PALCO PREMIER

Jorge Luis Telles Salazar

 

A mi juicio, Naranjeros de Hermosillo es mucho más equipo, que sus números en esta edición de la Liga Mexicana del Pacífico, ya en fase de postemporada.

El club de la capital del vecino estado de Sonora ocupó, en la tabla global de posiciones – es decir: sumadas las dos vueltas de la campaña – el quinto lugar, con una marca de 33 victorias contra 35 derrotas , a once juegos de distancia de Tomateros de Culiacán, que sumó la impresionante cantidad de 43 triunfos a cambio de 23 descalabros. De los seis calificados, los Naranjeros solo tuvieron mejor estadística que los Venados de Mazatlán.

En el reparto de puntos, los Naranjeros sacaron la peor parte: solo 8, que es la suma de los 4. 5 del giro inicial y 3. 5 del complementario, en el cual se desplomaron hasta el séptimo puesto del standing. Por eso, precisamente, son los rivales de Tomateros de Culiacán, que monopolizó los 16 puntos de ambas vueltas.

En bateo por equipos, Hermosillo finalizó último, con .259 de porcentaje, aunque fue segundo en cuadrangulares, con 89, ocho menos que Culiacán.

Y en pitcheo global, finalizaron en sexto, con 4. 84 de efectividad.

A simple vista, los Naranjeros fueron punto menos que un desastre, con todo y su condición de anfitriones de la Serie del Caribe Hermosillo 2013, ciudad en la que los aficionados no quieren a otro campeón que no sea su equipo, para apoyarlo sin reservas en la competencia frente a los monarcas de las ligas de Puerto Rico, República Dominicana y Venezuela.

Y ¿Cómo le fue a Hermosillo en su serie anual contra Culiacán? Los Naranjeros solo ganaron dos de nueve juegos. Perdieron los otros siete, desde luego. Los agarraron de bajada.

Insisto, sin embargo, Hermosillo es más equipo que sus números.

Y están categóricamente equivocados aquellos que sostienen que los Naranjeros, por este antecedente, serán presa fácil de los Tomateros en esta primera instancia de los “play offs” de la temporada 2012-2013 de la Liga Mexicana del Pacífico.

Antes bien, considero que Naranjeros de Hermosillo será un rival muy complicado para el equipo guinda, con todo y la enorme diferencia de sus números durante el rol regular. Todo cuenta: la brillante historia de los Naranjeros; su condición de anfitriones de la Serie del Caribe y además un roster en el que abundan las grandes figuras. Quizás la mayoría de ellos ya sean unos veteranos; pero todavía les queda cuerda para este beisbol, el mejor de nuestro país.

Ahí están, para no ir muy lejos: Karim García, que bateo para .304, con once cuadrangulares; Jessie Gutiérrez, que fue el campeón jonronero, con 20; José Amador, con .263; Jorge Cantú, con .254 y 13 palos de vuelta entera; José Juan Aguilar, con .308; Luis Borgues, con .301; Luis Alonso García, con .212 y Carlos Gastelum, también con .212. Un line up de primera línea, sin duda alguna.

En su pitcheo, gente como Jonathan Castellanos (3-1 y 3. 67), Edgard González (2-2 y 3. 69); Marcos Zavala (3-1 y 3. 24) y Miguel Ruiz (5-3 y 3. 26), más el zurdo Heriberto Ruelas, refuerzo obtenido de los Cañeros de los Mochis. Su línea de serpentineros no es precisamente de las mejores de la liga; pero podrían responder bien al compromiso en puerta.

En suma: “pichones”, “pichones”, no serán los Naranjeros de Hermosillo.

Por el contrario, considero que le van a complicar la existencia a los Tomateros de Culiacán, a cuyos seguidores no les hizo gracia, precisamente, enfrentar a los Naranjeros en tan temprana instancia, con todo y las grandes diferencias de la estadística durante la temporada oficial. Nos hubiese gustado, sí, una final entre los dos grandes del beisbol invernal; pero no verlos frente a frente apenas en la repesca.

Lamentablemente uno de ellos quedara fuera, aunque está el camino del “mejor perdedor” para la clasificación a semifinales, que no es, para nada, una opción indecorosa. Es parte del sistema de competencias.

