La Violencia ya Impacta a los Planteles Educativos

Los padres de familia se encuentran desubicados y confundidos sobre qué hacer y cómo actuar ante los hechos de violencia que se han suscitado en los últimos días en nuestra entidad y las posibles repercusiones que pueden tener niñas, niños, adolescentes y jóvenes que asisten a los planteles educativos del estado.

Las actividades de alrededor de 25 escuelas ubicadas en la sindicatura de Villa Juárez, Navolato, y comunidades aledañas, así como en la colonia INFONAVIT Barrancos, se han visto trastocadas debido a actos violentos que se han dado en las cercanías de estos centros escolares, a lo que se debe sumar el uso irresponsable de las redes sociales.

Ante estos escenarios, los padres de familia están desorientados: unos optan por sacar a sus hijos de las escuelas para darles protección y otros deciden que permanezcan en las aulas e instalaciones escolares; sin embargo, algo positivo puede surgir de esta circunstancia: que hagamos una reflexión sobre las condiciones materiales de las escuelas y la preparación de maestros y directivos para hacer frente a estos momentos difíciles que se han presentado, tema indisolublemente ligado a los programas que impulsan e implementan los encargados de Protección Civil a nivel estatal y municipal.

Hay muchos que consideran que lo más recomendable es no sacar a los niños de las escuelas en los momentos de violencia, aunque también se escuchan opiniones a favor de lo contrario. Por ello es importante recuperar lo que en tribuna del H. Congreso del Estado abordé en varias ocasiones cuando tuve la oportunidad de formar parte de la LXI Legislatura: las condiciones e infraestructura en que se encuentran la mayoría de nuestras escuelas.

En diferentes posicionamientos retomé las cifras y estadísticas reportadas por el INEGI a través del Censo de Escuelas, Maestros y Alumnos de Educación Básica y Especial 2014 (CEMABE), en el cual se resalta, entre otros datos, que de un total de 5996 escuelas de educación básica, 5204 no cuentan con señales de protección civil; 4969 no tienen rutas de evacuación; 4467 no tienen salidas de emergencia y 4851 no tienen zonas de seguridad. Y a lo anterior habría que agregar decenas de insuficiencias.

Por estas cifras es que razono que también en un gran número de escuelas el personal carece de capacitación para hacer frente a condiciones en donde se pone en peligro a las comunidades escolares; es decir, se carece también de los protocolos necesarios para enfrentar estos momentos difíciles.

Las propias autoridades dan fundamento a la afirmación anterior. En recientes declaraciones, el delegado de la Secretaría de Educación Pública en el estado, Eligio Medina Ríos, lamentó que el ambiente de inseguridad esté trastocando la tranquilidad de los educandos, y reconoció lo siguiente: “Necesitamos un protocolo donde los niños, ante cualquier evento, los encapsule dentro de la escuela en áreas de mayor seguridad”: asimismo, recomendó que “los padres de familia estén en esa idea, porque naturalmente la seguridad de los niños puede ser mejor dentro de la escuela que en la calle o en el tránsito hacia su casa”.

También afirma lo siguiente: “Existen protocolos como Escuela Segura; sin embargo, ya están obsoletos y no cubren las necesidades de los tiempos actuales”. Estas declaraciones evidencian que se carece de los protocolos necesarios, y se contraponen a lo declarado por Luis Felipe Espinoza, coordinador nacional de Protección Civil, quien visitó Sinaloa hace apenas unos días y declaró que las escuelas no deben suspender las clases por cuestiones de violencia en sus inmediaciones o casos de emergencia, sino asumir los protocolos de protección. Así lo afirmó: “Se tienen protocolos establecidos para emergencias o temas de inseguridad, los cuales deben ser adoptados, bajo la instrucción de los maestros.

Finalmente, siempre he dicho que la palabra “hubiera” es la más inservible que puede haber. Incluso me trae a la memoria el posicionamiento que tuve en tribuna el 9 de diciembre de 2014, relacionado con la infraestructura educativa. En aquel momento afirmé que consideraba obligado y urgente que el gobierno del estado, los municipios, la misma legislatura y los consejos escolares de participación social, trazaran una estrategia inmediata para atender y remediar las condiciones de nuestros planteles educativos.

Propuse, también, que en esa estrategia se involucrara directamente la Dirección de Protección Civil del estado de Sinaloa, para que, con los reglamentos específicos existentes, se corrigieran las deficiencias tan marcadas en este renglón y pudiera realizarse un programa estatal de simulacros para las escuelas públicas mediante el cual preparara a los alumnos en el conocimiento de las señales de evacuación, apoyándose para ello en los cuerpos municipales de protección civil y los bomberos de cada localidad.

Ya pasaron dos años y tres meses desde que hice ese posicionamiento y poco se ha avanzado. Por este tipo de omisiones, los sinaloenses y los mexicanos repetimos constantemente la indeseable frase: “Después de ahogado el niño, a tapar el pozo”. Sin embargo nunca es tarde para actuar: hagamos lo que tenemos que hacer para proteger a nuestra niñez; claro que se puede.

Gracias; y que pasen una excelente semana.
Cuén.

Sin Etiqueta.

¿HABRÁ CASTIGO?

LAS COSAS QUE PASAN

Por: Jorge Walterio Medina

jorgewalteriomed@gmail.com

medinawalterio@outlook.com

 

Sin duda una de las preguntas que de manera más común nos hacemos los sinaloenses, tiene que ver con el hasta dónde se castigará el mal uso de los recursos públicos durante el gobierno de Mario López Valdez.

