Otorga Quirino más basificaciones a maestros

Ahora 1,367 docentes del SNTE 27 recibieron certeza jurídica y laboral al recibir una plaza de base .

Culiacán, Sinaloa, a 30 de octubre de 2019.- Como un reconocimiento al esfuerzo y dedicación de los maestros sinaloenses que laboraban sin una certeza jurídica, el gobernador Quirino Ordaz Coppel hizo entrega de mil 367 constancias de basificación para docentes federales de la Sección 27 del SNTE, que vienen a sumarse a las mil 300 que entregó en junio pasado para maestros estatales de la Sección 53.

Cabe destacar que se trata de maestros que venían trabajando los últimos cinco años en interinatos ininterrumpidos, quienes corrían el riesgo de no iniciar el ciclo escolar 2019-2020 en los subsistemas de secundarias generales, técnicas y telesecundarias, lo que habría perjudicado a alrededor de 91 mil 579 estudiantes, pero sobre todo, a las familias de estos mil 367 maestros que ahora ya cuentan con una certidumbre laboral y prestaciones sociales.

En su mensaje a los docentes que se reunieron en el salón FigloSnte 27 para recibir sus constancias de basificación y cheques de primer sueldo en sus nuevas categorías (Código 10 y Código 20), el gobernador Quirino Ordaz Coppel les reconoció su dedicación, pues durante varios años trabajaron sin esa certidumbre laboral de la que ahora gozan.

“Lo mejor es la parte humana y reconocer el esfuerzo de ustedes, porque son gente que ha trabajado muy duro, y es muy bonito hablar de esta profesión –el magisterio- es hermosa, pero a veces no se valora lo suficiente, y la base ¿qué les da? La seguridad, la certidumbre, la confianza que van a poder tener la garantía de una plaza garantizada, que no es otra cosa que justicia, lo que ustedes merecen”, reconoció.

Ordaz Coppel valoró que gracias a ese trabajo de los maestros, Sinaloa va bien en los índices de calidad educativa, como lo demuestran las evaluaciones nacionales dadas a conocer recientemente, como la prueba PLANEA.

Al dar la bienvenida, el secretario de Educación Pública y Cultura, Juan Alfonso Mejía López, señaló que a muchos de estos maestros se les había terminado la prórroga de su interinato, por lo que jurídicamente quedarían fuera de las aulas, aunque de manera injusta.

“Pero la instrucción del gobernador fue muy clara y sencilla: el cómo sí, porque no quiero a ningún maestro ni maestra sin esa certeza de que el día de mañana podrá llegar con su familia a verla de frente y decirle aquí estoy con todo el respaldo del Estado y del gobernador Quirino Ordaz”, dijo.

El secretario de Educación fue quien precisó que haber dejado fuera de las aulas a estos maestros, habría afectado a 91 mil 579 estudiantes al quedarse sin un maestro para sus clases.

Mejía López recordó que en el pasado mes de junio ocurrió algo aquí en Sinaloa que no había pasado en todo México, como fue la basificación de mil 300 maestros no obstante la incertidumbre que se cernía en el modelo de reforma educativa que se heredó del sexenio federal pasado y que finalmente se modificó.

“Sinaloa, con el gobernador Quirino Ordaz, es tierra de maestros, en este estado hubo cambios de adscripción a diferencia de otros estados de la República, aquí corrió la lista la prelación, en este estado se entregaron basificaciones, y en este estado vamos a seguir construyendo una sociedad más justa y equitativa gracias a los maestros y maestras de Sinaloa”, concluyó.

A su vez, el secretario general de la Sección 27 del SNTE, Edén Inzunza Bernal, agradeció al gobernador del estado por este esfuerzo y aseguró que ello motiva a los maestros a comprometerse todavía más por la niñez y jóvenes de Sinaloa.

“Ante esto, los maestros mostramos la voluntad de seguir trabajando en equipo, como agradecimiento, y señor gobernador, sigamos en la ruta del trabajo coordinado para seguir fortaleciendo esta noble tarea”, dijo.

PUENTE NEGRO

CULIACÁN/Niños bajo el fuego

Por Guillermo Bañuelos

Los niños de los 60 y los 70 éramos los dueños de las calles y de los parques. Por tanto, aprendimos muy temprano algunas reglas básicas para eludir peligros. ¿Balazos?, ¡al suelo!; si observan a alguien armado, ¡huye!; si te amenazan, ¡calla!

Este código de los 60, increíblemente, es útil aún hoy.

La ciudad se pobló aprisa después del boom que detonó la Presa Sanalona en los 40  y extendió sus límites con una telaraña de calles sobre lomas, arroyos y cauces de sus tres ríos, con absoluta falta de respeto al medio ambiente. 

Culiacán respiraba un aire con olor a estiércol de bestias que jalaban las Arañas y las carretas.

Sin una visión urbana definida y la mira inmediata de crecer,  los de Culiacán (como los de Chihuahua, Juárez, Tijuana, Hermosillo y otras urbes) soñábamos un sueño americanizado que arrasó de tajo en nuestra identidad un patrimonio arquitectónico que conocemos sólo por fotos.

Gobernantes, inversionistas y ciudadanos aspiraban a construir una ciudad tipo USA (¿Los Ángeles?), un modelo aún anhelado: la metrópoli extensa, autopistas urbanas, auto para cada persona, hacinamiento, rascacielos y otros elementos que sugerían progreso, placer y riqueza.

“¡Ah, cómo crece Culiacán, cuantos carros!”, nos solazamos.