Y digo, lamentablemente, porque la potencial eliminación de los Naranjeros sería una tragedia para toda la Liga Mexicana del Pacífico puesto que todos los preparativos para el torneo caribeño tienen a este equipo como eje medular. Y en el caso de Tomateros, sencillamente porque fue el mejor de toda la temporada, con una distancia bárbara sobre sus más cercanos seguidores.

Por desgracia, así se dieron las cosas y ni modo.

Y bueno, pues a ver qué pasa.

=0=

Bien.

Tomateros llega a la primera etapa de la postemporada, embalado, con un gran nivel de juego y en calidad de gran favorito para llegar y ganar, incluso, la serie final, ante cualquier rival.

Culiacán fue el quinto mejor en bateo de la Liga, con un porcentaje de .265, aderezado con la friolera de 97 cañonazos de circuito, de los cuales 19 fueron para Cory Aldridge, 16 para Marlon Byrd y diez para Ricardo Serrano.

Ese porcentaje de .265 para los Tomateros nada dice si a estos tres nombres les añadimos los de Ronnier Mustellier – que cerró la temporada en plan grande -, John Lindsey, Ramiro Peña, Maxwell León y ahora Sandy Madera, sin subestimar a tipos como Cesar Tapia, Mario y Emmanuel Valdez y el mismo Adán Amezcua, que respondieron siempre en el momento preciso.

Será un orden al bat impresionante, con Byrd, Aldrige y Maxwell en los jardines; Mustellier, Peña, Serrano y Lindesey, en el infield; Madera, como bateador designado y Tapia y Amezcua alternándose en la receptoría.

Qué problema, para cualquier lanzador.

El departamento ofensivo, sin embargo, no es la mejor herramienta de que dispone el manager Lino Rivera para fabricar victorias. Lo es su pitcheo, sin duda. El elemento que lo tuvo trepado en el primer lugar de la tabla de posiciones durante casi toda la temporada de la LMP. Si acaso uno o dos días, los guindas le prestaron ese liderato a los Algodoneros de Guasave.

De hecho, Tomateros confeccionó el uno-dos-tres en efectividad, con Amaury Sanit, Alejandro Armenta y Francisco Campos; pero el cubano le cedió a Armenta el campeonato en efectividad toda vez que se quedó a solo una entrada del mínimo reglamentarias para tener derecho a tal honor. Otro que dejaron fuera a causas de este criterio tan extraño que aplicó la Liga es Andrés Iván Meza, que volvió por sus fueros, luego de un lapso de inactividad. A cambio de ello se colaron, dentro de los mejores diez, pitchers hasta con casi cinco en porcentaje de carreras limpias admitidas. ¡Hágame usted el cabrón favor!

A estos cuatro nombres, súmele los de Rodrigo López y Héctor Daniel Rodríguez. El primero de ellos, demostrando con creces el por qué de su paso por las Grandes Ligas; el segundo, con un pie dentro del mejor beisbol del mundo, a pesar de algunas salidas poco afortunadas en el rol regular.

Y bueno, como que para hacerle frente a los “pley offs” una rotación de cuatro abridores es más que suficiente, el cuerpo técnico de Tomateros ya acordó iniciar juegos con Alejandro Armenta, Rodrigo López, Pancho Campos y Andrés Iván Meza. Héctor Daniel Rodríguez estará siempre en el “bull pen”, atento a una mala aparición y es casi seguro que a Sanit se le asigne el papel que tuvo el año pasado: el de cerrador. Esto, ante las titubeantes apariciones del también cubano Hassan Pena en sus últimos trabajos desde el montículo.

En lo personal, lo digo con franqueza, no me parece una buena decisión porque se busca componer lo que todavía no está descompuesto y Sanit, la verdad, luciò impresionante como abridor, tanto así que de hecho él es el verdadero campeón en efectividad, sin demeritar, en modo alguno, lo hecho por Alejandro Armenta. Sin embargo también es cierto que es exagerada una rotación de hasta seis abridores y es innegable, a la vez, que Culiacàn ocupa de un brazo más confiable como cerrador.

Finalmente una decisión no de Lino Rivera, sino tomada en forma colegiada y aceptada además por Sanit y Héctor Daniel Rodríguez, en beneficio del equipo en su conjunto. Y bueno, que cada quien asuma su responsabilidad.

