Microscopio Social

Requiem por un ideal periodístico. Javier Valdez Cárdenas

Héctor Melesio Cuén Ojeda 

In memoriam a su profesionalismo y legado

Hoy nuevamente el periodismo nacional e internacional está de luto, ya que en punto de mediodía del lunes 15 de mayo, privaron cobarde y arteramente de la vida a un gran periodista sinaloense, investigador y escritor, de conducta intachable y ejemplar para su  familia, su gremio y la sociedad en general.

Este oprobioso crimen consternó a toda la sociedad sinaloense. A su afligida esposa, Griselda Triana –trabajadora de nuestra Alma Mater– y a sus hijos, Tania y Francisco, les expresamos nuestra tristeza e indignación. Sabemos que fue un padre ejemplar, una persona de hondo sentido humanista, siempre muy presto para ayudar a sus semejantes y orientar a sus compañeros periodistas. Su asesinato no solo cimbró al gremio periodístico de todo el mundo, también, al gobierno de Sinaloa, y por supuesto, a la sociedad sinaloense.

Además, con sus cinco libros de trascendencia nacional e internacional nos dejó un legado cultural muy útil para examinar y realizar investigación académica acerca del narcotráfico y de la delincuencia organizada. Por lo anterior, la ausencia de Javier Valdez Cárdenas también deja un enorme vacío en el ámbito del periodismo sinaloense.

Nos unimos a las cada vez más numerosas voces para exigir a las autoridades competentes que se esclarezcan los hechos y se haga pronta justicia en éste y todos los asuntos criminales aún no aclarados. Que no nos vengan con “chivos expiatorios”, o con endebles investigaciones ministeriales, únicamente para salir del paso ante la presión e irritación social.

De ninguna manera deseamos que sigan ocurriendo este tipo de acciones violentas que agravian cada vez más a la ciudadanía,  al contrario, exigimos que las carpetas de investigación se realicen con auténtico profesionalismo, seriedad, ética y genuina justicia, apoyados técnica y debidamente en las ciencias jurídico-penales. No queremos que este hecho quede impune, como miles que se han suscitado en nuestra entidad y en el país.

La sociedad y las familias de bien, amas de casa, padres de familia, empresarios y organismos empresariales y gremiales, así como académicos, líderes e intelectuales, ya estamos hartos de tanta inseguridad, impunidad y simulación, ante la ineficacia que han mostrado en los hechos las autoridades en la materia.

El pueblo de México, particularmente el de Sinaloa, ya no queremos seguir viviendo en la zozobra que deriva de la enorme inseguridad pública que padecemos.

En las últimas dos décadas en nuestra entidad, los homicidios dolosos se han incrementado alrededor del 300%, a pesar de que el presupuesto público destinado en materia de seguridad pública ha aumentado hasta diez veces en todo ese tiempo.

Ello significa que los programas, sus objetivos, estrategias, líneas de accióny  metas,no han funcionado como debieran. En lo que va de este año, se tienen registrados poco más 600 homicidios. La mayoría han quedado impunes, lo que demuestra una clara ineficiencia en este tema particular.

Sabemos que el problema de la criminalidad constituye un asunto complejo que se origina por diversos factores. Por ese motivo,es pertinente mencionar que como diputados de la anterior y la actual Legislatura local, hemos presentado diversas iniciativas de ley que tienen como propósito ir al fondo de las causas de este mal. El 14 de noviembre del 2014, los entonces diputados Robespierre Lizárraga Otero, María del Rosario Sánchez Zatarain y el colaborador de esta columna, presentamos al H. Congreso del Estado, una iniciativa de ley con proyecto de decreto, denominadaLey del Instituto de Prevención del Delito para el Estado de Sinaloa, así como otras muy diversas que tienen por objeto generar condiciones más propicias en la entidad, y que se vinculan con el desarrollo social y económico para efecto de ir solucionando la criminalidad que tanto nos agobia.

Estoy convencido que para Javier Valdez esta era una sus principales preocupaciones, y la comentó en diferentes ocasiones de la siguiente forma: “como periodistas, no podemos callarnos, nuestro trabajo tiene que ser consecuente para no vivir en el infierno en que nos encontramos”

Javier Valdez Cárdenas, descanse en paz.

Javier Valdez Cárdenas

jorgewalteriomed@gmail.com

medinawalterio@outlook.com

En Sinaloa vivimos en medio del horror y el temor que genera la violencia desmedida, la que no logra contener nada ni nadie, la que se presenta cuando no hay gobierno a la vista y la que enluta a cientos de hogares sinaloenses, hoy tristemente también al gremio periodístico.

Difícil y complicado el inicio del gobierno de Quirino Ordaz porque pareciera que la nueva administración no encuentra la forma de entrarle a los problemas que hoy aquejan a Sinaloa.

La guerra al interior del crimen organizado, provocada por la disputa por la plaza,  pareciera marchar paralela a la que estamos viendo entre quienes se disputan el poder político que no ha podido ejercer el gobierno en Sinaloa.

Decenas de periodistas llegaron hasta las oficinas de la Unidad Administrativa a reclamarle al gobernador Quirino Ordaz la falta de seguridad en Sinaloa y particularmente el asesinato del periodista Javier Valdez Cárdenas.

Humilde y voluntariosa la actitud del mandatario estatal no impidió que el insulto se incluyera en la protesta.

El asesinato de Javier Valdez está sacudiendo no sólo a la estructura del poder, sino a la en general a la conciencia social de Sinaloa. Pensemos en la hora del despertar frente a lo que ocurre. El despertar incluso del gobernador que a cuatro meses y medio de su gestión, no ha podido serlo.

La muerte del periodista acapara la atención de la prensa nacional y local, con destacados espacios también en los medios internacionales. Abarrotadas en torno al tema también las redes sociales.

A Javier Valdez lo definimos como el hacedor  de amigos.

Javier dedicó gran parte de su labor periodística a abordar el complicado tema del Narcotráfico y sus repercusiones en México, Lo hizo de manera magistral y llegó incluso a publicar varios libros sobre el tema.

Hablaba entonces demasiado de la muerte, de las de los de los miles de sinaloenses y mexicanos que han fallecido como consecuencia de la guerra del narco.

Pero no sólo hablaba de la muerte. De pronto Javier hablaba con la muerte misma, en la complejidad de su labor periodística y literaria.

Desde luego que el gremio periodístico está obligado a honrar la memoria de Javier Valdez.

Difícil pensar en el esclarecimiento total de su muerte, porque ni en Sinaloa ni en México se esclarecen los asesinatos de los periodistas.

Pensemos entonces, cuando menos,  en que  la muerte de Valdez Cárdenas sirva para iniciar una lucha encaminada a cambiar el estado de cosas que ahora nos afectan.

Por lo pronto nuestro abrazo solidario  para mi amiga Griselda Triana y para sus hijos Tania y Fran. Para Ismael Bojórquez y para todos los compañeros de Javier Valdez en el semanario Riodoce.

Así están las cosas…