La población de este pueblo aislado durante más de 400 años, de sólo 22 mil habitantes en 1940, creció a 48 mil en 1950, a 85 mil (1960), escaló a 167 mil (1970), a 304 mil (1980), a 415 mil (1990), a 540 mil (año 2,000), a 675 mil (2010) y a aproximadamente 850 mil en este momento, con lo que la concentración demográfica este día es 38.6 veces mayor a la de 1940.

Sin planeación, ni ordenamiento, ni recato, construimos una ciudad chata, horizontal e insaciable, que podría devorar pronto los lomeríos de Imala, los terrenos agrícolas irrigables del valle, Las Siete Gotas, El Tule y hasta el Cerro La Chiva.

La ciudad está atascada de autos y traumatizada también por expresiones de violencia común y de alto impacto aún peores que las del pasado, las que conocimos aquellos niños que ya vivíamos como hoy: bajo fuego.

Ya nos despertaba el estruendo de las metralletas con que remataban en el Ovalles a hombres heridos a cualquier hora.

Cómo olvidar la escena: engañado con el simulacro de un choque entre autos, salió a la calle Don Chicón Ochoa, caminó confiado y con paso lento hacia la muerte que esperaba por él a 35 metros de su casa,  y ¡pum-pum!, en dos segundos cayó inerme en la esquina de Guerrero y Escobedo.

Ingenuos, corríamos también a la cantina El Cuarto Bat a verificar que mataban a alguien. Nos familiarizamos con ver cómo muere la gente acribillada y supimos muy temprano que la vida escapa a bocanadas y a través de hemorragia.

Fuimos testigos de sucesos que incubaron la fama nuestra de ciudad violenta, mas no aprendimos qué hacer para frenar la decadencia.

A Culiacán llegaban tranvías  –camiones Tropicales-  de Los Altos con gente que venía a vender lo propio y a comprar manteca de puerco, cueros, petróleo, harina, hielo en aserrín, refrescos y otros básicos en los mercaditos Rafael Buelna y de Tierra Blanca.

En estos mercados se topaban personas “emproblemadas” y cobraban sus  venganzas.

Según los adultos, había de por medio latas mantequeras con goma de opio o los amores de una mujer.

En el Buelna funcionaba ya una terminal de camiones, y los pioneros de Líneas del Oriente tenían una propia –El Doradito- , de donde salían los primeros omnibuses de las rutas del sur, hasta Cosalá y San Ignacio, y del oriente, más allá de Tamazula.

De los altos de Sinaloa y de Durango bajaban los “buchones” auténticos: rancheros güeros y estirados con huarache de tres puntadas y cuello –Buchi, decimos aquí- pronunciado, afectados por la carencia de yodo en el agua que ingerían.

El crecimiento de la ciudad fue doloroso. Y después vendría la Cóndor.

Calaveras 2019

Pues qué pasó aquí

qué tren los atropelló,

se preguntó la huesuda

cuando a México llegó

Las finanzas a la baja

la violencia está a la alza,

aterrada vio la muerte

que el sólo prometer no alcanza

Quizá por ello dijo sonriendo

a mí hoy me toca el honor,

de llevarme hasta su tumba

al tal López Obrador.

Y si acaso se entercara

fingiendo yo no sé nada,

pues ya teniendo otros datos

me lo llevo a La Chingada.

También a la cuarta transformación

porque fue una cosa lúgubre,

se nos murió en Culiacán

un jueves  triste de octubre

 aqu´la lección fue dura

pues  el riesgo fue gigante,

respondiendo los chapitos

de manera desafiante.

También se murió Quirino

que nunca fue gobernante,

aunque todas las encuestas

lo ubicaran adelante.

Su gabinete sufrió

por tanto ajustes y cambio,

y de nada le sirvió

el andar jugando al sabio.

En Sinaloa fue triste

ver fallecer a Morena,

les indigestó el poder

que se les dio en forma plena.

Sus alcaldes no aprendieron

que el buen gobierno da brillo

y muy luego los afectó

el síndrome del ladrillo,

Lo de Chappman en Ahome

y Benítez en el puerto,

dejó muy claro el mensaje

de que fue un gobierno tuerto.

Qué decir de Culiacán

que vivió de la fregada,

soportando groserías

del alcalde Chuy Estrada.

Por los rumbos del Congreso

la cosa estuvo chimuela,

pues no aprendió a coordinar

la diputada Graciela.

 Nos salieron muy flojitos

los señores diputados,

y si tienen alguna duda

pues revisen sus resultados

 Algo triste también pasó

pues fue enorme el desatino,

que los diputados federales

extraviaran el camino

Con Rocha e Imelda Castro

fue igual el desaguisado,

pues se olvidaron del  pueblo

que habían representado.

Cuando llegó a los partidos

la muerte sólo expresó,

al ver tanta soledad

pues qué carajos pasó

Buscando a los de Morena

la muerte dijo ladina,

tienen mucho presupuesto

y  no rentan ni oficina.

Ya por los rumbos del PRI

no oyó el clásico griterío,

aunque tampoco se sorprendió

de ver todo aquello vacío.

Con los de Acción Nacional

y su división interna,

no aprendieron la lección

aquí la lucha es eterna.

Por rumbos de el PRD

sólo alcanzó a ver  a ocho,

quizá con esos le alcance

pa’ seguir llenando un vocho.

Y al seguir su recorrido

no fue distinto en el PAS,

era día de quincena

todos estaban en la UAS

 Con la prensa la calaca

fue muy dura y muy grosera.

pues al ver los periodistas

hasta escondió la chequera.

Toditos van al panteón

aunque  alguno no lo quiera,

ese es su triste final

prensa fifí y chayotera.

Desde luego aquí hay encargo

sospecharán la manera,

ya que eso así lo exigió

en su última mañanera.