Habiéndose asentado la polvareda de los cambios en el gabinete federal, quedan algunas certezas y otras incertidumbres; por supuesto, lo primero a mencionar es que según los que saben, Videgaray Derrotó a Chong en la carrera presidencial, el segundo ha quedado fuera y el primero resultó fortalecidísimo. Es en serio, eso dicen.
Me cuesta creer que aún haya quien le conceda alguna posibilidad al PRI en el 2018, precisamente a la luz de los recientes cambios. Sin duda, Peña Nieto cree que no entiende de economía pero sí de política, está consciente de que la fuga del chapo, Ayotzinapa, Tlatlaya, la inseguridad, etc. le han afectado, es decir, su único sentido del concepto costo llega hasta lo político, porque (ha de pensar él) eso sí es lo suyo ¿o qué no llegó a presidente de la república? Pues sí, pero en administración existe el Principio de Peter o “nivel de incompetencia”, que explica muy bien casos como el suyo, pero no podemos esperar esté enterado quien no ha leído ni tres libros en lo que lleva de vida.
En cambio, para la economía tiene a su lado a Luis Videgaray, con un flamante doctorado en el extranjero y con una gran capacidad, sin duda, para atarantar a cuanto analfabeto funcional se le pare por enfrente, y que ante todo mundo (excepto para el presidente), ha consolidado su imagen como uno de los secretarios de Hacienda más incompetentes de toda la historia del México postrevolucionario, de hecho es Videgaray quien inauguró la famosa burbuja de la negación, cuando cumplía apenas un año en el cargo, y negaba sistemáticamente que sus números sobre el crecimiento del país eran incorrectos, a contrapelo de lo que afirmaban todos los organismos financieros nacionales e internacionales; como bien nos consta a todos, al final del día Videgaray no tuvo el valor para plantarse frente a micrófonos y admitir su equivocación, cosa que hasta la fecha sigue haciendo frente a cada medida económica que toma: no le ha atinado a ninguna. A nivel internacional ya no lo toma en serio nadie, pero las consecuencias son para los mexicanos, él en cambio sigue feliz de la vida, más ahora, cuando Peña Nieto ha decidido que sólo su compañero de destierro (él y su secretario de Hacienda, son los únicos habitantes en la dichosa isla donde México sí es como en sus discursos) posee la razón, y será la economía lo que salve a su gobierno, porque la política la tuvo Osorio Chong y no supo hacerla bien, y si de algo sabe el presidente es de eso y por lo tanto es capaz de evaluarla, caso contrario a lo económico.
Peña Nieto ha sentado las bases para terminar de arruinar los poquitos activos que le quedaba a su gobierno, queda asentado en actas que los cambios que vienen son para empeorar: a mí no me crean, espérense a las elecciones del año que entra. Ya lo verán.