El veinte

Marcelino Perelló

 

Excélsior, martes 17 de julio del 2012

 

La cuestión no es nueva. Ha sido abordada por más de un pensador a lo largo de la historia, desde Sócrates el de Atenas, hasta Wilhem Reich y la Psicología de masas del fascismo, pasando por Sigmund Freud en su Psicología de las masas y análisis del yo o José Ortega y Gasset con La rebelión de las masas.

 

Se trata, pues, de un fenómeno antiquísimo, con toda seguridad muy anterior al propio Sócrates. Se trata, ya lo adivinó usted, perspicaz lector, de esa especie de ceguera, de delirio compartido que se apodera de determinados colectivos, unos relativamente pequeños, otros gigantescos, que lenta o súbitamente los vuelve irracionales y capaces de acciones, actitudes y pensamientos que nunca hubieran imaginado. Dicho de otra manera, y en mayor o menor grado, los vuelve “fanáticos”, es decir, intolerantes y autocomplacientes, apasionados. Nadie está a salvo.

 

He oído y leído no pocas veces acerca de este fenómeno, pero nunca lo había vivido de manera tan vertiginosa y descarnada. Tal vez por eso no supe identificarlo enseguida. La enajenación colectiva se produce, siempre, al amparo de la comunidad, ya sea ésta un grupo chico, pero considerable, suficiente pues, o todo un conjunto social masivo. En solitario, de manera individual, este fenómeno nunca se produce. Uno no se atrevería o, mejor, ni le pasaría por la cabeza adherir a tales impulsos y convicciones.

 

Los escenarios de tales procesos alienantes son múltiples. Tal vez la religión, las religiones, es el más notable. Los auténticos feligreses, los verdaderos fieles practicantes de cualquier culto, antiguo o reciente, grande o pequeño, son todos alienados. Fanáticos con los que no se puede, deje usted discutir, no se puede hablar de su fe y de sus dogmas. Ya lo dijo el siempre sugerente Carl Sagan: “No puedes convencer a un creyente de nada, porque sus creencias no están basadas en evidencia alguna, sino en una enraizada necesidad de creer”.

 

Que quede claro que el fanatismo alienado no se contradice en absoluto con la inteligencia, la cultura o el espíritu crítico. Corren por vías distintas. Paralelas pero distintas. Grandes hombres de ciencia han sido fervientes religiosos. No me voy a extender, pero con sólo mencionar un par de nombres mi afirmación quedará del todo sustentada. Isaac Newton fue un devoto anglicano que en los últimos 20 años de su vida abandonó la física y las matemáticas, y se dedicó al estudio dela Biblia. LouisPasteur no cantaba mal los salmos, esta vez católicos.

 

Cuando le preguntaron cómo le hacía para compaginar su fe con la ciencia, respondió: “A Dios lo dejo siempre en la entrada de mi laboratorio”. Y supongo yo que lo recogía a la salida. Me hacen gracia aquellos cristianos de pro que se burlan de los davinianos en Texas, los del Templo de Dios enla Guyanao los californianos dela Heaven’s Gate que se suicidaron para que el cometa Hale-Bopp los llevara con él. Supongo que tales fieles consideran tener a la verdad agarrada por la cola (como todos los fieles) y que creer que un hombre asesinado y enterrado resucitó y partió hacia los cielos con todo y su maltratado cuerpo, es un ejemplo impecable de racionalidad.

 

Pero las creencias religiosas no son el único ejemplo de fanatismo ciego. Aunque de manera mucho más reciente, los seguidores y las porras de los equipos deportivos constituyen otro buen ejemplo. Yo fui durante años fanático inflamado de los Diablos Rojos del México. Sé de la alegría exultante de la victoria, la eucaristía, y de la desolación desesperada, a veces hasta las lágrimas, de la derrota, el terrible castigo divino. ¿No ha visto usted acaso, fanático lector, a ese aficionado que recurre a toda suerte de hechizos y sortilegios que ayuden a su equipo, y a él de paso? De hecho el pensamiento mágico e irracional lo podemos encontrar en multitud de dominios: entre los coleccionistas de lo que sea, en los que recurren a los hechiceros y a las medicinas “alternativas”, por supuesto a todos los amantes y enamorados, de personas, situaciones o conceptos, la música “moderna”, el rock y el pop en particular, han dado y siguen dando demostraciones de histeria colectiva aparatosas, incomprensibles e inquietantes. Que si esto que si aquello, ya llegamos. Como siempre, o como casi siempre, dejo lo que realmente me interesa al final. Uno de los dominios privilegiados de la alienación colectiva es, y no podría ser de otra manera, la política.

