Cañeros de Los Mochis

Jorge Luis Telles Salazar

 

El sábado 18 era el día para los Cañeros de los Mochis.

Era su noche, también.

Era su gran oportunidad.

Apenas el jueves se habían apuntado un triunfo sensacional sobre los Naranjeros de Hermosillo, con ataque grande, de cuatro anotaciones, en el cierre del noveno inning, para tomar ventaja en la serie semifinal por vez primera. La confrontación, cierto, regresaba a la capital de Sonora; pero con delantera para el equipo sinaloense y con todas las condiciones anímicas y sicológicas en su favor.

Tenían que ganar ese juego, a sabiendas de que, de perderlo, implicaba darle vida, de una forma muy peligrosa, a un plantel de tanto oficio como lo es el de Hermosillo.

Y tuvieron todo para hacerlo.

Sin embargo, un lamentable, desgraciado error del paracorto Juan Carlos Gamboa le abrió las puertas a los Naranjeros para empatar a dos y para ganar en la entrada número once, después de que los Cañeros les perdonaron la vida, literalmente, en las entradas finales. Los Cañeros, en efecto, estuvieron a punto de darles el tiro de gracia en la séptima ronda; pero no les alcanzó.

Sufrieron, finalmente, una dolorosa derrota en el sexto encuentro y otra, más dolorosa todavía, en el séptimo, cuando ya las cosas se habían volteado para Hermosillo.

Lástima.

Nos quedamos a un tris de presenciar una gran página en la historia de la Liga Mexicana del Pacífico. Como un equipo modesto, de bajo presupuesto, estuvo a punto de pegarle a un grande, como lo es Naranjeros de Hermosillo.

Otra vez será.

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Y bien.

Un detalle curioso: si los Naranjeros de Hermosillo son los campeonísimos de la Liga Mexicana del Pacífico, con 15 títulos en las 55 temporadas que totaliza este circuito, pudiera decirse, entonces, que los Mayos son los subcampeonísimos, con la friolera de 8 segundos lugares, que nos lleva a una triste historia de frustraciones y desilusiones en cuanto a la noble afición del valle del Mayo.

En efecto, Navojoa ha disputado un total de diez series finales, de las cuales solo ha ganado dos. Sí, ha perdido 8 y tres en forma consecutiva: 87-88, 88-89 y 89-90, ante Potros de Tijuana, Aguilas de Mexicali y Naranjeros de Hermosillo, respectivamente.

Tan solo contra los Naranjeros, los Mayos han caído en cuatro finales, aunque déjeme decirle que les han ganado dos, para los dos únicos trofeos de monarca que adornan las vitrinas de las oficinas de Víctor Cuevas, el dueño de la franquicia, a quien le ha vuelto la sonrisa al rostro, luego de largos años de decepciones.

Esto, justificadamente, alejó a los aficionados del estadio “Manuel (Ciclón) Echeverría”, a un grado tal que el beisbol parecía muerto para aquella región de los desiertos del sur de Sonora; pero en este año se produjo un reencuentro espectacular entre público y equipo, que propició buenas entradas durante toda la temporada y grandes llenos a lo largo de las dos primeras etapas de los “pley offs”.

Curiosamente, en la última final protagonizada por los Mayos, la tribu doblegó a los Naranjeros de Hermosillo y ¡de qué forma! Los barrieron en cuatro encuentros, para cobrarse parte de la deuda con el club de la capital sonorense.

Y es que Hermosillo, a su vez, ha superado en cuatro series finales a los Mayos: en 75, 90, 92 y 94.

Como puede usted ver, no se trata, para nada, de una final inédita. Hay mucha historia en las confrontaciones campeoniles entre Mayos de Navojoa y Naranjeros de Hermosillo, que está por enriquecerse más todavía.

Las apuestas favorecen, con margen holgado, a Hermosillo; pero Navojoa jugó una muy buena pelota durante toda la campaña y mostraron un ritmo consistente y ganador.

El columnista, sinceramente, tiene sus reservas.

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Y es que hay esto:

Hermosillo fue, con mucho, el mejor team de la campaña, como lo muestran sus primeros lugares tanto en la primera como en la segunda vuelta, lo que le representó una cosecha de 16 puntos, situación que le ha traído como beneficio el abrir en casa la serie titular, con las relativas ventajas que esto significa.

Los Mayos, insistimos, fueron consistentes, jugando a un son que les dejó siempre una importante número de victorias sobre la cifra de derrotas. El clásico: no moja, pero empapa.

Un plantel de respeto, que finalizó como primero en el renglón de pitcheo colectivo, con 3. 08 de promedio de carreras limpias admitidas y tercero en bateo, con .263, solo una milésima por debajo de los Naranjeros, que marcaron .262.

Hasta aquí, la diferencia entre uno y otro no es fácil de apreciar.