Digo.

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A manera de colofón.

Los partidos de la serie frente a Naranjeros se desarrollaran de la siguiente manera: miércoles y jueves, en el “Angel Flores”, a partir de las 19. 30 horas. Sábado, domingo y de ser necesario el lunes, en el “Héctor Espino”. Miercoles y jueves, de ser necesario, aquí en Culiacán.

En la otra serie de “repesca”, los Aguilas de Mexicali recibirán a los Venados de Mazatlán, que hicieron la hazaña de calificar y los Algodoneros de Guasave a los Yaquis de Obregón.

Así arranca el año en materia beisbolera.

Y bueno, por lo demás, lo mejor para usted y los suyos en este 2013.

Dios los bendiga.

Victoria de Tomateros

Jorge Luis Telles Salazar

 

Con su victoria del pasado 25 de diciembre, sobre los Yaquis de Obregón, Tomateros de Culiacán se convirtió ya en el mejor equipo del calendario regular de la presente campaña de la Liga Mexicana del Pacífico, sin importar lo que suceda de aquí al domingo 30, fecha en la que caerá el telón del rol oficial, para dar paso a los “play offs”, cuya primera serie arrancará el miércoles 02 de enero y no el primer día del año, como se había acordado de manera original.

Veamos:

Hoy jueves, 27 de diciembre, Culiacán amaneció con marca de 40 triunfos contra 23 descalabros, en el standing global de la temporada. Guasave y Obregón, sus más cercanos perseguidores, con 35 -28, a su vez. Y cuando restan cuatro partidos para la conclusión del calendario regular, aún perdiendo los cuatro, Tomateros finalizaría con 40-27, mientras que Guasave u Obregón, ganando los cuatro, totalizarían 39-28, para quedar un juego debajo de los guindas que ya tienen en la bolsa el super liderato de la competencia.

Es decir: si la temporada se jugara a rol corrido, como antaño, Culiacán ya fuese campeón, con una semana de anticipación; pero las cosas no son así. Aquí hay un sistema de competencias que no siempre es lógico ni justo; pero es el que utiliza la Liga para su sobrevivencia y el mismo que fue autorizado, en su momento, por los presidentes de los ocho clubes de la liga.

De cualquier modo y más allá de la satisfacción que esto representa, déjeme decirle que lo anterior tiene sus ventajas; pero estas solo serán válidas si los Tomateros superan, por si mismos, la primera serie de la postemporada, también llamada como “repesca”.

Ejemplo:

Para que esto adquiera vigencia, Tomateros tendrá que ganar la serie de “repesca”. Si lo hace, tendrá derecho a iniciar en casa la semifinal contra el equipo que haya ocupado el cuarto lugar en la tabla general, siempre y cuando este equipo también haya doblegado a su primer rival en los “play offs”. Y si Culiacán logra vencer ese tabú que han sido las semifinales en cinco de las últimas ocho temporadas, también abrirá en casa la gran final.

Se trata, sin duda, de un premio más que merecido al esfuerzo del mejor equipo del calendario regular; pero, le aclaro: todos estos privilegios se habrán perdido si Tomateros llega a semifinales por el camino del mejor perdedor. Esta ventaja se esfumará como niebla al paso de los rayos del sol y bueno también existe la posibilidad de una eliminación en primera instancia. Todo puede pasar.

Y por si usted ya lo olvidó, me permito recordarle que es la tercera temporada consecutiva en la que los Tomateros son los mejores de la temporada regular, en cuanto a juegos ganados y perdidos; pero en las dos anteriores solo han llegado a semifinales. En ambas, por cierto, en calidad de super favoritos frente a los Algodoneros de Guasave y en las dos han caído en solo seis partidos.

Esto no quiere decir que lo mismo vaya a suceder ahora; pero vale la pena tomarlo en cuenta para llegar a una conclusión triste: a pesar de todo lo hecho, Tomateros no ha ganado nada todavía. Y más aún: lo complicado, todavía está por venir.

A ver qué pasa.

=0=

Y bien.

En este raro sistema de la Liga Mexicana del Pacífico, el saldo en juegos ganados y perdidos es una cosa y otra, diferente, el esquema de puntuación.

