como él.

Hay quienes se basan en el airado reclamo de Amezaga para asegurar que fue out y por ende un robo descarado en perjuicio de la causa de los Yaquis de Obregón; pero si a estas vamos, déjenme decirle que el ampáyer respondió con gran seguridad y en ningún momento se dejó intimidar ni por el “Fello” ni por el manager, no por los coaches del equipo de Cajeme.

¿Influyó esto en el resultado?

Bueno, después vino el jonrón de Karim y si nos remitimos a los supuestos, entonces Culiacán de todos modos hubiese ganado, 5-4 este partido; pero bueno, los “hubieras” no existen en el beisbol. Las circunstancias cambian tanto de un escenario al otro, que nadie puede asegurar lo que hubiese pasado si el ampáyer marca out en la intermedia.

¿Localista ampayeo en el “Angel Flores”?

¿Sí?

En la séptima entrada, cuando lanzaba Oliver Pérez, hubo un tremendo “estraick” en contra de Agustín Murillo, que el árbitro principal no le concedió al zurdo culichi. Oliver perdió la concentración y al siguiente envío, un hombre ponchado, se la “parqueó” por el jardín izquierdo y esto, precisamente, era lo que tenía al frente a los Yaquis de Obregón.

Al final del día, todo esto es parte del juego y me quedo con la máxima, que le disgusta a mi amigo Ramón Rivas Llamas – tanto o más que los toques de bolas -: así es el beisbol.

Bueno.

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En la misma frecuencia.

Ahora, con la confrontación empatada a una victoria por bando, la semifinal se convierte en una serie de cinco, a ganar tres y esto favorece en apariencia a los Yaquis de Obregón.

¿Por qué?

Porque de esos cinco probables, tres se jugarán allá en la vieja Cajeme y dos más, de ser necesarios, aquí en el “Angel Flores”.

El clásico factor “localía” que, de ser importante, de ningún modo es determinante, menos ante un rival como Tomateros de Culiacán, cuyos números en gira fueron tan buenos como los que cosechó en su casa y ante su público.

Tomateros viaja a Ciudad Obregón con la consigna de ganar por lo menos uno de los tres encuentros para asegurar su regreso a casa, aunque la meta ambiciosa es sacar dos triunfos para forzar un regreso con ventaja.

Esto no es nada improbable. Mucho menos imposible.

El manager Lino Rivera enviará el martes a la lomita de pitcheo al derecho Andrés Iván Meza y el miércoles a Francisco Campos. Reservará para el encuentro del jueves al zurdo Alejandro Armenta, a menos que nos tenga preparada una sorpresa. Los tres finalizaron la campaña regular dentro del selecto grupo de los diez mejores del circuito.

Los planes no cambian: Amaury Sanit continuará como cerrador y el zurdo Héctor Daniel Rodríguez en programa para un relevo largo, ante una eventual salida mala de uno de los inicialistas. Todo el “bull pen”, que batalló en serio en estos dos primeros partidos contra los Yaquis ya está disponible: Omar Espinoza, Alfonso Sánchez, Arturo Barradas, Francisco Félix, Miguel Rubio, Francisco Rodríguez, Oliver Pérez y Hassan Pena.

En Obregón, las cosas serán tan parejas como aquí en Culiacán. Y es que, mis amigos, se trata de un duelo de poder a poder.

Así de fácil.

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A manera de colofón.

La directiva del club Tomateros solo pondrá a la venta los boletos para un posible sexto partido, en cuanto su celebración quede garantizada. No antes. O sea, según los resultados que se den en el “Tomás Oroz Gaytán”.

Y hasta aquí por hoy.

Ya nos fuimos.

Dios los bendiga.

PALCO PREMIER

Jorge Luis Telles Salazar

 

Analistas, conocedores y aficionados en general coincidían: Tomateros de Culiacán ganará la serie de repesca contra los Naranjeros de Hermosillo, en un máximo de seis partidos.

Esta columna no marcó favorito alguno.