Navojoa metió dos entre los diez mejores lanzadores del circuito: Héctor Velázquez, con 8-1 y 2. 17 y José Oyervidez, con 6-5 y 3. 03. Y también incrustó a dos ofensivos, dentro del top ten de bateo individual: Luis Fonseca, con .335 y Rolando Acosta, con .321.

Hermosillo no tuvo un lanzador dentro del bloque de los diez mejores; pero si dos aporreadores entre los destacados con el bat: Jerry Owens, con .361 y José Aguilar, con .307.

Las diferencias, si las hay, son mínimas.

Hermosillo, cierto, es un equipo de respeto; pero dista mucho del trabuco impresionante que fue en años pasados. Hay que subrayar la presencia de bateadores del calibre de Owens y Pepe Aguilar, así como de Zelous Wheler, Luis Alonso García y Yunesky Sánchez y serpentineros del calibre de Edgard González, Marco Zavala, Edgard Osuna, Bryan Evans y los taponeros José Cobos, Fernando Salas y Jason Urquidez.

Sin embargo, Navojoa no se queda atrás: Fonseca, Acosta, Wes Backston, John Lindsey, Chriss Robertson y John Weber, además de los pitchers ya mencionados: Velázquez y Oyervidez.

En el beisbol, cierto, todo puede pasar y de repente el mejor suele caer en cascada por el tobogán de la mediocridad; pero considero que están equivocados quienes piensan que los Naranjeros de Hermosillo se adjudicarán la final con toda facilidad.

Pudiera ser; pero asegurarlo es temerario.

Hay que darle su sitio a los Mayos de Navojoa, quienes, además, estarán con todas las aristas de la ley de las probabilidades en su favor. Y eso también cuenta en el beisbol.

En fin.

Se aceptan apuestas.

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Y hasta aquí por hoy.

Nos fuimos ya.

Dios los bendiga.

Pacto por México

Gracias  a las reformas, impulsadas desde lo más profundo del tan llevado y traído Pacto por México – el mismo que junto con el presidente Enrique Peña Nieto firmaron los líderes nacionales de las tres grandes fuerzas políticas de este país el 02 de diciembre de 2012 – los senadores de la República, que entrarán en funciones el primero de septiembre de 2018, tendrán la posibilidad de permanecer hasta doce años en el cargo, de manera consecutiva. O sea: estarán en condiciones de reelegirse por un periodo más, adicionalmente a aquel por el cual resultaron electos por la ciudadanía de este país.

De este beneficio no están exentos los diputados federales que, a su vez, tomarán posesión el primero de septiembre de 2015, ya casi a la mitad de la administración presidencial del mexiquense. Ellos, asómbrese, podrán reelegirse hasta por tres periodos más al hilo, por lo cual podrían sumar hasta doce años en la posición. En principio solo se consideraba una reelección para ellos; pero, obvio, no quisieron ser menos que esa casta selecta que son los senadores y lucharon de manera “heroica” – ahora que sí: digna de mejor causa – para disfrutar de tan anhelado privilegio. Finalmente recibieron el apoyo de la cámara alta porque, a la postre, muchos de sus actuales integrantes descenderán a la baja, terminado su periodo presente. Es el modus vivendi de un importantísimo número de políticos mexicanos. Una historia de nunca acabar: de senadores a diputados y de diputados a senadores, siempre y cuando no se presenta una opción mejor. Las “vacas sagradas”, señores, son vitales para la estabilidad nacional.

Hablamos, que quede claro, de reelecciones consecutivas, absolutamente contrarias, por supuesto, a los apostolados de Francisco I. Madero, porque las reelecciones en sí siempre han existido en el México postrevolucionario (con la excepción de presidente de la República y gobernadores de los Estados), aunque con un periodo de por medio. ¿Queríamos reforma política? ¡Ya la tenemos! Con beneficios muy dudosos, por cierto, para los ciudadanos comunes y corrientes que habitamos en el solar patrio.

Y bueno, ese factor, ciertamente, no operará a favor de los diputados federales y los senadores actuales; pero, solo por el momento, como consecuencia de la interpretación universal de que las leyes carecen de efectos retroactivos. Más temprano que tarde, sin embargo, no pocos de ellos buscarán boleto para ese tren que transitará durante doce años por los caminos políticos de esta nación, si es que, para entonces, todavía existe como tal.

Estos puntos que de hecho ya son leyes al tener la aprobación de la mayoría calificada de los congresos estatales, tienen otra vertiente interesante.

Veamos:

A final de cuentas, quienes intenten el beneficio de la reelección tendrán que superar, para ello, dos grandes filtros. El primero, el de su propio partido, que tendrá que postularlo para un nuevo periodo, por encima de las inquietudes naturales de sus mismos correligionarios. Y el segundo, el de las urnas, porque, en la última de las instancias, será el ciudadano el que, con su voto, decidirá si quiere al mismo “iluminado” o si desea caras nuevas en el Poder Legislativo Federal.