Mire usted:

Tomateros ya es el mejor en el primer rubro; pero todavía no ha asegurado el máximo de 16 puntos, aunque ya de hecho se ve difícil en extremo que otro equipo coseche más unidades que los guindas. Podrían ser 16, 15 o hasta 14, en el caso de un mal cierre de temporada, pero no menos. Con esto, de todas maneras, será más que suficiente para abrir en el “Angel Flores” el “play off”, el próximo 02 de enero.

Y es que hay esto: en esta segunda vuelta, Tomateros marcha en la punta, con marca de 18 victorias y diez derrotas; pero tiene muy cerca a los Aguilas de Mexicali, a solo dos juegos de distancia. Unos aguiluchos que han jugado muy buena pelota en este giro complementario, por cierto.

En un momento dado, Culiacán pudiera perder el primer lugar de la segunda vuelta, máxime que Mexicali lo supera en el dominio entre sí; pero difícilmente Tomateros caería más abajo del segundo sitio. Insistimos: solo en caso de un muy mal cierre de campaña, que, bueno, no lo creemos, ni tampoco lo esperamos. La verdad.

Así las cosas, es Tomateros, ya, el mejor del calendario regular; pero, subrayamos, nada se ha ganado todavía. Viene, en efecto, lo más difícil.

Suerte.

=0=

Ahora que.

Tomateros cerrará en casa el calendario regular, ante Cañeros de los Mochis. Habrá juego aquí, viernes, sábado y domingo. Y en los tres el lleno será de dimensiones espectaculares en el moribundo coso de la colonia Almada.

Cañeros llegará a Culiacán, como el peor equipo de la segunda vuelta; pero de esto, a verlo como segura victima de los guindas, hay una enorme diferencia.

Ya prácticamente eliminados – aunque matemáticamente pudieran tener una leve posibilidad, en función de las combinaciones finales – el equipo verde vendrá a cerrar la campaña con dignidad y de paso a estropearles las fiestas decembrinas a los aficionados de casa, que una vez más colocarán al “Angel Flores” como el mejor en asistencia.

Ha sido un torneo pésimo para los Cañeros de los Mochis; pero, insistimos, esto no le resta peligrosidad. Van a salir a morirse en el terreno, en aras del desaguisado.

Por allá nos vemos.

=0=

Lo dicho:

Amauri Sanit y Francisco Campos salieron de la lista de los mejores diez pitchers de la temporada, por no cumplir con el mínimo de entradas reglamentarias para aspirar a tal distinción.

El mínimo, por si usted no lo sabe, es el número de juegos del calendario regular. O sea: 64, contando ya el juego de ayer miércoles.

Por eso salieron Sanit y Campos del “top ten”, al cual solo podrán regresar si el manager Lino Rivera les concede las entradas mínimas reglamentarias para ello, lo cual podría suceder en estos últimos cuatro juegos; pero hay otro aspecto importante a considerar: los “play offs” arrancan el miércoles 02 y don Lino los quiere a todos en condición física inmejorable.

Bueno el dilema. Ya lo analiza la directiva guinda en su conjunto. Por lo pronto, Alejandro Armenta ya no tendrá una salida más y prácticamente tiene en sus manos el campeonato de pitcheo en el renglón efectividad.

Para cerrar, dos cosas:

En esta serie frente a Mochis, regresan a la alineación: Marlon Byrd, Cory Aldridge, John Lindsey y Luis Alfonso Cruz, ausentes en los partidos frente a Obregón.

Y las otras series que arrancan este viernes: Yaquis de Ciudad Obregón en Navojoa; Naranjeros de Hermosillo en Mazatlán y Algodoneros de Guasave en Mexicali.

¿Y sabe algo?

Una limpia de Venados de Mazatlán sobre Naranjeros de Hermosillo, podría representar la hazaña de los rojos del puerto y por increíble que parezca, la eliminación de los anfitriones de la Serie del Caribe Hermosillo-2013.

Naranjeros, le recuerdo, solo hizo cuatro puntos y medio en la primera vuelta y si sigue en la penúltima posición – en la que ya está – alcanzaría ocho y Mazatlán, en teoría, todavía podría lograr nueve, de ascender al tercer sitio, del cual solo lo separa la distancia mínima de medio juego.