Y el doctor Ramón Rivas Llamas, me lo recriminó:

= Muy bueno tu análisis previo a la serie Hermosillo-Culiacán; pero te faltaron destos para hacer un pronóstico. Hermosillo trae no menos de seis cuartos bats en su alineación; pero no van a poder contra el pitcheo guinda. Culiacán ganará en seis.

La verdad de las cosas es que nadie, en sus sanos cabales, podría vaticinar lo que sucedió: una sonora barrida en cuatro partidos; el último de ellos ya con clara superioridad, en todos los fundamentos que hacen del beisbol el rey de los deportes: bateo, pitcheo, estrategias y hambre de victoria.

Aquí dijimos, si mal no recuerdo, que Naranjeros era más equipo que el que dibujaban sus números y que serían un rival temible para Tomateros, a pesar de la abismal diferencia en la cosecha de puntos y en el saldo de victorias y derrotas en el rol regular.

¿Me equivoqué?

Creo que no.

La barrida es engañosa. De los cuatro, los tres primeros partidos fueron tan intensamente disputados que bien pudieron haberse inclinado hacia un lado o al otro. Fue, en realidad, una serie muy pareja, que ubicó frente a frente a las dos franquicias más ganadoras de la pelota invernal.

Recordemos:

En el primer encuentro, aquí en el “Angel Flores”, Rennier Mustellier decide, en la décima primera entrada, con un cuadrangular, de línea, sobre la cerca del jardín izquierdo;  en el segundo, Maxwell León marca la diferencia, en el inning número diez, con una centella por el callejón centro-derecha, con Mario Valdez en la segunda base; en el tercero, ya en Hermosillo, es Cory Aldridge, quien inclina la balanza del lado guinda, en el noveno capítulo, con jonrón contra su banda y en el cuarto, el más holgado, el batazo estelar es un cuadrangular, con las bases llenas, de Marlon Byrd.

Así fue, en solo cuatro partidos, los Tomateros de Culiacán hicieron añicos los sueños de los aficionados de Hermosillo, que anhelaban tener a su equipo como anfitrión en la Serie del Caribe que arrancará el primero de febrero, en la capital del vecino estado, evento con el cual también se inaugurará el nuevo estadio Sonora.

Hace 16 años, en 1997, Tomateros les hizo la misma gracia a los Naranjeros. Les ganó la serie final y fueron los guindas los que jugaron la serie, allá en Hermosillo.

Repitieron el truco.

Ni hablar.

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Y bueno.

El domingo próximo pasado, los seguidores de los Naranjeros volvieron a llenar el estadio de Hermosillo, con otra entrada espectacular.

Ciertamente, Naranjeros estaba abajo 0-3 y ya se sabe que esta clase de remontadas no son cosa de todas las temporadas; pero, de cualquier modo, existía todavía la posibilidad de avanzar hacia la semifinal por el camino de “mejor perdedor”.

La barrida, para todos esos aficionados, era simplemente impensable.

Es más, el doctor Arturo León Lerma, ex presidente de la LMP y alto directivo del club Naranjero, se atrevió a pronosticar que esta serie de repesca se reeditaría en la final, bajo la tesis de que, de cualquier modo, uno de los dos calificaría como el clásico comodín para las semifinales.

Ese pensamiento, supongo, fue lo que llevó a los aficionados a registrar otra entrada espectacular en el estadio “Héctor Espino”, donde se desarrolló, ese domingo, el que fue, a la postre, el último partido de LMP en ese parque, inaugurado en octubre de 1972, por el gobernador Faustino Felix Serna, quien también construyó estadios dignos en Navojoa, Guaymas y Ciudad Obregón.

Sin embargo, ni los buenos deseos del doctor León Lerma; ni el entusiasmo de los aficionados; ni las clásicas veladoras que comenzaron a aparecer por todos los rumbos del estadio, hicieron el milagro.

Al caer el out 27, los Naranjeros de Hermosillo estaban fuera del “pley off”, sin poder ganar un solo partido. Y fuera también, de la Serie del Caribe, por supuesto.

