ZONA POLITEiA Reforma eléctrica: ¿cómo conciliar desde las antípodas?

06 de abril de 2022

César Velázquez Robles

El método de las aproximaciones sucesivas para alcanzar por consenso una reforma eléctrica, ha naufragado. La lógica de guerra que desde el poder se instaló contra los adversarios de la iniciativa gubernamental, polarizó la arena política, impidió un diálogo civilizado y respetuoso, y echó por la borda toda posibilidad de encontrar los puntos de acuerdo, acercar las posiciones extremas, renunciar a los maximalismos y procesar un compromiso compartido. Es el fracaso rotundo de la política, de lo cual nadie puede ni debe sentirse satisfecho. Nadie gana, por más que haya quien se solace con el clima de crispación que dominará toda la vida política en un horizonte temporal amplio. Pierde el país, pierde la democracia, pierde el gobierno, los partidos, los ciudadanos-clientes del bien básico que representa la energía eléctrica, la capacidad competitiva del país en una época de mercados abiertos. O tal vez si ganan algunos: los que apuestan a la confrontación, al choque; los portadores de un discurso endurecido, de un lenguaje de ladrillo, los que reproducen el discurso sectario y dogmático de patriotas y traidores a la patria.

Entre la propuesta gubernamental y la alternativa de los partidos que integran la coalición legislativa hay un mundo de diferencia. Muchas de las discrepancias pudieron haberse abordado si hubiese imperado un talante distinto. Pero no: se trató de aplastar, de pasar por encima del adversario, sin miramientos, para demostrar cómo el centro de gravedad del poder se ha desplazado en las nuevas coordenadas. Prácticamente todas las propuestas de la oposición eran conocidas desde hace tiempo. Pero fue hasta ahora, una vez que ésta pintó su raya, cuando aparecieron las “coincidencias” y, con ello, la posibilidad de incorporarlas a la iniciativa del poder.

Así lo dijo el diputado Ignacio Mier, dirigente de la bancada morenista en la cámara de diputados: “Ayer escuchamos 12 propuesta públicas de tres partidos políticos. De esas 12, he tenido oportunidad junto con el Grupo Parlamentario y la coalición, de revisar seis, y coincidimos plenamente en que vamos a hacerlas nuestras. El día jueves Morena hará pública a cuáles se suma para que vayan en una sola propuesta”. Luego añadió: “Por prudencia, así es mi obligación como coordinador del grupo mayoritario, es de establecer canales de comunicación y vamos a profundizar para que lleguemos a más acuerdos”.

Pero me parece que el que pudo ser su aliado cruzó ayer el Rubicón. Despreciado, desdeñado, no acostumbrado a los desaires, decidió tomar el camino que su propia militancia, recio y quedito, le pedía: ejercer su autonomía e independencia y consolidar la alianza tripartidista con una propuesta común en materia eléctrica, que no queda anclada en el pasado, sino que mira hacia el futuro para no ser rehenes del presente. Creo que ahí quedó sellado el destino de la iniciativa gubernamental.

Los medios: un límite al ejercicio arbitrario del poder

Los poderes institucionales, los poderes extralegales, ilegales o alegales, tratan de acallar las voces críticas que se expresan en los medios porque, históricamente, éstos han sido un límite a su ejercicio arbitrario. Lo han sido desde el ejercicio de todos los géneros periodístico, a los cuales esos poderes a los que no gusta la crítica, buscan añadir un género más: el género del silencio. Pese a la violencia, a la intimidación, a la persecución y el asesinato que pretenden que su voz no se escuche, están y estarán ahí como la conciencia crítica de nuestra vida colectiva, impidiendo la degradación moral de la sociedad.

En el informe anual 2021, la organización no gubernamental Artículo 19 afirma que “La continua violencia contra la prensa es el resultado de gobiernos ausentes, tanto el actual como los pasados, que han sido incapaces de impedir la violencia, de garantizar medidas de no repetición, de investigar los crímenes contra la libertad de expresión y de reparar el daño, y que, por el contrario, agreden directamente a los medios mediante el estigma, la violencia física y el acoso, entre otros agravios”. Reporta que el año pasado hubo 644 ataques contra periodistas, lo que constata que “hoy el ejercicio de la libertad de expresión no tiene mejores condiciones que antes del 2018”.