¿Qué tal?

=0=

A manera de colofón.

Una fuerte infección de las vías respiratorias  nos puso fuera de combate por varios días. Lamentablemente, los más intensos de la temporada decembrina; pero ya estamos de regreso. Listos para la acción.

Dios los bendiga.

Mala Pieza en el Telar

Marcelino Perelló

Matemático

Excélsior, martes 18 de diciembre del 2012

Guns don’t kill people. People kills people.*

Graffiti anónimo en una barda de Filadelfia, 1979.

 

Usted ya lo sabe, horrorizado o refractario lector. Está harto de saberlo. El pasado viernes un joven de 20 años mató a tiros a su madre, en principio maestra de escuela en la pequeña ciudad de Newtown, en el pequeño estado gringo de Connecticut, muy cerquita de Springfield, la población en la que habitan los Simpson, el jefe de policía Gorgory, la maestra Edna, el director Skinner, el puritano vecino Flanders, el siniestro payaso Krosty y el no menos atemorizante pupilo Nelson.

 

Después de haber asesinado en la casa a su progenitora, Adam Lanza, de conducta y apariencia tímidas y apacibles, se dirigió al colegio Sandy Hook, en el que trabajaba la occisa y ahí utilizó el fusil y las dos pistolas que llevaba consigo para matar a 20 niños y seis adultos más, después de lo cual se voló la tapa de los sesos él mismo.

 

Hasta ahí los hechos. Ese hecho. O mejor, siguiendo la enseñanza de Jacques Lacan, digamos “acto” en lugar de “hecho”. Adam “pasó al acto”, pavoroso acto. No es la primera vez que ocurre algo así en Estados Unidos, y en particular en escuelas de Estados Unidos. No es la primera ni la segunda ni la décima vez. Probablemente no es ni siquiera la centésima. Hacer un inventario sería ocioso y quizás imposible. Le recuerdo únicamente el caso que Michael Moore hizo célebre en su película Bowling for Columbine, que aquí se llamó Masacre en Columbine.

 

Si la magnitud y la trascendencia de los acontecimientos se establecen de manera cuantitativa, como acostumbran hacer los medios (a menos que haya alguna “personalidad” involucrada), la proeza de Lanza bate todos los récords, y más que invitar, obliga a pensar lo sucedido, lo que está sucediendo y lo que está por suceder en casa de nuestro gigantesco vecino de septentrión.

 

Es cierto que matanzas similares o incluso peores han ocurrido también en otras partes del mundo. Ahora recuerdo, obviamente, la que tuvo lugar hace unos meses en la isla noruega de Utøya, que se saldó con más de 70 muertes (por una vez perdieron los gringos, pero en su descargo reconozcamos que la carnicería noruega no tuvo lugar en un centro de enseñanza propiamente dicho).

 

No obstante, los casos abroad, fuera de las fronteras gringas, son contados y constituyen singularidades. Para que se dé usted un quemón le reproduzco la pertinente estadística que me hace llegar, con esta ocasión, la señora Flores Campo de Flores, como se apellida rigurosamente la querida y lejana Rebecca (y vive Dios que hace honor a tal patronímico), las que siguen son las cifras de muertes producidas por disparos de arma de fuego en algunos países del Primer Mundo:

 

La agencia independiente Occupy Mainstream Media informa que el total de fallecimientos debidos a la pólvora durante 2001, sería de: 48 en Japón, ocho en Gran Bretaña, 34 en Suiza, 52 en Canadá, 58 en Israel, 21 en Suecia y 42 en Alemania. En Estados Unidos, 10 mil 728. En efecto, algo está pasando en la frontera izquierda del Bravo. Algo que no puede ni debe ser pasado por alto, no sólo por los ciudadanos pensantes de ese país, sino por los de todo el mundo.

 

Por ser Estados Unidos lo que son, algunas de las cosas que ahí ocurren tienen trascendencia planetaria, se difunden y extienden como las ondas sobre la superficie de un lago cuando le es arrojada una piedra. Y la piedra que esta “particularidad” arroja no es un guijarro cualquiera. Es una auténtica roca. Riesgo de tsunami.