Por desgracia, la trágica situación no fue del todo aceptada por un alto número de aficionados de la capital de Sonora, muchos de los cuales abandonaron el inmueble tras el “grand slam” de Byrd y otros más, los que se quedaron, terminaron por darle la espalda a su equipo, al abuchear a los suyos y celebrar ruidosamente las jugadas del equipo visitante.

Malo, desde luego. El buen aficionado debe estar con su equipo siempre. Festejar los triunfos y lamentar los descalabros. A todos nos gusta ganar y a nadie nos gusta perder; pero es lo bonito de esto. Ganar siempre no tendría ningún sentido.

¿O si?

Baste recordar que hace apenas hace tres años, fueron los Naranjeros los que nos hicieron la gracia. Barrieron a los Tomateros en la instancia de semifinales.

El beisbol da revanchas. Y pronto.

Así es esto.

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Ahora que.

Presente en la mente de los aficionados de Culiacán, los jonrones de Mustellier, Aldridge y Byrd, así como el macanazo de Maxwell León; pero no hay que olvidar que piedra medular, en este resultado, lo fue también la sensacional actuación del cuerpo de pitcheo de los Tomateros, tanto de su rotación de abridores como de su excepcional “bull pen”.

En efecto, José Luis Armenta, Rodrigo López, Andrés Iván Meza y Francisco Campos, lanzaron ¡juegazos! En toda la extención de la palabra, que fueron defendidos a sangre y fuego por la línea de relevistas del equipo local: Oliver Pérez, Francisco Rodríguez, Hassan Peña y Amauri Sanit, sin excluir también fugases actuaciones de Federico Castañeda, Arturo Barradas y Miguel Rubio, quienes hicieron lo suyo en su momento. Y lo hicieron bien.

Es más, fue tan sólido el trabajo de este “bull pen”, que no se requirieron los servicios de Héctor Daniel Rodríguez, cuya misión será la de rescatar al abridor, sea cual fuese su nombre, en la eventualidad de una mala salida.

No fue necesario el llamado al “Danny” porque los cuatro tuvieron salidas de calidad; pero ahí está, disponible, de ser necesario.

Este largo descanso, de aquí al sábado venidero, permitirá la recuperación de energías y hará posible que la rotación de inicialistas para la serie contra el mejor perdedor sea exactamente igual a la utilizada contra los Naranjeros de Hermosillo.

Para el sábado, además, ya estará disponible Maxwell León.

Y habrá también una novedad: un refuerzo más, que surgirá de los dos equipos eliminados y alrededor del cual se tejen conjeturas. ¿Un refuerzo? ¿Para què? Dirán algunos. Sin embargo, habrá que tomarlo para no dar concesiones de ninguna naturaleza. Como que lo que está en juego es el campeonato de la Liga Mexicana del Pacífico.

Solo eso.

Hasta aquí por hoy.

Ya nos fuimos… Dios los bendiga.

PALCO PREMIER

Jorge Luis Telles Salazar

 

Lo dicho:

Naranjeros de Hermosillo es más equipo, mucho más, que lo que indican sus números en el calendario regular de la agonizante temporada de la Liga Mexicana del Pacífico. ¿Qué perdió sus dos primeros partidos ante Tomateros de Culiacán? Sí; pero, mis amigos ¡en qué forma!

Precisamente en nuestro último Palco Premier nos referimos a la calidad de este plantel, a pesar de que calificó prácticamente “de panzazo” a los “pley offs” y en nuestras consideraciones dejamos muy claro que sería un rival temible para Tomateros de Culiacán, con todo y que, en el standing compuesto, los guindas le sacaron la friolera de ¡once juegos! de distancia.

A mi juicio, esta serie debió haber sido la gran final, como digno preámbulo a lo que será la Serie del Caribe Hermosillo 2013; pero el acomodo de los dos “teams” en la tabla de posiciones lo dispuso de este modo. Todavía es posible una reedición del verdadero clásico de la Liga Mexicana del  Pacífico, en caso de que uno de los dos califique a semifinales como mejor perdedor y ambos salgan adelante, por supuesto, en sus siguientes compromisos. Vamos a ver.