Tal es el ambiente en el que hoy se desenvuelven los medios. ¿Puede la sociedad desarrollar una convivencia democrática en un contexto de ataques, amenazas, agresiones a medios y periodistas que cumplan una función crucial que garantice libertades, pluralismo y tolerancia?

ZONA POLITEiA: La reforma eléctrica: nada de aproximaciones sucesivas.

05 de abril de 2022

César Velázquez Robles

Todavía no hace muchos meses, el discurso político del poder permitía albergar alguna esperanza de que podrían alcanzarse acuerdos con la oposición. El tema de la reforma energética, pese a la endurecida posición gubernamental de sacarla adelante a toda costa “sin cambiarle ni una coma”, ofrecía algunas posibilidades de construir un consenso mínimo incorporando algunos de los planteamientos de las oposiciones. Al iniciarse el periodo de sesiones del Congreso de la Unión, el dirigente de Morena en la Cámara de diputados, fijó una posición interesante:  el compromiso de su partido de acercar posiciones políticas acudiendo al método de las aproximaciones sucesivas.

El recurso del diálogo, la búsqueda de un plano común de entendimiento, la posibilidad de un consenso que permitiese una reforma abierta, democrática y pluralista, aparecían, aunque de manera tímida, en el horizonte. La convocatoria al parlamento abierto parecía también abrir un camino para obligar a la modificación de actitudes irreductibles sin confrontar abiertamente la orden presidencial. Pronto se advirtió la imposibilidad de transitar por esta vía. Si se hubiese sido más flexible y receptivo a los planteamientos de la coalición legislativa, sobre todo a las posiciones negociadoras y conciliadores del priismo, el bloque gobernante podría haber abierto un boquete en la alianza tripartita opositora. No ocurrió así: se prefirió asumir una posición maximalista, apelar a un discurso apolillado, propio de una sociedad cerrada, que no puede tener ya cabida en una época de mercados económicos y políticos abiertos.

Los resultados están a la vista. Una reforma crucial, central, fundamental en el proyecto del gobierno para orientar al país de acuerdo con su visión, está por terminar –si es que no ha terminado— en un estruendoso fracaso, que prefigura otro fracaso de una todavía mayor magnitud: la reforma electoral. Es muy probable, como han señalado algunos comentaristas, que esta derrota política marque para efectos prácticos el fin del gobierno de López Obrador. Sin reforma eléctrica ni reforma electoral, que en la lógica del poder cerrarían el ciclo de las grandes reformas para consolidar las bases del cambio de gobierno y de régimen, no queda mucho más que administrar y tratar de llevar a buen término los grandes proyectos estratégicos que han sido santo y seña de esta administración.

Otro camino es una reacción autoritaria: buscar la imposición de esas reformas por la fuerza, lo que puede conllevar a una política de confrontación y represión; la renuncia a la lógica política y al establecimiento de mecanismos que fueron útiles para la reproducción del viejo poder político, pero que no pueden tener ya cabida en una época en que muchas de las decisiones y políticas públicas de orden nacional tienen como marco de referencia ordenamientos, acuerdos y compromisos de alcance suprasoberano. Para no ir muy lejos: el Tratado Comercial México-Estados Unidos-Canadá.

Ayer, lunes 4 de abril, puede quedar en la historia política del país como la fecha que marca el fin del proyecto político del lopezobradorismo. El anuncio del PRI de su rechazo definitivo a la iniciativa gubernamental en materia energética, junto al anuncio de coalición legislativa de este partido con Acción Nacional y el Partido de la Revolución Democrática, de una contrapropuesta que sitúa en las antípodas, constituye un momento de condensación de dos propuestas, proyectos y visiones de país: una que apunta hacia el pasado, de nostalgia por los tiempos idos, que recrea el viejo modelo de desarrollo hacia adentro, de fronteras cerradas, y otra, de un modelo de desarrollo abierto, de mercados y fronteras abiertas, que aspira a construir una nueva forma de inserción en la economía y en la sociedad global, y que apuesta por la competencia en lugar de los monopolios.

