Jorge Luis Telles Salazar
(Toda mi solidaridad con Antonio Quevedo Susunaga, periodista amigo, profesional, serio, responsable, solamente comprometido con su modo de pensar. Veracruzano de nacimiento, sinaloense por adopción, Toño ha cosechado lo que comenzó a sembrar desde su arribo a nuestra entidad a mediados de la época de los setentas: reconocimiento y amigos por doquier. Hoy Antonio Quevedo es víctima de una circunstancia ajena a su voluntad: una de las clásicas embestidas – ya muy normales – de parte de los empresarios del periodismo en contra de quienes hacemos periodismo; pero así es esto y lo comprendemos. Los medios de comunicación son empresas y sus intereses económicos están por encima de todo. Un saludo Toño y adelante. De lo malo siempre salen cosas buenas. Me consta. Escribo en sábado, desde la gran ciudad de Culiacán).
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Bien.
La encuesta del diario Reforma, publicada el pasado jueves 31 de mayo próximo pasado, activó, en definitiva, los focos amarillos, de alerta extrema, en la sede del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Revolucionario Institucional y particularmente en la casa de campaña del candidato presidencial Enrique Peña Neto. Los resultados de su medición, a ese día, fueron los siguientes: Enrique Peña Nieto, 38%; Andrés Manuel López Obrador, 34; Josefina Vázquez Mota, 23 y Gabriel Quadri de la Torre, 5 por ciento.
Es decir: de acuerdo con esto, existe una diferencia de solo cuatro puntos porcentuales entre Peña Nieto y Lòpez Obrador, lo que es tanto como un empate técnico entre ambos candidatos a la presidencia de México, cuando este domingo, 03 de junio, faltan exactamente cuatro semanas para la gran jornada electoral.
Y si la encuesta de Reforma generó altos niveles de preocupación entre las huestes de Peña Nieto, en las filas de López Obrador fue objeto de una gran celebración de tal modo que tales números fueron paseados por toda la República por los diferentes voceros de las izquierdas, en franca contradicción a lo expresado por ellos – y por el mismo AMLO – en repetidas ocasiones: que las mediciones pre-electorales carecen de sustento y que la única encuesta con valor legal será la del primero de julio venidero.
Pues sí.
Esto último se repite, como si fuese disco rayado, a cada instante, especialmente por quienes marchan abajo en los sondeos; pero no salga por ahí uno n que les de resultados de algún modo favorable, para que de inmediato se adopten proclamas triunfalistas y se les dé a los discursos un cambio radical. Es el caso de esta medición de Reforma que ya todos conocemos y que impactó a la opinión pública nacional, a pesar de que su resultado fue muy diferente al de la inmensa mayoría del que presentan las firmas encuestadoras más prestigiadas de este país.
Una de ellas, por ejemplo, es GEA-ISA, del diario Milenio, cuyos números se publican día con día. Y ese día exhibió las cifras siguientes: Peña Nieto, 42. 8 por ciento; López Obrador, 27. 4; Josefina, 26. 2 y Quadri, 3. 6. El conocido periodista Ciro Gómez Leyva es el responsable de este trabajo y sobre el particular, en su columna del viernes primero de junio, escribió lo siguiente:
“De acuerdo con Reforma, la ventaja de Enrique Peña Nieto sobre Andrés Manuel López Obrador es de solo cuatro puntos y Josefina Vázquez Mota queda once puntos atrás del candidato de las izquierdas.
Nosotros – o sea Milenio pues – publicamos ayer que Peña Nieto superaba a López Obrador por 15. 4 puntos y que Josefina se ubicaba 1. 4 puntos abajo del tabasqueño.
Como se ve, en la de ellos no hay primer lugar y Josefina aparece en un lejano tercero. En la nuestra hay un líder claro y un empate en el segundo lugar. Por tanto, mi opinión es que una de las dos encuestas está equivocada.
No me detengo en consideraciones técnicas ni en las implicaciones políticas que se deriven de la lectura de unas y de otras. Prefiero repetir lo que publiqué ayer (sin tener idea de que coincidiría con el trabajo de Reforma): “nuestra encuesta de seguimiento diario no es un asunto de fe. Es un ejercicio que no se había hecho en una presidencial en México y simple y sencillamente no nos podemos equivocar. Y el único dato que definirá nuestro grado de acierto o de error será el resultado de la elección”.
Que los candidatos digan misa y que los otros medios midan como quieran. Habrá resultados para compararnos y saber quien hizo bien el trabajo y quién no. Si nosotros nos equivocamos, lo diremos y asumiremos. Una encuesta de seguimiento diario no es un juego.
Nos vemos el 1 de julio. Por ahí de las 11 de la noche”.
Así o más claro todavía.