Y bien.

La manera en que se han desarrollado los dos primeros juegos entre Tomateros y Naranjeros le dan plenamente la razón a los conceptos aquí manejados.

Han sido ¡dos señores partidazos! Dignos de la jerarquía de las dos franquicias más ganadores de campeonatos de la LMP; reflejo claro de la calidad de los dos rosters e indicativo natural de la tremenda rivalidad deportiva entre estos dos equipos, que constituyen garantía de espectáculo, cada vez que se enfrentan entre sí, más cuando esto se produce en tiempos de postemporada, como los que se viven hoy en el Noroeste del país.

Veamos:

Un primer juego que se decide en la décima primera entrada, con un espectacular cuadrangular del cubano Rennier Mustellier, para romper una dramática igualada a 4 anotaciones. Y un segundo, que tiene su desenlace en el inning número diez, cuando Mario Valdez, de emergente por Adán Amezcua, saca a flote su oficio al conectar un batazo de hit a la banda del jardín izquierdo, que convierte en doble a base de coraje, agallas y corazón y cuando Maxwell León –el hijo de Maximino, el coach de pitcheo de los Naranjeros – atiza una centella a la pradera central-derecha, para enviar al plato al chamaco Carlos Alvarez (que corría por Mario Valdez) con la carrera de la victoria (apenas 2-1), ante el delirio de más de 16 mil aficionados, que cerca de la media noche todavía seguían en el “Angel Flores”, pese a una temperatura inferior a los diez grados centígrados, a la que poco estamos acostumbrados.

Así es, señores, Tomateros y Naranjeros nos han dado, en este arranque de la postemporada, una cátedra de jugar beisbol, con enjudia, garra y corazón; pero, sobre todo, con la calidad de la que ambos equipos están llenos en esta edición de la Liga Mexicana del Pacífico. Tomateros de corazón lo somos, por supuesto y estos dos resultados nos tienen felices; pero, caray, no hay que escatimar ningún reconocimiento al equipo rival. El gran rival.

Nobleza obliga.

=0=

Y bueno.

Tomateros de Culiacán viaja al estadio “Héctor Espino”, donde la serie se reanudará la tarde de este sábado, seguramente ante un entradón, similar o mejor  a los que registró el “Angel  Flores”, puesto que el parque de la capital de Sonora cuenta con una capacidad superior.

Los guindas se trasladan a Hermosillo, con un posible boleto de regreso a Culiacán, en el caso de perder los tres partidos en aquella ciudad. Esos dos primeros triunfos, en efecto, le dan a Tomateros la factibilidad de retornar a su estadio, en el caso de un muy mal resultado en el “Héctor Espino”.

Estas dos primeras victorias, además, colocan a Culiacán muy cerca de la serie semifinal, sea ya con dos triunfos más o bien como “mejor perdedor”, esquema contemplado en el sistema de competencias del circuito invernal.

Por una u otra vía, Tomateros está cerca.

Todavía no se gana nada, en efecto; pero la semifinal está ahí a la vista, como cumplimiento de una de las metas trazadas por la organización para la presente temporada.

Pendientes.

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¿Algo más?

Para el tercero y cuarto encuentro, en la ciudad de Hermosillo, Lino Rivera, el manager, tiene listos a dos lanzadores que se colaron al selecto grupo de los diez mejores en efectividad, como lo son Andrés Iván Meza y Francisco Campos. El primero, con marca de 3-2 y 3. 60 en carreras limpias admitidas; el segundo, con 6-1 y 3. 18 en efectividad.

En números, ambos lucen mejor que sus adversarios en la lomita de pitcheo: Dennis Reyes, con 2-3 y 4. 53 y Marco Tovar, con 2-4 y 4. 49.