 

A lo largo de la historia universal se ha producido una verdadera retahíla de gentíos enloquecidos tras un líder que en el trance de una metamorfosis mágica se transforma en Mesías. En el Mesías, pues Mesías sólo hay uno. Uno por ámbito y por periodo, digamos.

 

Así, de Genghis Khan a Hugo Chávez, los profetas y guías de sus pueblos han proliferado. Políticos o religiosos. A menudo ambos a la vez: Tamerlán, David, Alejandro, Carlomagno, Pedro, Iván, Napoleón, Stalin (más que Lenin), Churchill, Mussolini, Hitler, De Gaulle, el Sha, Ataturk, Nasser, Perón, Getulio, Fidel… y docenas, cientos más. Cada uno con su estilo y destino particular. Con más o menos talento. Y de repente, viéndome envuelto, sumergido en este fenómeno que yo sólo conocía de lejos, no supe identificarlo.

 

Cómo es posible, preguntaba y me preguntaba yo, que tanta gente, en principio razonable e informada, crea en tantas mentiras, en esta farsa miserable, que para los que no hemos sido seducidos no esconde ningún misterio. El único misterio es el del Flautista de Hamelín, el de los que se dejan embriagar por la melodía del Ungido.

 

Pascal Beltrán del Río, nuestro director, publicó este domingo, en su Bitácora, un hermoso y edificante texto. Hermoso, edificante y, ¡ay!, benevolente en exceso. Atribuye el actual conflicto poscomicial en México a que nuestro sistema electoral es imperfecto, y lo ha sido siempre. Nos habla entre otros de Guadalupe Victoria, de Vicente Guerrero, de Anastasio Bustamente. Y sostiene que muy pocos de los presidentes mexicanos del XIX lograron terminar su periodo.

 

Es verdad, pero me temo que tales remociones tuvieron poco que ver con las leyes electorales y mucho con la de la pólvora. El problema, Pascal Beltrán del Río, es que hubo y hay tramposos. Y no hay ley que valga para evitar las trampas. Es como si me dijeras que en el dominó del Tupinamba siempre hay escándalos porque a cada rato alguien acusa de tramposo al otro, y tú sostuvieras que era preciso cambiar las reglas del dominó. A lo mejor el dueño del Tupinamba debería colocar un cartel en la pared que dijera: “Se prohíbe hacer trampas”. Hay dos clases de chapuzas. Las de primer grado, que consisten en esconder una ficha de la manga, y las de segundo grado en que alguien acusa al otro de haber escondido una ficha, sin que sea verdad. Se para, tira la silla y arroja las fichas. Esas, las chapuzas de segundo grado, son las realmente malignas.

 

No dudo ni tantito que todos los partidos en liza cometieron irregularidades; todos son mañosos; ninguno va con el cirio y el lirio en la mano. Pero trampa, trampa, lo que se dice trampa, sólo uno la está cometiendo. Una de segundo grado.

 

El veinte me cayó de repente, como caen todos los veintes. Estamos frente a un fenómeno religioso, similar digamos, guardando todas las distancias, al dela Santa Muerte,la Cienciología,la Luzdel Mundo ola Nueva Jerusalem.En ese plano hay que abordarlo y considerarlo. Los feligreses no van a escuchar argumento alguno. Como todos. Y el Mesías, como todos, no es de fiar.

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LA UNIDAD PRIÍSTA

LAS COSAS QUE PASAN

Por: Jorge Walterio MEDINA

medinawalterio@hotmail.com

 

Diversas las reacciones generadas por la comida que las cabezas de los grupos políticos del PRI en Sinaloa, sostuvieron hace apenas unos días.

 

Para empezar resultó extraño y poco entendible para la opinión pública que la gran mayoría de los asistentes al evento de la ‘unidad’, mostraran ahora el protagonismo que no les vimos durante las campañas.

 

Difícil entender el mensaje que manda la clase política priísta, porque si la proclama es la unidad, las interrogantes surgen por todos lados.