Bueno, desde este punto de vista, ni es esto una tragedia, ni las cosas están tan peor. Al término del día será el elector quien tenga la última palabra.

Digo…

= INAPLAZABLE LA ADECUACION DE LA LEY ESTATAL =

Y bien.

Si ya la sexagésima primera legislatura del Congreso de Sinaloa se sumó a otros más para darle curso a la reforma política federal, el paso inmediato, ineludible, inaplazable, es la adecuación de la Ley Estatal Electoral; sin embargo, son tantas las enmiendas y modificaciones que tienen que hacerse que ya lo mejor es diseñar una nueva ley. Así…de plano.

Abundamos aquí, en efecto, sobre la reelección consecutiva de senadores de la República y diputados federales; pero la verdad de las cosas es que fue una reforma de calado tal que no solo modifica muchos aspectos sino que agrega nuevos modelos al sistema político mexicano.

Ejemplos:

= Candidaturas ciudadanas o independientes, como se entienda mejor.

= Creación del Instituto Nacional de Elecciones.

= Oficialización del gobierno de coalición.

Y también:

= Nueva fecha para la toma de posesión del presidente de la República.

En su abrumadora mayoría, estos puntos deberán ser tomados en cuenta en la discusión, elaboración y redacción de una nueva ley electoral para Sinaloa; pero, como por ahora, nos metimos con el tema de la reelección, déjenos agotarlo para agendar los otros para trabajos posteriores.

Así las cosas, precisemos entonces que aquí en Sinaloa, como en todos los estados del país que adecúen su ley electoral a la nueva reforma política, presidentes municipales, regidores, síndicos procuradores y diputados locales tendrán derecho a una reelección consecutiva. Si: todos los que resulten electos esta clase de puestos en los comicios de julio de 2016 – en los que también se elegirá gobernador del Estado – podrán ejercer el cargo hasta por seis años consecutivos, siempre y cuando se den las circunstancias ya subrayadas: que sus respectivos partidos los postulen y que ganen las elecciones, naturalmente.

Aquí, en nuestra entidad, hay muchos ejemplos de reelección de diputados locales y menos, mucho menos, de presidentes municipales, por periodos alternados. Son los casos, por decir algo, de Alejandro Higuera, en Mazatlán; Esteban Valenzuela, en Ahome; José Manuel Valenzuela, en Angostura y ahora Amado Loaiza, en Mazatlán. Ahora, puntualizamos, podrán hacerlo consecutivamente y ganarán una lucha librada desde hace mucho tiempo, bajo el argumento de que tres años son insuficientes para atender y resolver los problemas de la municipalidad.

Promover, en efecto, una nueva ley electoral es ya una prioridad para los señores diputados. Que hay tiempo por delante, argumentarán algunos, en función de que los comicios se efectuarán hasta julio del 2016 y puede que tengan razón. Sin embargo, así han razonado en ocasiones anteriores y la ley actual ya se hizo vieja, anacrónica, inoperante y obsoleta.

Ya es el momento.

Pienso.

= OPORTUNA COMISION PARA JAP =

La misión que apenas ayer le encargó Emilio Martínez y Martínez a Jesús Aguilar Padilla, previa consulta con el presidente Enrique Peña Nieto, llega en un momento inmejorable para el ex gobernador.

Lo citamos en nuestra última Agenda Política:

El subsecretario de agricultura representará a Martínez y Martínez y al propio gobierno de México, en el Foro Global sobre Alimentación y Agricultura que se desarrolla estos días en la ciudad de Berlín, Alemania, con la participación de representantes y especialistas en el ramo, de no menos de 50 países del mundo, productores de alimentos.

La comisión no es menor porque se trata de un posicionamiento oficial respecto a las estrategias globales para hacerle frente a la caída en la producción alimentaria, derivada de factores como cambio climático, degradación de recursos naturales y cambio climático.

Esta misión no pudo haber llegado en mejor momento: apenas en la semana, las redes sociales habían divulgado una versión sobre una supuesta renuncia de Aguilar a su cargo en la Federación.

Así de fácil.

= COLOFON =

Con esto concluye nuestro trabajo de la semana. A disfrutar del descanso en compañía familiar y a cargar baterías para la siguiente.

Dios los bendiga.

Juan Mauel Ley Frente a los Medios

Jorge Luis Telles Salazar

 

Este martes 14, Juan Manuel Ley López, el presidente del club de beisbol Tomateros de Culiacán, comparecerá ante los representantes de los medios de comunicación, cuando ha transcurrido ya más de una semana de la eliminación del equipo de casa, de la pelea por el campeonato de la actual temporada de la Liga Mexicana del Pacífico.