Veamos algunos puntos de la propuesta alternativa de la coalición legislativa:

  • Se mantiene y fortalece la rectoría del Estado en el sector eléctrico a través de la planeación y la Constitución de la Nacional de Redes Eléctricas, organismo autónomo del Estado, entidad que conforme a los requerimientos y demanda de electricidad, elaborará programas regionalizados para el crecimiento de líneas de transmisión y distribución.
  • Se fortalece la Comisión Federal de Electricidad, al otorgársele la autonomía presupuestaria y de gestión. Dispondrá de órganos corporativos, independientes y profesionales, pero rendirá cuentas como organismo público, y mantendrá a su cargo las empresas de capital, comercialización de combustibles, generación y suministro calificado.
  • Se fomenta la penetración del uso de energías renovables, que será una obligación de la Comisión Nacional de Redes Eléctricas, para permitir una mejor penetración de energías renovables en todo el país.
  • Se mejora el mecanismo de otorgamiento de permisos para dar mayor certeza jurídica a inversionistas.
  • El litio, ese material que se ha convertido en el caro objeto del deseo de sectores tecnológicos de punta en el mundo entero, se mantiene bajo la rectoría del Estado, pero sujeto a las mismas reglas de exploración del petróleo; habrá rondas de exploración y explotación de los minerales, que garanticen en todo momento la propiedad estatal, así como las ganancias de esta actividad.

Estos son algunos de los puntos de la propuesta alternativa que se presentará en la Cámara de Diputados. Son planteamientos interesantes, algunos de los cuales pudieron haber sido puntos de encuentro con las propuestas del gobierno. Claro, si hubiese sido seria la propuesta de aproximaciones sucesivas.

DOS A LA SEMANA: DE SUBORDINADO A PATRÓN.

Jorge Eduardo Aragón Campos

El trabajo no le gusta a nadie,

lo prueba que todos cobren por hacerlo.

Anónimo

Lyndon b Johnson fue el 36° presidente de USA y llegó a ese cargo merced al asesinato de Kennedy. De él decían sus críticos que toda su vida la había hecho en el gobierno, un burócrata en toda la extensión de la palabra. Años después del cargo, ya en retiro, en una entrevista le lanzan una bola encebada:

¿Cómo vive usted ahora, que ya no goza de cargo público alguno, es decir que se siente ser ahora un ciudadano común?

Su respuesta:

¡Es maravilloso! Toda mi vida fui servidor público, ahora que soy ciudadano soy yo el que recibe atención y servicios, dejé de ser el que los da.

Me acordé de la anécdota frente a las reacciones que provocó en el círculo rojo, la noticia de los nuevos nombramientos que hace pocas semanas el gobernador otorgó, más concretamente dos de ellos cuyos beneficiarios son briosos corceles del establo de la competencia, concretamente del PRI, el partido del que MORENA prometió salvarnos.

Si algo tenemos que agradecerle ya al nuevo gobierno estatal es su didáctica. Se los voy a decir en sinaloense llano, porque si lo hago en español a secas… el gobernador nos está diciendo que él no anda haciendo tonto a nadie; que aquí la tontera es autosuficiente y autosustentable: nos hacemos tontos nosotros solitos. Sin ayuda.

…Y yo estoy 100% de acuerdo con él.

El gobierno tiene obligaciones muy concretas que por nuestro propio bien debe cumplirlas bien y de las cuales no queremos ni oír hablar: dar la orden de disparar selectivamente contra una multitud; introducir gas venenoso a un auditorio repleto de rehenes y sus secuestradores; optar por no destinar recursos contra la pandemia para mejor destinarlos a construir represas; impedir la desaparición de una sinfónica para mantenerla tocando mientras te bombardean… Para eso es para lo que sirve un gobierno y si para ello ocupa contratar a Satanás pues que lo contrate, por eso no nos vamos a asustar… o no debiéramos, mejor dicho.