 

La elección local del 2010 efectivamente fue un parteaguas en la historia política de Sinaloa y lo fue porque la derrota del PRI se gestó, se afirma, por la traición de muchos de sus cuadros, la mayoría por cierto presentes en la comida a la que convocó Jesús Burgos Pinto.

 

¿Unidos de verdad?

 

Presentes en la mesa principal los exgobernadores Juan Millán y Jesús Aguilar, y al lado de ellos el empresario Eustaquio de Nicolás, de quien se dice es amigo personal del futuro Presidente de México.

 

A Heriberto Galindo Quiñónez, diputado federal electo y quien fuera junto con David López, el único invitado especial de Enrique Peña Nieto en su última visita a Sinaloa,  lo sentaron en la cuarta o quinta fila.

 

Evidente pero extraño el mensaje.

 

Cuál es el futuro del PRI en Sinaloa, luego de la recuperación dela Presidenciade México, lo que, dicho sea de paso, viene muy probablemente a cambiar las reglas del juego,

 

En puerta primero  la renovación de la dirigencia estatal priísta y luego, ya dijimos aquí que el 2013 no está tan lejos como parece, las candidaturas para renovar los dieciocho ayuntamientos y las cuarenta diputaciones locales.

 

El diputado Antonio Castañeda, dirigente del comité municipal del PRI en Culiacán, ya hizo pública su aspiración de dirigir el Comité Directivo Estatal del PRI en el relevo de Jesús Burgos Pinto.

 

No se han hecho públicas, pero ya se sabe también de las aspiraciones de Jorge Abel López Sánchez, el exalcalde de Mazatlán.

 

A Castañeda se le ubica como parte de un grupo que ha alcanzado poder dentro del PRI, derivado de un fuerte trabajo con los priístas de base, con los que realizan el trabajo en las colonias y en las comunidades rurales.

 

Jorge Abel López Sánchez mantiene interesante trayectoria política y ahora pesa en su favor su cercanía con peñañietistas de primer orden, como lo son David López y Heriberto Galindo.

 

Alguien nos asegura que el proceso electoral local del 2013 alcanzara notable importancia, porque de ahí surgirá muy probablemente el próximo candidato del PRI al gobierno estatal.

 

Y qué con los senadores electos Aarón Irízar y Daniel Amador, preguntamos.

 

Apenas una sonrisa la respuesta.

 

LAS COSAS QUE PASAN

 

Jesús Enrique Hernández Chávez y Pablo Moreno Cota son de los sinaloenses que mejores cuentas rindieron como delegados del CEN del PRI en los pasados comicios, el primero en San Luis Potosí y el segundo en Colima.

 

Por rumbos del PAN donde la derrota presidencial los mantiene aturdidos y sólo así se explican los exabruptos de su dirigente nacional Gustavo Madero respecto de compra de votos y otras denuncias, se preparan para el relevo de su dirigencia estatal en Sinaloa.

 

Francisco Solano Urías está a punto de dejar la dirigencia de un partido que también en Sinaloa alcanzó lamentable derrota y que, en buena medida así ocurrió por la marcada división que el propio presidente saliente generó.

 

Mucho trabajo tendrá la próxima dirigencia panista para reposicionarse en la entidad.

 

 

 

En puerta la revisión en el Congreso del Estado de las cuentas públicas de la administración estatal y de los dieciocho ayuntamientos.

 

Se nos asegura que hay irregularidades en las mayorías de ellas, pero que serán las de tres municipios las que de plano serán devueltas por los legisladores, ante los excesos de anomalías encontradas.

 

Hablamos de El Fuerte, Sinaloa y Angostura, municipios gobernados por la coalición PAN-PRD y Convergencia, la misma que en el 2010 postuló la candidatura de Mario López Valdez y ofreció llevar a Sinaloa al cambio que la sociedad sigue reclamando.

 

Ahí mismo en la legislatura local “la Diputada RosaElvira Ceballos Rivera, Presidenta dela Comisiónde Educación Pública y Cultura, al dar el mensaje de bienvenida en la presentación dela Iniciativade Ley parala Proteccióncontrala Exposiciónal Humo del Tabaco en el Estado de Sinaloa, expresó que uno de los problemas más graves de salud pública a nivel mundial, es el consumo de tabaco, según cifras dela Organización Mundialdela Salud,  el consumo de cigarro, es la segunda causa principal de mortalidad en el mundo y ocupa el cuarto lugar entre los factores de riesgo de enfermedades más comunes.

