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TRISTE FINAL DE UN GOBIERNO

PREOCUPANTE EL INICIO DE OTRO

Por: Jorge Walterio Medina

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Triste y preocupante el cierre del gobierno de Mario López Valdez, cuando la violencia se recrudece y cuando, en las investigaciones de la PGR sobre el atentado contra el convoy militar, la atención se está dirigiendo a las corporaciones policiacas locales, como probables responsables, ya en acción directa o en complicidad,  con los autores de los hechos donde murieron cinco soldados.

Para nada casual que el alcalde de Culiacán Sergio Torres Félix haya salido a deslindar públicamente a la Policía Municipal de la capital sinaloense, precisando que en el día y hora del atentado contra la milicia, la seguridad y vigilancia en ese sector estaba a cargo de la Policía Ministerial que depende del gobierno de López Valdez.

La visita del Presidente Enrique Peña Neto a Mazatlán, donde platicó con los militares heridos y con los familiares de ellos, junto a las varias visitas también del Secretario de la Defensa Nacional General Salvador Cienfuegos, del titular de la Marina Almirante Vidal Francisco Soberón y de la titular de la Procuraduría General de la República, Arely Gómez, confirman el nivel del repudio y condena de la federación a los hechos ocurridos en Culiacán.

La tensión en Sinaloa sigue creciendo cuando la opinión pública vio azorada como el Ejército sitió hace unas horas las oficinas de la Policía Ministerial del Estado.

Digamos que la muy probable  corrupción y   complicidad de importantes segmentos de las corporaciones locales y hasta del Ejército con la delincuencia organizada de Sinaloa, constituye un secreto a voces entre el ciudadano común y es también una afirmación de quienes hacen análisis del fenómeno del narcotráfico en Sinaloa y en México.

No descartemos entonces que del fenómeno de colusión que se advierte, se deriven consecuencias políticas que podrían afectar a quienes están a punto de concluir su mandato de gobierno en Sinaloa.

Preocupación también  y en gran medida debe estar sintiendo el gobernador electo Quirino Ordaz Cóppel. Con qué, cómo y con quiénes se van a enfrentar a partir de enero del 2017 al narcotráfico y al crimen organizado en la entidad, constituyen interrogantes difíciles de responder.

Ordaz Cóppel está pensando seguramente además el cómo va a resolver  la crisis económica que afectará a su gobierno, cuando primero el auditor estatal Antonio Vega Gaxiola y luego el diputado federal Manuel Clouthier Carrillo, han desmentido las ‘cuentas alegres’ que presentó el tesorero Armando Villarreal y el propio señor López.

Para Vega Gaxiola y para Clouthier Carrillo, la deuda pública que heredará el señor Ordaz es aproximada a los veinte mil millones de pesos y de éstos, según el auditor superior del estado, nueve mil corresponden a deuda a corto plazo y sin fuente de pago.

Visto así Quirino Ordaz se habría sacado ‘la rifa del tigre’ y difícilmente enfrentará estos problemas si no cuenta con el respaldo del gobierno de Enrique Peña Nieto, que a su vez tiene sus propios y más graves problemas.

Preocupante entonces el qué sigue en Sinaloa en la hora del final del gobierno de Mario López Valdez y desde luego también en el inicio de la administración que encabezará Quirino Ordaz Cóppel.

LAS COSAS QUE PASAN

Bien el Congreso del Estado al rectificar en dos asuntos que ilustraron la novatez de quienes integran la nueva legislatura local.

Bien, reitero, cuando corrigió el error de haber nombrado a un hombre en la Comisión de Equidad, Género y Familia, designando finalmente ahí a la diputada Silvya Treviño,  que es la esposa del alcalde mazatleco Carlos Felton.

En nuestra anterior entrega dimos nuestra opinión en torno de la designación ahí del diputado Juan Pablo Yamuni.

Saludable también que hayan ofrecido las mejores condiciones para el trabajo de los reporteros que cubren la actividad legislativa.

Así están las cosas…

corazon-de-la-materia

DOS A LA SEMANA

ADIOS AL CAMARÓN

Jorge Aragón Campos            jaragonc@gmail.com

 

Según lo consignan diversos medios, de nueva cuenta la temporada de camarón sólo traerá ruina este año, las capturas no están alcanzando ni doce kilos diarios por embarcación pues, según especulan los pescadores, “el camarón ya se fue”.

Veamos.

Aquí en Sinaloa arrastramos un problema desde siempre: los sinaloenses ignoramos casi todo sobre nuestro Estado. ¿La razón? No nos interesa saber nada sobre él…hasta que nos truena el cohete. “Requerimos un apoyo extraordinario del Inapesca que nos permita determinar la movilidad del camarón y las especies marinas”, declaró, al enterarse de la situación, la diputada federal Rosa Elena Millán Bueno. O sea que no sabemos nada sobre movilidad de especies en el mar de Cortez, ya no se diga en el Pacífico.

Pero el hecho concreto, es que el camarón se nos desaparece y necesitamos saber por qué. ¿En verdad se fue antes o nunca estuvo ahí? ¿O quizá no ha llegado todavía? No lo sabemos, ese es el segundo hecho concreto.

Otro asunto sobre el cual ignoro todo (aquí sí nada más yo), es la salinidad del mar de Cortez. Me explico: en la actualidad, el ecosistema de los valles sinaloenses, desde Elota hasta Ahome, es artificial pues fueron desposeídos de su vegetación natural, cambiándole la vocación al suelo y acrecentando efectos sobre él como erosión, salinidad, desertificación, alza en temperaturas ambientales, etc.

Los cambios al ecosistema natural sinaloense, provocados por la mano del hombre, escalan a partir de la inauguración de la presa Sanalona; recordemos que desde aquella época, comenzaron a volverse costumbre los ciclos agrícolas dobles (primavera-verano y otoño-invierno), y ahí cambió el flujo de agua dulce hacia el mar, estabilizándolo a lo largo de todo el año y haciendo lo mismo con la salinidad de nuestras costas, nutrientes, etc. Luego nos volvimos neoliberales y dejamos de sembrar todo el año, asimismo el número de hectáreas sembradas ha cambiado, por lo que, para finalizar, las condiciones de nuestra agua marina están sometidas a vaivenes inusitados, lo cual necesariamente debe reflejarse en toda la vida que tiene ahí su hábitat.

Tengo la sospecha de que no tenemos ningún estudio sobre la ecuación salinidad agua marina-flujo agua dulce-siembras agrícolas y su influencia sobre la fauna marina, mucho menos el impacto extra de las granjas acuícolas que de poco tiempo para acá se han sumado. Tengo el temor de que hemos incidido tanto y tan despreocupadamente, sobre nuestro ecosistema, que lo hemos transformado hasta un punto donde ya no logramos entenderlo.

¿Será atractiva la hipótesis para algún investigador? Es pregunta.