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Y bueno.
Alrededor de esa fecha, además de la de GEA-ISA, que es diaria, se dieron a conocer los resultados de otras, cuyos resultados son coincidentes y muy diferentes a los mostrados por Reforma.
Por partes:
El 28 de mayo se hicieron del dominio público un par de mediciones: BGC-Ulises Beltrán (Excelsior): Peña, 45 por ciento; López, 27; Josefina, 24 y Quadri, 4. Y Parametría (OEM): Peña, 45 por ciento; López, 27; Josefina, 25 y Quadri, 3.
El 29, conocimos dos más: Consulta Mitofsky: Peña, 45 por ciento; López, 27; Josefina, 26 y Quadri, 2. Y la de Ipsos Public Affairs: Peña, 43 por ciento; López, 28; Josefina, 25 y Quadri, 4
Y el 31 de mayo, además de la de Reforma, apareció otra, la de Idermerc-Harris-Interactive, que fue precisamente la que otorgó a Peña una ventaja mucho mayor: 49. 5 por ciento, contra 26. 2 de Andrés Manuel; 21. 5 para Josefina y 2. 8 para Quadri de la Torre.
Promediadas todas las encuestas, incluso la de Reforma, otorgan a Peña, un 44 por ciento de la intención del voto, hasta el 31 de mayo; a Andrés Manuel, el 28. 1; a Josefina, un 24. 4 y a Quadri, 3. 5 por ciento. O sea, de acuerdo con esto, la ventaja del candidato presidencial del PRI-PVEM es del orden de 16 puntos porcentuales sobre su más cercano perseguidor, Andrés Manuel López Obrador.
O sea: excepto la de Reforma, todas las encuestas se mueven de un modo similar: una moderada tendencia a la baja de Peña Nieto y un crecimiento de López Obrador superior al que había registrado durante la primera mitad del proceso electoral. Todas coinciden en que Josefina se rezaga en la pelea y que Quadri fluctuará entre un 3 y un 4 por ciento, que será suficiente para mantener el registro de PANAL como partido político nacional, ante el Instituto Federal Electoral.
Suyos los comentarios, amigo lector.
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Ahora que.
De cualquier modo, la encuesta de Reforma no se puede subestimar. Es más, no se puede ignorar ninguna otra, ni tan siquiera aquella que coloca a Josefina Vázquez Mota 5 puntos por debajo de Peña Nieto y que evidentemente fue patrocinada por Acción Nacional.
La aparición de los números de las otras firmas especializadas tranquilizaron parcialmente los nervios de los estrategas de Enrique Peña Nieto; pero no deja de ser motivo de preocupación la pérdida de puntos durante los últimos días y el avance sostenido de López Obrador, ubicado ya en la segunda posición del standing electoral.
A nuestro juicio, más allá de la denuncia contra ex gobernadores corruptos surgidos de las filas del Partido Revolucionario Institucional – sin incluir a otras que la libran inexplicablemente -, lo que más ha impactado negativamente en la intención de voto por EPN, lo es la campaña sucia autorizada por el IFE (ahora le llaman de contrastes); la inusitada actividad anti-Peña en las redes sociales y los efectos del Movimiento “Yo también soy 132”, protagonizado por un segmento de la sociedad tan sensible para todos como lo es el estudiantil.
A estas alturas parece difícil que López Obrador – o Josefina en su caso – remonten una desventaja de esta magnitud; pero en lugar de estar preocupados los asesores de Peña, deben estar ocupados en dos aspectos que, en la modesta opinión del columnista, puede cerrar las preferencias electorales, de un grado tal que tengamos un final de fotografía el primero de julio venidero.
Uno de esos dos puntos, es la neutralización de los efectos del Movimiento “Yo también soy 132”, cuya tendencia es todavía hacia el crecimiento.
El otro, el debate del domingo 10, puesto que si Peña Nieto llega a ese día con una delantera no mayor a los diez puntos porcentuales, tendremos que apretarnos los cinturones todos, porque el cierre será estrujante.
Ya lo verá usted.
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¿Algo más?
Si lo que usted ha leído es en el plano nacional, en el estatal el panorama también está interesante. El PRI, ciertamente, tiene la ventaja y si las elecciones fueran hoy obtendría el clásico “carro completo”; pero faltan cuatro semanas todavía y el escenario más viable es el de una alta competencia electoral.
Veamos:
De conformidad con el resultado de las encuestas publicadas hace unos días por el diario El Debate – que lamentablemente constituyen el único punto de referencia porque, sencillamente no se conocen otras – el PRI, como partido, tiene una sólida delantera, con el 39 por ciento de la intención de voto, contra el 25 del PAN y el 14. 2 de Nueva Alianza; pero cuando la perspectiva se ubica a partir del candidato hay un cambio importante: la dupla Aarón Irizar-Daniel Amador baja a 31. 7 por ciento; Salvador López Brito-Adolfo Rojo caen a 19. 9 y Héctor Melesio Cuen-Fernando González ascienden a 18. 5, para colocarse a solo 1. 4 puntos de distancia de los panistas.
