PALCO PREMIER

Jorge Luis Telles Salazar

 

(Problemas de índole personal originaron la suspensión de esta columna especializada por algunos días. La vida sigue, sin embargo y reanudamos, por ende, este contacto con todos los aficionados al deporte rey y en particular con los seguidores de Tomateros de Culiacán, ante la cercanía de la próxima temporada de la Liga Mexicana del Pacífico. Escribo en domingo, desde la beisbolera capital de Sinaloa: Culiacán)

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Basado en la certeza de que tendrá en sus manos el mejor cuerpo de pitcheo del circuito, Lino Rivera, el manager del equipo guinda, define la estrategia a seguir para ganar el mayor número de juegos posibles durante el rol regular; calificar a la postemporada en condiciones de relativa ventaja y llegar así a la gran final y al campeonato mismo.

Cuando el timonel boricua se dice simpatizante de las “cosas pequeñas del beisbol”, se entiende necesariamente como que va a jugar pronto al beisbol, desde las primeras entradas. Esto es: hacer carrera por carrera en respaldo a una línea de lanzadores que él define como la mejor de la Liga en todos sus segmentos: hasta cinco abridores, relevistas intermedios, preparadores y el cerrador.

Los managers que juegan con el clásico librito tienen claro, por ejemplo, que hay que tocar la bola a partir de la sexta entrada, según las condiciones del partido; que solo hay que intentar un robo de base para buscar la carrera de la victoria y no la del empate, que solo hay que ordenar un bateo y corrido con los peloteros idóneos tanto en la caja como en las bases y no pensar jamás en una circunstancia de “squeeze play” salvo una situación extrema.

Eso es el clásico librito, jamás escrito; pero es la obra de consulta preferida por tales y cuales managers. En lo particular los clásicos “tachados a la antigüita”.

El también llamado “beisbol pequeño” – catalogado como “beisbol ratonero” por los cronistas especializados de las últimas décadas del siglo veinte – es prácticamente lo mismo; pero siempre y cuando se utilice desde el arranque mismo del partido, no hasta los innings finales del mismo. Desde este punto de vista, la diferencia es abismal.

Lino va a jugar ese “beisbol pequeño”, bajo un argumento irrebatible.

Tiene uno de los mejores “staffs” de pitcheo de la LMP – él asegura que es el mejor – y bajo esta circunstancia pretende apoyar a sus lanzadores con carreras, desde el principio. Supone el señor Rivera que, con los serpentineros a su disposición, tres o cuatro anotaciones, logradas en la juventud de un encuentro, serán necesarias para aspirar a la victoria. Y puede tenga razón.

Así las cosas – y ante el berrinche que seguramente hará desde las tribunas mi gran amigo, el doctor Ramón Rivas Llamas (enemigo jurado de ese estilo de jugar) – que nadie se extrañe si Lino comienza a tocar la bola desde las primeras entradas y desde los primeros juegos de la campaña; si ordena bateo y corrido en las mismas circunstancias y si pone a robar bases con frecuencia inusual si no a todos si al menos a sus elementos de mayor velocidad.

Se trata de un concepto diferente al que nos han mostrado los últimos managers de Tomateros de Culiacán, de cuyos resultados no pueden presumir precisamente. Al menos no del 2005 hasta la fecha.

Estaremos en contacto.

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Por otro lado.

Las gestiones de Juan Manuel Ley López en torno a la concesión del estadio “Angel Flores” alcanzaron  el mejor de los éxitos: el cabildo aprobó, por un total de 25 años, la operación del inmueble por parte de la empresa “Promotora de Deportes y Espectáculos”, que tiene a la familia Ley como sus accionistas principales.

La última concesión había fenecido ya. Se dio en la administración municipal de Sadol Osorio Salcido en 1997 por un periodo de 15 años, a lo largo de los cuales la “Promotora” cumplió sobradamente con los compromisos contraídos.

Y bueno, más allá de criticas interesadas o a partir de informaciones inexactas, lo cierto es que el acuerdo del cabildo, que preside Moisés Aarón Rivas Loaiza, crea el marco jurídico adecuado para hacer realidad, al mediano plazo, el sueño de todos los aficionados al beisbol de Culiacán: el tener un estadio digno, acorde a la categoría de Culiacán y al alto nivel competitivo del equipo de casa.

Esto, precisamente, destraba las cosas y es muy posible que en breve comiencen las obras de remodelación del “Angel Flores”, que contemplan, en una primera etapa, la construcción de un estacionamiento de siete niveles, cuyos trabajos no entorpecerán el desarrollo normal de la temporada. Ya se tiene un amplio local alterno para el acomodo de los automóviles.

Y una vez concluida la campaña actual, se procederá al siguiente paso: la modernización del parque en todos sus aspectos. Será un estadio nuevo, prácticamente, que alcanzará la clasificación de “entre los mejores de la Confederación del Caribe”. Su conclusión está programada para los primeros días de octubre de 2013 y después de esto ya nada le quitará a Culiacán la sede de la Serie del Caribe del 2017.

La inversión total será del orden de los 300 millones de pesos, de los cuales 75 mdp serán aportados por “Promotora de Deportes y Espectáculos”, para su información.

¿Estamos?

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Y bueno.

De regreso al punto de arranque, la rotación de abridores de Lino Rivera parece muy clara, una vez que el equipo guinda esté en sus mejores condiciones:

Andrés Iván Meza.

Héctor Daniel Rodríguez.

Francisco Campos.

Y el cubano Amauri Sanit, que realizó el papel de cerrador durante casi toda la temporada anterior; pero que ahora está incluido en la nómina de inicialistas.

Es muy posible que para efectos de mantener una mayor movilidad en esta que será su mejor herramienta, el señor Rivera se incline por un quinto abridor, que surgiría de entre el zurdo Alejandro Armenta, Francisco Campos, Omar Espinoza y Arnold León.

¿Qué la parece?

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A manera de colofón.

El tiempo se ha ido rápido, no cabe duda. Ya estamos a menos de dos semanas del arranque de una nueva temporada de la Liga Mexicana del Pacífico.

Tomateros de Culiacán, como sabemos todos, inicia contra Venados de Mazatlán, la tarde del sábado 13 del presente mes de octubre, aquí en esta ciudad. Un día después le paga la visita al equipo rojo, allá en el puerto y desde el martes 15 la primera serie oficial, con Mayos de Navojoa como visitante.

Como ya es tradición, la temporada comenzará con un vistoso programa inaugural, durante el cual se recordarán las diferentes etapas de Culiacán a su paso por el circuito invernal.

Usted, por cierto: ¿ya tiene su lugar?

Bueno, nada mejor que contar con una butaca exclusiva, que asegura un sitio de extraordinaria visibilidad y comodidad durante toda la campaña.

Todavía quedan algunas por ahí.

Acuda hoy mismo a las oficinas del club Tomateros, ubicadas en Aguilar Barraza y avenida Obregón, a dos cuadras del parque “Revolución”.

Ya lo están esperando.