Digamos que la imaginación colectiva ve chica la cifra dada a conocer por el tesorero Carlos Ortega, que reveló la existencia de una deuda superior a los 13 mil 100 millones de pesos heredada por la administración del señor López.

Hace pocos meses el entonces titular de la Auditoría Superior del Estado, Antonio Vega Gaxiola, sorprendió a la opinión pública cuando reveló la existencia de una deuda pública del orden de los 20 mil millones de pesos de los cuales nueve mil correspondían a pasivos a pagar a corto plazo y sin fuente de financiamiento.

A partir de ahí se generalizó en la percepción popular la existencia de un cúmulo de irregularidades que daban pauta a pensar que los niveles de corrupción en Sinaloa, estaban al nivel de lo ocurrido en Veracruz y Chihuahua.

Difícil entender quién y porqué desmanteló la Auditoría Superior del Estado, cuando la revisión de las cuentas públicas del gobierno de Mario López Valdez  se realizaba a todo vapor.

Qué causó en el fondo la salida de Antonio vega Gaxiola.

Cada día, por cierto, más débil el argumento de que Toño Vega le estaba cuidando los números al señor López, porque sus cifras, relativas solamente a la deuda pública, fueron en más de siete mil millones mayores que las que dio a conocer el Tesorero Carlos Ortega.

El tema, repetimos, está cada vez más en el ánimo de la opinión pública y el Congreso del Estado no escapó  a este asunto.

Durante la sesión, la primera por cierto, de la Comisión Permanente, diputados del PAS, MORENA y PAN exigieron castigo para las irregularidades del gobierno de Mario López Valdez en lo relativo al gasto público.

Serena la líder priísta Irma Tirado precisó que su bancada  esperará el resultado de la investigación que realiza la Auditoría Superior del Estado. Recordemos que la mayoría priísta en la cámara rechazó la cuenta pública del gobierno anterior.

Desde luego que retumba aún aquella expresión de Mario López Valdez relativa a la entrega recepción  cuando dirigiéndose a Quirino Ordaz le expresó ”El sabe lo que me entregó y sabe también lo que va a recibir”.

¿Cuál es la medida de los compromisos entre el gobernador saliente Mario López Valdez y el entrante Quirino Ordaz Cóppel, cuando sabido es que el primero le realizó el trabajo sucio de operación política para que ganara el segundo la gubernatura?

Muchas preguntas y aún pocas respuestas.

Ya sabremos.

Por lo pronto en Sinaloa empieza a generarse también  el surgimiento de organismos sociales que ya exigen, por diversas vías, castigo a la corrupción.

Su proclama crece con fuerza en las redes sociales.

La presión social va en aumento.

Así están las cosas…

 

DOS A LA SEMANA

MENTIRAS EN LAS REDES

Jorge Aragón Campos                     jaragonc@gmail.com

            A nivel mundial hay un supuesto problema en las redes sociales, que hiciera crisis durante la elección presidencial en EEUU, pues en ellas se vivió el fenómeno de sitios informativos falsos en contra de la candidata demócrata. Esa es bronca de ellos y por ello allá ellos; nosotros tenemos las nuestras.

Sin duda, en México las redes sociales tienen un estatuto de verdad mayor a los medios convencionales, y no tanto porque las primeras sean fuente de información de mayor calidad, más bien es por la desconfianza a los segundos, que desde siempre han atendido intereses que bien poco tienen que ver con su público; la libertad de expresión en México ha sido la más importante de las garantías individuales… para los dueños de los medios; si alguien tiene dudas le aconsejo platique con Emilio Azcárraga Jean; no sé si sigue yendo al café de Los Portales.

Lo que en verdad está pasando con las redes sociales, es que están descontinuando las herramientas que históricamente sirvieron para construir narrativas falsas con total efectividad e impunidad, hoy, esa crítica pone el énfasis en la abundancia de mentiras pero omite mencionar la rapidez con que son descubiertas y evidenciadas, la vida útil de un embuste cada día es más breve y eso es gracias a la interconexión del público, que nos permite denunciar y ser escuchados, muy distinto a como era antes cuando el derecho de réplica se daba como una generosa dádiva del medio (cuando lo llegaba a conceder).

A la mayoría de los periodistas nos está costando trabajo adaptarnos a la nueva realidad, pues se actúa sobre la base de que internet sólo es un sustituto de la “circulación” o la audiencia, y se pretende mantener sin cambios la exclusividad mediática y su consecuente impunidad, como acaba de ocurrir aquí en Culiacán con el portal Viva Voz, al publicar un hecho en Ciudad Universitaria de manera distorsionada, por decirlo amablemente. El acto del portal tuvo sus consecuencias, por lo menos contribuyó a alimentar el clima de sicosis del que aún no salimos, pero hasta ahí tampoco es para cortarse las venas con un ejote, donde sí la puerca torció el rabo es cuando nada más retiraron la nota sin dar ninguna explicación ni disculpa.

No es ningún pecado equivocarse: se enmienda el error hasta donde sea posible, se pide indulgencia y se promete ser más cuidadoso en la próxima. Pero si se hace a la chita callando, entonces es obligado pensar que sí se hizo con mala intención y, peor aún, sobre la base de que tirada la piedra nadie podrá señalar la mano que la tiró. Eso era antes.

El periodismo no es una actividad que esté por encima de cualquier otra, ya no, la desmemoria ha desaparecido en México y siempre habrá quien recuerde nuestros esqueletos en el closet: los certificados de moralidad y ética expedidos desde el pedestal de la gran prensa perdieron validez. Ahora sí se volvió cierto aquello de que los médicos entierran a sus errores, mientras que los periodistas los publicamos. Nos quedamos desnudos. Qué bueno.