Esto, como mera referencia. La estadística se diluye a la hora en que están frente a frente, en el campo de juego. Alguien decía por ahí que los Naranjeros no traían nada de pitcheo; pero ya ve usted, cómo se fajaron ante los Tomateros en el “Angel Flores”.

Desde la óptica de los guindas, déjeme contarle, además, que Lino Rivera tiene disponible, para cualquier eventualidad, al zurdo Héctor Daniel Rodríguez, quien no fue utilizado  en los dos primeros juegos porque no se dieron las circunstancias propias para un llamado. El “Danny” entrará a lanzar en el caso de una mala salida de los abridores, cosa que no se ha dado hasta la fecha puesto que los inicialistas cumplieron plenamente con su papel.

Por lo demás, es probable que el señor Rivera no puede contar para el tercer encuentro con el jardinero Maxwell León, puesto que sufrió una lesión en el festejo del segundo triunfo – cuando sus compañeros lo alcanzaron y lo lanzaron por los aires como al novio de la boda – y aunque no es nada serio,  es factible que se quede en el banquillo. En estas circunstancias, es probable que el timonel guinda envíe a Mustellier al jardín y ubique en tercera a Sergio Omar Gastelum. O bien, que coloque en una de las praderas al chamaco Carlos Alvarez, que ha sido toda una revelación.

Ahí están, además, Mario y Emmanuel Valdez. Por material no quedará.

Ya lo comentaremos.

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En el mismo tenor.

Tomateros de Culiacán fue líder en jonrones, con cerca de cien; pero en bateo por equipos concluyó la temporada en el quinto lugar. Su ofensiva, a porcentaje, no fue de las mejores del circuito.

Aquí lo dijimos siempre: además del bateo de largo alcance, es el pitcheo la herramienta, el arma medular del equipo de casa.

Y bueno, hay que decir, con toda honestidad, que de esta arma, que es el pitcheo, el manager Lino Rivera hizo un manejo prácticamente magistral, tanto en el primero como en el segundo partido de la serie eliminatoria frente a Naranjeros.

Alejandro Armenta, el pitcher campeón en efectividad, avanzó hasta el segundo tercio de la sexta entrada en el primer cotejo y Rodrigo López hasta el primer tercio de la séptima. Amauri Sanit ha corroborado su versatilidad al regresar a sus funciones como cerrador; pero antes de Sanit hay que ponderar el trabajo de Francisco Rodríguez, Hassan Pena, Arturo Barradas, Francisco Félix y uno en especial: el de Oliver Pérez.

El chamaco de Culiacán, en efecto, ha tenido dos salidas y en ambas ha convertido en ovaciones los silbidos al enfrentarse con éxito a la parte medular de la ofensiva naranjera: Karim García, Jorge Cantú y Jessie Gutiérrez, entre otros. El acomodo en el bull pen es el siguiente: Rodríguez, Oliver, Hassan y Sanit. Claro, en función de las circunstancias propias del encuentro.

Lo digo con franqueza: hay cosas que no me gustan dentro del estilo de Lino Rivera; pero su pitcheo lo ha movido prácticamente a la perfección y eso ha sido la base de tantas victorias.

Su mérito principal.

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A manera de colofón.

Algodoneros de Guasave es quien ha sacado la peor parte en la “repesca”. Luego de perder una solo vez ante los Yaquis de Obregón durante el calendario regular, resulta que ahora cayó en los dos primeros, en su propio parque y ahora, en el “Tomás Oroz” estarán prácticamente contra la pared.

En Mexicali, los Aguilas le sacaron provecho al frío y a su condición de local y también doblegaron en los dos partidos a los Venados de Mazatlán, quienes, no obstante, estarán en condiciones de una recuperación, ahora que jueguen en su estadio y ante un público que los apoya sin reservas.

Casualmente, ni Naranjeros de Hermosillo, ni Algodoneros de Guasave, ni Venados de Mazatlán han logrado una sola victoria; pero el camino de “mejor perdedor” se asoma como su tablita de salvación.

Y hasta aquí.

Ya nos fuimos.

Dios los bendiga.