La cita es a las 11 horas en las propias oficinas del señor Ley, en el área de presidencia de la sede física del conocido corporativo empresarial.

En el orden del día, dos grandes temas.

Sin duda.

Una de ellas, el posicionamiento oficial respecto a la mala actuación de Tomateros en esta agonizante edición de la LMP y posibles planes, desde ahora para la nueva temporada del circuito invernal, que iniciaría en octubre del año en curso.

La otra, el avance físico en la construcción del nuevo estadio de beisbol; el problema legal que hace frente en estos momentos y una posible solución.

Se trata, como puede verse, de dos puntos sumamente interesantes, no solo para el juicio de los periodistas especializados, sino también para la afición en general, que tiene deseos de conocer la opinión más calificada sobre el particular y esta, por supuesto, es la del presidente de la organización.

Y bueno, vámonos por partes:

En cuanto al papel del equipo guinda no hay mucho que decir. Lo verdaderamente relevante es lo que se planea hacer para el futuro mediato.

Tomateros de Culiacán extendió a diez años la sequía sin probar la gloria de un campeonato. El último se logró en 2004 – cuando vencieron en la gran final a los Yaquis de Obregón – y de entonces a la fecha solo frustraciones y desencantos. Es más: a diferencia de los once años sin corona, transcurridos entre 1985 y 1996, cuando el team llegó a tres series finales (1986, 1991 y 1995), ahora ni eso. En el mejor de los casos, se han atorado en la etapa semifinal.

Y bueno, la verdad es que nadie puede acusar de apatía a los directivos del club. Recuerde usted, para no ir muy lejos, que en las últimas tres temporadas (2010-2011, 2011-2012 y 2012-2013), Tomateros fue el máximo ganador, para superar sin contratiempos la primera serie de “play offs”. Ha sido, justamente en semifinales, donde se ha producido el frenón de Culiacán.

Hablar de lo acontecido puede ser una buena terapia; pero lo pasado pasado es y lo hecho, hecho está. Conocer planes y proyectos para las próximas campañas es, a nuestro juicio, lo verdaderamente interesante.

Esto, por un lado.

Por el otro, el tema del estadio, donde existe un mandato judicial que, por el momento, impide la demolición del “Angel Flores”; pero no obstaculiza, que quede claro, la realización de los trabajos en poco menos de la mitad del sector, los cuales, hasta eso, registran un avance importante.

En fecha reciente, tanto el gobernador del Estado, Mario López Valdez, como el presidente municipal de Culiacán, Sergio Torres Félix, han declarado que la construcción del nuevo parque de pelota seguirá adelante, sobre la base de que la justicia dará luz verde a la edificación del estadio; sin embargo, existe una inquietud manifiesta en el sentido de que una demora en el proceso jurídico correspondiente, más allá de lo prudente, pudiera impactar en la fecha de inauguración, prevista para el arranque de la temporada 2014-2015 de la Mexicana del Pacífico.

La preocupación tiene una base sólida: si el parque no está listo para septiembre u octubre, Tomateros no podrá jugar en Culiacán. No por capricho de nadie, sino porque, simple y sencillamente, no habría donde hacerlo. Así de sencillo.

En fin.

De esto y de muchas otras cosas más, seguramente, hablará Juan Manuel Ley López con los representantes de los medios de comunicación de la entidad.

Ahí nos veremos. Por supuesto…

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Bien.

La ronda de semifinales en la LMP adquirió matices interesantes, tras los resultados de los partidos del domingo pasado.

Ambas series, como usted sabe, están parejas a una victoria por bando.

Cañeros de los Mochis, en efecto, apaleó 10-3 a Naranjeros de Hermosillo, en su propio parque y Mayos de Navojoa, con apuros hacia el final, superó 9-6 a los Aguilas de Mexicali, en espectacular duelo de fuegos pirotécnicos.

Así las cosas, Cañeros y Mayos tienen nueva vida. Y mucha. Especialmente los Cañeros, que se han convertido prácticamente en invencibles en el “Emilio Ibarra Almada”, donde aspiran a barrer a los Naranjeros. Es la misma meta de los Mayos, en el “Manuel (Ciclón) Echeverria”, donde tienen ahora, por vez primera en muchos años, el enorme respaldo de su afición.

Cañeros y Mayos acudieron al compromiso con la consigna de sacar un triunfo cuando menos. Y lo cumplieron.

Estadísticamente esto le proporciona un atractivo adicional a esta etapa de los “pley offs” del poderoso circuito invernal. Según la estadística, en efecto, ganar en casa, el primer partido, siempre es buena señal; pero pierde mucho de su significado cuando no puede evitar que le empaten la serie, con tres por delante en campo enemigo.

Pendientes..

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A manera de colofón.

Por hoy, hasta aquí con Palco Premier.

Ya nos fuimos.

Dios los bendiga.