TRES A LA SEMANA

EL DILUVIO QUE VIENE

Jorge Aragón Campos

            Desde los tiempos de Valdés Montoya, se planteó la necesidad de diversificar la economía sinaloense, de industrializarla para no depender tan excesivamente de las actividades primarias. 40 años han transcurrido desde entonces y hoy somos más dependientes que nunca de la pesca, la ganadería y, sobre todo, de la agricultura. Lo vimos el año pasado con las heladas y en este con la falta de agua: si a la agricultura le da gripa al resto de nuestra economía le da pulmonía.

La agricultura de exportación, es la que mayor derrama genera y el cultivo del tomate es la piedra angular de esa actividad. La denuncia de dumping por parte de los agricultores de Florida es un fenómeno recurrente, solo que esta vez el procedimiento está llegando más lejos que otras ocasiones, es decir, el tomate mexicano puede ser herido de muerte, al grado de que nuestras autoridades federales lo ven como una seria amenaza para las exportaciones agropecuarias nacionales. De ese tamaño.

Me llama la atención el poco ruido que el hecho ha generado en Sinaloa, salvo algunas escuetas declaraciones de dirigentes agrícolas, el ambiente que se respira es del tipo “aquí no pasa nada”. Me pregunto si todo mundo sabe algo que yo ignoro.

La economía sinaloense, desde 2007 comenzó a sufrir revés tras revés y desde entonces no ha dejado de bajar. Aquel estado próspero que alguna vez fuimos se fue y no se vislumbra cuando pudiera regresar, en el caso de que tal cosa fuera posible. Lo que sí tengo muy claro, porque me consta, es que mientras se tenga vida siempre se podrá empeorar, y eso es precisamente lo que se nos vendrá encima si la demanda de Florida prospera.

No solo no se ve claro cuando pudiera iniciar nuestra recuperación económica, se están dando pasos firmes para caernos un escalón más. Y tan campantes.