 

Es verdad que en nuestro país, orgullosamente no vamos demasiado a la zaga de los yanquis, pero no olvidemos que insistimos en pertenecer a esa entelequia llamada Tercer Mundo, y que la violencia aquí es en buena parte consecuencia, con la complicidad de capitostes locales, cierto, de la dinámica gabacha. Las ondas del lago nos llegan a nosotros en primer lugar, sin amortiguamiento.

 

Uno de los factores que coadyuvan a tal escalofriante baño de sangre es sin duda la legislación federal y las estatales, que en aquel país autorizan el comercio público y libre de prácticamente cualquier tipo de armas y municiones. La NRA, National Rifle Association, presidida años ha por el inefable Charlton Heston, que defiende a ultranza el derecho de los ciudadanos, y obviamente de facto, de los que no lo son, menores o indocumentados, a adquirir los instrumentos de muerte que se les antojen, cuenta con cientos de miles de afiliados y muchos millones de simpatizantes, todos ellos asesinos potenciales, en sus fantasías o en la realidad.

 

Apuntemos que las leyes de nuestro país, inspiradas en buena medida en las de aquél, establecen una permisividad semejante, en nombre de la “libertad”, pero que aquí de hecho se ha ido estrechando y soterrando. Recuerdo que en mi juventud, antes del 68, sí existían armerías públicas y legales, varias de ellas en las calles de Tacuba o Donceles, ya no me acuerdo bien. Allá, en los cuatrienios de Bill Clinton también se intentó restringir el mortífero comercio, pero Bush El Pequeño, el gran hijo de puta, lo reactivó.

 

Aunque los tiros —nunca mejor dicho— no van por ahí. Tal como el propio Michael Moore denuncia y exhibe, en el otro vecino de los “bollillos”, Canadá, la liberalidad respecto a la compra de armas de fuego es similar y, en cambio, los niveles de violencia son incomparablemente menores. Tal como enuncia el lapidario epígrafe de estas líneas el verdadero problema no está en las armas, sino en las ganas de tenerlas. Y en las ganas de usarlas. Podrán prohibir el uso de la pólvora, ¿pero cómo le harán para terminar con esas ganas? Me temo que las medidas restrictivas del tráfico de herramientas homicidas no hará sino estimular esas ganas.

 

He ahí el quid. En Estados Unidos se ha erigido un verdadero culto a los balazos. En el interior, y en el exterior. Es un verdadero mito fundador, desde la conquista del oeste hasta las guerras e invasiones que han protagonizado en el mundo, pasando por los gánsteres célebres, y los outlaws y sheriffs legendarios. Al final vienen a ser lo mismo y ambos son erigidos al nivel de paladines.

 

El gran trastorno es el papel que ocupa en su modelo civilizatorio la pulsión de muerte. Al contrario de lo que acontece en otras culturas, ahí tal pulsión no es reprimida ni sublimada. El auténtico derecho que se reivindica no es tanto el de hacerse de armas, sino el derecho de matar. Frente a él, las leyes no son sino un nimio inconveniente. Si el Estado, el paradigma institucional, mata, con pentotal o con bombas “inteligentes”, o de mil otras maneras, ¿por qué no habría de hacerlo yo? Finalmente pasarse años en la cárcel o incluso ser ejecutado, no es tan malo, y como decía Eugenio Sué, algo tiene de heroico. No deja de ser una medalla, una manera de inscribirse en la historia, en el American way.

 

El gran pensador gringo de origen alemán, Kurt Vonnegut, reciente y lamentablemente desaparecido, desarma e ilumina toda esta tenebrosa mecánica.

 

Pensando el recurrente odio alienado yanqui, socavando implacable unas sabiondas tesis esencialmente delirantes, Vonnegut encuentra razones obscuras normalmente inculcadas con alevosía, quizás únicamente inteligibles sólo inspirándose en rituales atávicos…

 

El problema no es Adam, es el conjunto de valores desquiciados que comparte y que lo arropan. Como todo trastorno síquico, el mal procede de la infancia. Y en su propia historia arraiga la sicosis yanqui. Mala pieza en el telar.

 

* Las armas no matan a la gente, la gente mata gente.

 

bruixa@prodigy.net.mx