 

Señaló que se calcula que para el 2020, el cigarrillo se convertirá en la primera causa de muerte e incapacidad por encima del sida, la tuberculosis, los accidentes de tránsito y el homicidio. México, ocupa el sexto lugar de fumadores y un primer lugar de fumadoras”.

 

Y bueno, estamos en pleno periodo vacacional y se espero que al regreso a la normalidad laboral,  se registren los ajustes de alguna manera anunciados por el gobernador Mario López Valdez.

 

Quizá también veamos por fin  la respuesta oficial a los señalamientos de múltiples irregularidades, enla Secretaríade Salud a cargo de Ernesto Echavarría.

 

Hablamos de trabajos periodísticos basados en datos de investigaciones practicadas porla Auditoría Superiordel Estado, donde,  según se dice, las irregularidades en el gasto público en Salud, brotan por todos lados.

 

Así están las cosas…

 

AGENDA POLITICA

Jorge Luis Telles Salazar

 

Los beneficios legales consagrados en el artículo Séptimo de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos… ¿son exclusivos para quienes de un modo u otro ejercemos el periodismo en este país?

La respuesta es  contundente: No.

Por supuesto que no.

La libertad de expresión no es un derecho monopólico de los periodistas. Lo es también para los 115 millones de personas que formamos parte de esta nación. Así de claro. No existe la menor duda de ello.

En apego a este derecho, los periodistas escribimos lo que nos viene en gana, aunque la publicación de nuestros trabajos siempre está en función directa – si sí o si no – de los intereses mercantilistas de las empresas para las que trabajamos. Si conviene, nuestros textos no solo pasarán sino hasta serán motivo del apapacho de los editores. Si no es así, seguramente terminarán en el cesto de la basura. Son ellos los dueños absolutos de la libertad de expresión en la república mexicana. (¿Miento?)

El artículo Séptimo es complejo. Parece redactado a modo para una controvertida interpretación: “Ninguna ley, ni autoridad puede establecer la previa censura, ni exigir fianza a los autores o impresores, ni coartar la libertad de imprenta que no tiene más límites que el respeto a la vida privada, a la moral y a la paz pública. En ningún caso podrá secuestrarse a la imprenta como instrumento del delito”.

Es claro que cuando,  quien se expresa periodísticamente, de un modo u de otro, compagina sus criterios con la línea editorial del medio – manera elegante de definir los intereses económicos de la empresa -, sus trabajos quedarán inscritos en el supuesto señalado un par de párrafos arriba. Es decir: serán hasta motivo del apapacho de los intereses, sin importar que se omita lo que la constitución establece de manera textual: “el respeto a la vida privada, a la moral y a la paz pública”.

O sea: se puede invadir este terreno, una y otra vez, con la complacencia de la empresa,  al fin y al cabo que corresponde plenamente a su “línea editorial”. Y si hay reacción de la parte afectada ¿Qué importa? Tendremos siempre la protección del artículo Séptimo constitucional y el respaldo de nuestros directivos, habitualmente vanidosos, prepotentes, creyentes de ser objeto de todas las atenciones y hasta enfermos de poder, como nuestros gobernantes. El  que está hoy. El que ya se fue. El que vendrá y todos los del pasado, con muy escasas excepciones.

Humanos al fin y al cabo, cometer estos errores es normal. Propios de la condición.

Lo que es incomprensible es mantener la idea de  que ese tan llevado y traído derecho de la libre expresión es propio de quienes hacemos periodismo; pero no de la sociedad en general. Quizás si lo entendamos y muy bien; pero así nos conviene y así nos manejamos, bajo esta línea.

Hay que admitir que aquel al que agraviamos con nuestros escritos, particularmente cuando obramos con dolo, cuando calumniamos o cuando invadimos las esferas de la vida privada, tiene el derecho a rebatirnos, a defenderse y hasta acudir a las instancias legales, cuando la situación así lo amerite. Es su derecho y también puede apegarse al artículo Séptimo de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

Todo aquel periodista que rebase tales límites, debe asumir las consecuencias de sus actos y no pedir el respaldo de sus compañeros de gremio, quienes podrían caer exactamente en la misma irregularidad. Los periodistas no somos ciudadanos de privilegio. Las leyes son para todos los mexicanos. Hasta la de imprenta, inclusive.

