¡Es la Economía!

La sociedad culichi está muy dolida por lo que está ocurriendo. Qué bueno; el dolor no es un problema, es un aviso de que tenemos un problema; de hecho tenemos más de un problema, pero el de ahorita es dinero. El de seguridad sin duda es importante, pero tengo mis dudas sobre la cantidad de gente que lo tenga como el principal de sus problemas, de hecho creo es el grupo de mayor crecimiento en este momento. Existen buenas razones para ello.

El lenguaje bélico opera muy bien en el mundo de las armas, pero el negocio del narcotráfico no es la guerra, su negocio es la droga: Las guerras son muy caras, hasta para los narcos. Eso no obliga a que “la  nuestra” concluya pronto. El fenómeno que tenemos encima no es una guerra, es un proceso sucesorio. Un mal proceso sucesorio, para ser más preciso: suelen ser largos, accidentados, caros y siempre acaban perdiendo todos. Perdón: acabamos. Lo que estamos viviendo es el fin de la pax narca y no es una buena noticia.

La “unidad” del crimen organizado sinaloense se rompió. Si para algo han servido todos estos aciagos días, es para dimensionar el verdadero tamaño de la ruptura: el entretejido de comunidades abarca Sinaloa por todo lo largo y todo lo ancho, para seguir y extenderse hasta los estados vecinos. Quién piense que concluyendo esto vamos a regresar a donde estábamos en agosto se equivoca doble: no habrá regreso y no se va a acabar. Habrá altibajos, pero el empeoramiento promedio va a subir más de una rayita. Nada volverá a ser igual por un hecho muy simple: “Unidad” es sinónimo de “control”. No se necesita una bola de cristal para ver lo que ya Shakespeare nos advirtió en su Rey Lear: no hay manera de legar un poder. Dicho en términos empresariales: los dos principales grupos de tenedores accionarios no fueron excepción, y se sumaron a la inmensa mayoría de empresas que desaparecen por no lograr superar bien su proceso de sucesión generacional.

Ver el problema desde una perspectiva de “negocios”, sirve para entender mejor sus expresiones a nivel banqueta en una ciudad donde más de la mitad de su población económicamente activa se desempeña en la informalidad, ese es un factor determinante que siempre lo hemos pasado por alto, hasta volverlo costumbre, y hoy estamos pagando las consecuencias: este año, después de las vacaciones de Semana Santa la economía local ya no “levantó” tanto como solía hacerlo, es decir que “el piojillo” se nos instaló desde mayo y aquí sigue. Por los motivos que usted quiera, ya son cinco meses de depresión económica con el plus de una inflación desacostumbrada y de una vez súmenle octubre, porque en el mejor de los casos no va a resultar “bueno”. En lo económico es medio año valiendo madre, quien piense que lo que ya estamos viviendo es difícil de empeorar, nada más espérese tantito.

La insistencia de Gobierno del Estado por reiniciar clases presenciales, no es una medida que apunta a lo educativo sino a lo económico; la vida de las ciudades depende mucho del “mercado interno” que surge del círculo virtuoso entre movilidad y consumo: los que viven en el sur tienen su empleo en el norte, los que viven al oriente van a estudiar al poniente… ese ir y venir como ratón loco hace que el dinero circule, además es un signo sobre la naturaleza profunda de una ciudad, como lo estamos viendo aquí en Culiacán: el motor principal de su movilidad está en su masa estudiantil, muy por encima del impulso que le da su masa laboral. El gobierno busca anticiparse a lo inevitable y hace bien, porque lo sabe bien: hay algunos impuestos, pagos de derechos, etc. Que le producen diariamente un flujo de liquidez, el cual no debe ser muy bueno ahorita, se los puedo asegurar.

Una guerra no beneficia a nadie, pero sí perjudica a todos. Seguiremos con el tema en la próxima entrega.

QUIÉN SE ROBÓ SEPTIEMBRE

En el ámbito nacional han estado muy preocupados en esa ocurrencia llamada reforma judicial, elucubrada por el peor invento chilango, después de las tortas de tamal, el Peje. Y en Culiacán van tres días que demuestran que preocuparse por lo que se escriba en la ley en México es lo mismo que preocuparse por el crecimiento del pasto en las campiñas escocesas, un ejercicio ocioso para mentes extraviadas o delirantes legislativos.

Una de las actividades más nocivas para cualquier persona es estar pendiente de lo que hace el gobierno porque estas no guardan ninguna correlación con la realidad y se convierten en tiempo e intelecto vaciados en un agujero negro. El ejercicio oligofrénico (me permito el arcaísmo) de las instituciones públicas demuestran una disociación en grado esquizoide entre toda la estructura, tres días ha mandado la autoridad Ejecutiva a clases presenciales y tres días han sido que las escuelas, incluyendo las públicas, privadas y autónomas, determinan que no hay condiciones para realizarlas y operan en sentido contrario.

Y no para ahí, lo mismo hacen los servicios sanitarios municipales, los de la Comisión Federal de Electricidad y la burocracia en general, los cuales suspendieron la atención a la ciudadanía al considerar que sus trabajadores corrían riesgo. La cabeza dice una cosa y el cuerpo hace otra. Así tres veces seguidas, cual negación de Cristo, si se quiere poner bíblico.

Por el lado de los que fuimos recluidos por no haber condiciones para la libre circulación en nuestro territorio, hemos sido víctimas de un episodio orwelliano que sustituyó marcianos por una fauna local de punteros, alucines y sicarios, así también, la radio fue sustituida por teléfonos celulares, algunos hasta inteligentes, que recibían un número incontable de textos, vídeos, fotos y audios que entretejían una trama terrorífica por indescifrable e igual de escatológica.

 Breve Entremés Dramático

 Ciudad de Culiacán, tres días indeterminados de un septiembre que no existió al mismo tiempo ni en las mismas circunstancias para todos, hay y no hay luz. (eso sí, un chingo de calor).

 Gobierno: (Un tipo postrado, cuerpo con probable distrofia muscular, sólo se mueven la boca y los ojos) (Cenital sobre él): Todo está bien, salgan. No se dejen llevar por las feis nius. ¡Salgan! (Cada que dice esto su cuerpo se agita hasta que su puño golpea su boca mientras habla)

 Voz en off: ¡Cállate verga! ¡Órale a su casa, a chingar a su madre! ¡Pa´ dentro cabrón, que viene el fin del mundo!

 Se escucha transmisión de radio de onda corta dando órdenes en claves numéricas, un rechinar de llantas, ráfagas de metralla (luces titilantes en la penumbra las acompañan), carcajadas, burlas y gritos. 

 Se repite secuencia tres veces aumentando la violencia de los diálogos. Al final de la tercera repetición se va a oscuro.

Vienen las fechas de las fiestas patrias y no sé si habrá celebraciones porque me entran agudas dudas de si habrá algo que celebrar, el territorio real al que han reducido en estos días lo que de México es mío va de el patio a la sala, pasando por el comedor, con breves intervalos al abarrote. No sé si la reforma judicial nos lleve al paraíso, según algunos, o al infierno, según otros, lo que sí sé es que por lo mientras entre el gobierno y sus asociados factuales ya encontraron la forma de robarse horas, días y tal vez un mes porque no sé quién, ni qué, en estas circunstancias celebre Septiembre.