En esto de los nuevos funcionarios estatales, fue de llamar la atención lo que sí despertó interés mediático (que no público) y lo que no, quedando en esto último lo referente a las valoraciones sobre las responsabilidades institucionales de los cargos en cuestión. Los abordajes, las hipótesis, los análisis, las interpretaciones, etc. sobre el tema, todavía siguen y todavía comparten un mismo basamento: que el sentido primero y último, su esencia, su razón de ser del gobierno son sus chambas. La visión y las conclusiones generales se han dedicado a bordar desde esa perspectiva chambista, donde los únicos perjudicados fueron los morenistas, a quienes se les fueron dos muy merecidos huesos porque los que nos iban a robar ahora eran ellos, de ahí entonces no sea problema nuestro pues quienes se la jugaron durante la campaña y al final recibieron un violín… es decir, mansamente seguimos aceptando que la gubernatura es un patrimonio personal del que su titular puede disponer a discreción durante seis años nada más, y eso porque alguien o algo organiza elecciones quién sabe por qué razón, aunque eso pudiera estar ya por cambiar. Cada vez resulta más evidente que la única virtud, o capacidad, o vocación, o llámenle como ustedes quieran, distintiva de nuestra clase política respecto al resto, es su capacidad de reproducción: cada vez hay más. El problema es que su naturaleza conejil se empata con otra que los distingue también: son unos estómagos. Cada nuevo sexenio ha resultado peor que el anterior desde Miguel de la Madrid para acá. Eso es a nivel nacional porque a nivel estatal en Sinaloa estamos peor. Mucho peor: Sinaloa pasó de ser uno de los cinco estados más ricos del país a uno de los cinco más pobres; somos la entidad con los salarios más bajos mientras Culiacán es una de las ciudades más caras, y si nos fijamos en la calidad de lo que recibimos por esos precios más altos… Dubai nos viene guango. Pese a nuestro evidente retroceso en todos los órdenes, es hora no contamos ni siquiera con criterios y herramientas para evaluar el desempeño de nuestros funcionarios públicos, de hecho ni siquiera tenemos claridad en los motivos para contar con un gobierno, como si en verdad los asuntos públicos no tuvieran relación con el ciudadano común y con su vida diaria.

La ciudad capital, Culiacán, es zona de desastre donde desde mucho atrás nada funciona bien, además de que las dos últimas administraciones estatales la flagelaron sin recato, en beneficio de Mochis una y de Mazatlán la otra, mientras aquí insistimos en no darnos por afectados. Echamos a la basura una premisa básica: los funcionarios públicos son empleados nuestros y no al revés, porque todo lo público es propiedad nuestra, no de ellos, más importante todavía es que todo asunto de esa índole que no se resuelva bien, trae consecuencias para nosotros, no para ellos. Con la llegada de MoReNa a la alcaldía y luego con el impulso extra de conquistar la gubernatura, ha crecido de forma desmesurada el circo provocado por las contradicciones y las luchas internas de ese partido, que como no tiene ni local en la plaza optaron por hacer del gobierno estatal y los municipales (y de una vez el Congreso ¡Qué caray!) el ring para trompearse con libertad. El inicio de la lucha de relevos australianos que se traen, inició con el pretexto del proyecto del Metrobus (beneficioso para una economía exprimida por los altos costos de movilidad), que ya quedó en el olvido mientras el pleito sube de tono.

Díganme lo que ustedes quieran, pero a estos no los escogimos para que hagan lo que finalmente se han dedicado a hacer; sus sueldos no los paga la federación o la virgen de Guadalupe, los pagamos nosotros; los únicos afectados estamos siendo nosotros y no tiene por qué ser de otra manera. No son ellos quienes deben ponerse las pilas.