¿Estamos?

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Y bien.

Hace seis años, México estuvo a punto de caer en una crisis constitucional ante los obstáculos interpuestos por los senadores y diputados federales de Andrés Manuel López Obrador, para evitar la toma de posesión de Felipe Calderón como presidente del país, justo en el Palacio Legislativo, como lo establecía nuestra carta magna. Para la bancada de la izquierda, Calderón era un “espurio” y como tal no debería ejercer el poder.

En la actualidad se visualiza un escenario similar. Las huestes de AMLO no parecen dispuestas a reconocer la victoria de Enrique Peña Nieto, independientemente del veredicto del tribunal electoral del Poder Judicial de la Federación, que tendrá que hacerlo público el 06 de septiembre, a más tardar.

Ahora, sin embargo, la bancada del Movimiento Progresista tendrá que dividirse en varios bloques puesto que, gracias a la reforma política recientemente aprobada, el nuevo presidente de México no necesariamente tendrá que rendir su protesta en el marco de una sesión general del Congreso de la Unión, sino que también podrá hacerlo ante el presidente de la Suprema Corte de la Nación. Si, tendrán que repartirse territorio si mantienen la intención de obstruir la entronización del mexiquense.

¿Sería esta la causa por la que se apresuraron las reformas constitucionales en materia política, pendientes de tiempo atrás?

Podría pensarse así, en efecto.

Déjeme decirle, sin embargo, que dentro de los 17 congresos estatales que destrabaron finalmente estas reformas, hay varios en los que no ganó Enrique Peña Nieto, así que la especulación persiste.

Esos 17 estados, que ya dieron su voto – lo cual sirvió para la aprobación de las citadas reformas – fueron, por si le interesa: Aguascalientes, Baja California, Campeche, Chihuahua, Colima, Durango, Hidalgo, Michoacán, Morelos, Nuevo León, Querétaro, Sinaloa, Tamaulipas, Veracruz, Yucatán y Zacatecas.

Informados.

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En tanto.

Menudo problema le espera a Enrique Peña Nieto, cuando, una vez como presidente de la República, intente cumplir sus compromisos de campaña, a través del acomodo de algunos de sus allegados en las casi 60 dependencias del gobierno federal que operan en la entidad.

Es que, a estas alturas, ya no hay ninguna vacante. Así de fácil.

Alfredo Villegas Arreola, quien fungió como delegado general del Comité Ejecutivo Nacional del PRI en Sinaloa – de hecho todavía se ostenta como tal – ya las repartió todas. Así es. Con la misma facilidad que distribuyó nombramientos durante la campaña, bajo la promesa de que “tú estás en el proyecto”, así nombró ya nuevos titulares en delegaciones y otras instancias federales que trabajan en Sinaloa. La tarea del  navolatense inició en la famosa “comida de la unidad” y continúo en diversos restaurantes de la ciudad, de los cuales es asiduo visitante. Todo con cargo al PRI, por supuesto, donde para eso sí sobra el dinero.

De paso, triste papel el del gobernador Mario López Valdez en lo que a creación de empleos en el Estado corresponde. MaLoVa no abrirá una sola plaza –al contrario sigue corriendo gente de Palacio de Gobierno (de la de abajo, naturalmente); pero ¿Qué tal Villegas? Solito y en cosa de minutos, ya generó más de 60, a favor del montón de desocupados asistentes a ese convivio, todos colgados de la victoria de Peña Nieto, a pesar de que no fueron capaces de llevar a las urnas ni a sus propios familiares, de tan bien que sus mismos parientes conocen a los políticos simuladores, falsos, labiosos y mentirosos, de los cuales no eran pocos los que comían y bebían, aquel famoso día, en el imperio construido por Joel Valenzuela, a base de sus extraordinarias relaciones con la gente del poder en Sinaloa. (Así se le dice ahora a  los contubernios).

Pues bien.

