PALCO PREMIER

 

Jorge Luis Telles Salazar

 

Salvador Valdez y Anthony Vázquez abrirán por Tomateros de Culiacán los dos primeros partidos, de tres seguros, en la ciudad de Mexicali, en la que se reanuda, este miércoles, la serie entre guindas y emplumados, en busca de la calificación a la gran final de la temporada número 56 de la Liga Mexicana del Pacífico. El otro contendiente surgirá del duelo Charros de Jalisco-Yaquis de Obregón, que también se reinicia, el mismo día, en la vieja Cajeme. Los dos desafíos, casualmente, están en condiciones similares: un triunfo por equipo.

¿Por qué Anthony Vázquez para el cuarto juego y no Francisco Campos, como correspondía a la rotación original planeada por el estratega Benjamín Gil?

Sencillo: porque Pancho Campos está resentido de una vieja lesión en una de sus rodillas y no se encuentra al cien por ciento. Pudiera ser que “Pancho Ponches” se recuperara en estos días y pudiera ver acción en alguno de estos tres juegos asegurados contra los Aguilas; pero, por si o por no, ahí está Anthony Vázquez, a quien la directiva del club seleccionó como refuerzo, al término de la primera etapa de los “pley offs”.

Vázquez, de raíces mexicanas, es un lanzador experimentado, quien incluso ya jugó en Grandes Ligas en 2011, para Marineros de Seatle. El último verano se le vio por doble “A” en la sucursal de los Orioles de Baltimore y en esta campaña de la LMP defendió la franela de los Venados de Mazatlán, donde lució bien: 2.70 y 2-1, en siete aperturas.

Por ahí no faltó quien criticara la decisión del club Tomateros en el sentido de aumentar su línea de serpentineros, cuando el bateo de largo alcance ha sido una de las debilidades del equipo. De acuerdo; pero la explicación es más que justificada.

Anthony es un refuerzo y lo menos que puede esperarse de él es que justifique plenamente esta condición.

El otro, usted sabe, es Juan Pablo Oramas, quien ha fallado sensiblemente en sus dos salidas. La primera de ellas, contra los Cañeros de los Mochis; la segunda, frente a los Aguilas de Mexicali. Pese a ello, Oramas seguirá en la rotación de abridores y es factible que suba a la lomita el próximo viernes en la ciudad de Mexicali. O si la serie se extiende, el domingo venidero, aquí en el “Angel Flores”.

A Oramas le han llovido las críticas por sus dos malas aperturas; pero no hay duda de su calidad. Por algo fue el mejor en ponches durante el rol regular. Y como ya no es nuevo en esto, es elevada la posibilidad de una recuperación en su próxima salida.

Ojalá.

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En tanto.

Salvador Valdez, igualmente uno de los pitchers más ponchadores durante el calendario oficial, tendrá en su brazo una delicada responsabilidad: ganar el tercer cotejo representará asegurar, por lo menos, el regreso al “Angel Flores” y aumentar, por ende, las posibilidades de obtener el boleto a la serie final.

Valdez fue el ganador del sexto partido contra los Cañeros de los Mochis, aquí en Culiacán. Y deje usted la victoria: ¡lo que lució en la loma de pitcheo!.

Chava llegó al equipo de Culiacán, luego de una gran actuación en el circuito de verano, donde estuvo en la pelea por ser el mejor en varios departamentos. Con este antecedente, se le ubicó en la línea de inicialistas desde el principio y ahí se ha sostenido desde entonces, junto con Pancho Campos, otro de los abridores al arranque de la campaña.

Salvador, en quien existe toda la confianza del mundo, enfrentará a dos rivales temibles: por un lado, la poderosa ofensiva de los Aguilas de Mexicali – en la que no hay ningún desentonado – y por otro, el frío glacial que se percibe allá en esta época del año.

La “congeladora” le dicen al parque de los aguiluchos. Y el calificativo no puede ser más acertado. Eso es el Nido: una nevera en diciembre, enero y hasta febrero.

Obviamente, los caballeros Aguila están más habituados a jugar en tales condiciones atmosféricas y esto ya es una ventaja; pero, de ningún modo determinante. El factor localía también obrará a favor de los emplumados; sin embargo, tampoco esto será algo decisivo en el resultado.

Valdez puede superar esos aspectos adversos. Y sus compañeros también. Si le apoyan con carreras, desde temprano, puede sacar el resultado.

Ya lo veremos.

=0=

Y bueno.

Tras la épica victoria de la noche del domingo, cuando Tomateros de Culiacán regresó de un 7-0 para ganar 8-7, llegamos a pensar (erróneamente) que los guindas no tendrían mayores problemas para adjudicarse el segundo de la serie y forzar, por lo menos, el retorno al viejo estadio “Angel Flores”, coso que lució espectacular durante esos dos primeros choques de esta semifinal.

Sin embargo, no sucedió así.

Aguilas de Mexicali se recuperó de ese doloroso descalabro y al siguiente día se apuntó una victoria sin mayores problemas para poner la serie a la par con Londres. Esa noche no hubo regreso. Mexicali ganó con relativa facilidad aunque con escasa diferencia entre el número de hits conectados por ambos equipos.

Bueno, debe decirse que lo hecho por Tomateros el domingo no se ve todos los días. Fue, cierto, una estampa memorable que ahí quedó: para el recuerdo de los aficionados que esa noche llenamos el parque a su máxima capacidad.

Uno de los últimos juegos, por cierto, en la historia del “Angel Flores”.

Y hay que tener presente esto: el del lunes, pudo haber sido el último partido en este estadio. Será el último si uno de los dos gana los tres juegos allá en Mexicali. Y bueno, esperamos que esos sean los Tomateros de Culiacán.

Así de fácil.

=0=

A manera de colofón.

Hasta aquí por hoy.

Ya nos fuimos.

Dios los bendiga.