Según los números de Héctor Melesio Cuen y Fernando González Sánchez, ellos ya están en cerrada pelea con la fórmula del PRI por el primer lugar y ya muy despegados de Acción Nacional, que se relega hasta el tercer lugar. Salvo sus declaraciones, son resultados que solo ellos conocen; pero, de cualquier modo, lo hecho por Cuen, en compañía de Gonzàlez Sánchez ya es de suyo relevante. Nadie daba nada por ellos y ahora están ante la firme posibilidad de lograr, por lo menos, un escaño senatorial para Nueva Alianza.
Así de fácil.
En cuanto a la elección para diputados federales, hay, en efecto, alta competencia, con algunos escenarios predibujados: 6-2 a favor del PRI; 5-3 para el PRI o bien “carro completo” para el tricolor. En todos los casos, la pelea es entre PRI y PAN. El PANAL se deja ver en algunos distritos y las izquierdas no pintan prácticamente para nada.
Los distritos más cerrados – siempre de acuerdo a la encuesta de El Debate – son el primero, que tiene a El Fuerte, como cabecera y el octavo, cuyo centro de operaciones es el puerto de Mazatlán. El 01, favorece al panista Edgard Félix, con el 40. 3 por ciento de la intención, contra 39 del priista Román Alfredo Padilla Fierro, en lo que es el clásico empate técnico. Similar situación se observa en el octavo, con 34 por ciento para la priista Irma Tirado Sandoval y 30 para Martín Heredia, del PAN.
En los distritos restantes, la ventaja es para los candidatos del PRI, con un margen que va desde lo moderado hasta lo contundente.
Veamos:
En el segundo, por ejemplo, María Victoria Vega totaliza 45. 3 por ciento, contra 28 del panista Gerardo Peña; en el tercero, Ponchín Inzunza alcanza 42 puntos por 28 del panista Cruz Eduardo Angulo Castro; en el cuarto, Blas Rubio marca 40. 7 contra 22. 3 de la candidata de Nueva Alianza, Silvia Miriam Chávez; en el quinto, delantera demoledora de Jesús Valdés, 51. 3 por ciento, contra solo 16 del panista Carlos Castaños; en el sexto, Paquis Corrales tiene el 45. 2 por ciento contra 26. 9 del panista Martín Pérez Torres y en el séptimo, Sergio Torres cuenta con el 43. 3 por ciento de las preferencias electorales por solo el 20 de Guillermina López Escobar, del PAN.
Digamos lo de siempre: que nada está definido; que las circunstancias pueden cambiar en un lapso determinado y que la verdadera encuesta será la del día de la elección; pero como que siempre es mejor estar arriba que abajo ¿no?
Digo.
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Epale.
¿Será cierto que los políticos, todos, finalmente se tapan con la misma cobija, como dicen en el rancho?
En un programa de espectáculos me enteré de algo que es cierto, no chisme:
Que una hija de Santiago Creel es novia oficial de un hijo de Andrés Manuel López Obrador y que los casi consuegros se llevan “a partir de un piñón”.
Y oiga:
La versión se refuerza con aquello de que precisamente es primo de Santiago, ese tal Luis Creel, en cuya residencia se desarrolló la famosa cena en la que gente muy cercana a Andrés Manuel López Obrador pidió 6 millones de dólares a empresarios chilangos para reforzar la campaña de las izquierdas a la presidencia de México.
Sospechoso ¿No?
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A manera de colofón.
Que Sinaloa tendrá no solo tres, sino hasta cinco representantes en la cámara alta del Congreso de la Unión a partir del primero de septiembre venidero.
Por lo menos cuatro están seguros: los dos del partido que gane la elección el próximo primero de julio; uno más, del partido que quedará en segundo lugar; un cuarto, en la persona de la hoy diputada federal Diva Hadamira Gastelum Bajo, que se ubica en el quinto lugar de la lista de candidatos del PRI a senadores por la lista de representación proporcional – Diva, por cierto, convertida en todo un personaje de la política nacional – y un quinto, Jesús Patrón Montalvo, segundo en la lista de candidatos a senadores “pluris” por el Partido Nueva Alianza.
O sea: de chile, limón y manteca; pero lo mejor de todo es que será una representación muy plural la de Sinaloa en el Senado de la República.
Y pues de algo servirá.
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Ya nos fuimos.
Cuidese y que Dios lo Bendiga. A usted y los suyos.