Peña Nieto ya nada tiene que repartir en Sinaloa. De esa tarea se encargó ya Alfredo Villegas Arreola, nuestro flamante diputado federal. Y si dejó algunas pocas, estas las tomó Jesús Burgos Pinto, para incondicionales y familiares.

Así se las gastan en la entidad. Vaya lío para el casi presidente electo.

En fin.

=0=

Mientras.

Quien sí tuvo la atención de agradecerle a los representantes de los medios de comunicación – a los reporteros, a los de a pie, no a dueños o directores – su cobertura durante el pasado proceso electoral, fue Antonio Castañeda, el presidente del comité municipal del Partido Revolucionario Institucional en Culiacán.

En efecto, junto a la profesora Leticia Serrano, su secretaria general y algunos integrantes del comité, Tony convivió personalmente con sus invitados, de quienes ponderó su trabajo objetivo, imparcial, responsable y profesional.

Algo diferente, como de la noche al sol, a lo ocurrido exactamente una semana atrás, en la finca campestre de Joel Valenzuela, allá por rumbos del Limón de los Ramos.

Modestamente; pero la pasamos bien. La mera verdad.

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En otra sincronía.

La película “Colosio, el Asesinato”, estrenada en México tres semanas antes de las elecciones fue otro más de los obstáculos que Enrique Peña Nieto tuvo que superar para ganar el comicio presidencial y todavía con una ventaja de casi 7 puntos porcentuales y de 3. 3 millones de votos.

El filme ya tenía rato enlatado. Casualmente (¿) comenzó a exhibirse en los momentos más álgidos del proceso político, justo cuando Peña Nieto era objeto de un bombardeo inclemente de sus adversarios y de algunos críticos en tales y cuales medios de comunicación.

Dicen que en política nada es casual, ni accidental. El estreno de esta película, hecha realidad en coordinación con una cinematográfica de Estados Unidos, justo en las fechas citadas, llevó evidentemente el propósito de influir en el ánimo del electorado, particularmente entre aquellos que aún no tenían su voto definido.

Peña sorteó también esta aduana, de manera exitosa.

Y es que el argumento de la política plantea claramente la hipótesis de un complot en el asesinato de Luis Donaldo Colosio, orquestado directamente desde las oficinas centrales de Los Pinos. Durante la trama se contemplan varias tesis, para ubicar finalmente a Carlos Salinas de Gortari  como el autor del crimen, con su asesor número uno, como cómplice principal. La película comienza con un homicidio: el de Colosio. Termina con otro: el de Francisco Ruiz Massieu, casualmente el mejor interpretado en el filme.

De paso, la producción intenta exhibir una intensa red de corrupción en las altas esferas del Partido Revolucionario Institucional, así como en los más altos niveles del poder económico en nuestro país.

El PRI, que ya se fue, para jamás volver, promete Peña Nieto. (¡Ojalà!)

Para que no le cuenten, Véala personalmente. Todavía está en cartelera en las salas cinematográficas de la ciudad.

Y luego nos platica.

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A manera de colofón.

El número de opciones en la red , en las que usted puede leer Agenda Política, ha crecido de manera importante en las últimas semanas.

Anótelas: www.sinaloatv.com.mx (Jorge Aragón), www.reportenaranja.com (Víctor Flores), www.hectormunoz.com (Héctor Muñoz), www.eldiariodelosmochis.com (Alberto Camacho), www.radiouas.org (Willie Ibarra), www.ríoelota.com (Guillermo Aguilar), www.alinstantenoticias.com (Jorge Inzunza), www.criticapolitica.mx (Ernesto Alonso), www.contraversion.com.mx (Memo Contreras) y nuestro blog personal: jorgeluistelles.blogspot.com.

En cuanto a ediciones impresas: El Diario de los Mochis, ya en su etapa de promoción en el centro del Estado; Río Elota (Elota, Cosalá, San Ignacio y sur de Culiacán), En Directo (Rosario y Escuinapa) y Nueva Visión (Mazatlán).

Esta Agenda también está en radio: lunes y viernes, de las 17. 50 a las 18 horas en Contraseña, de Víctor Torres (8. 30 de AM) y martes y jueves, de 5. 30 a 6 de la tarde, en Radio Universidad Autónoma de Sinaloa.

Se agradece, por supuesto, la gentileza de su atención.

Y nos fuimos ya.

Dios los bendiga.