PAN; desastre merecido

PAN: desastre merecido

Peña Nieto, un triunfo anunciado

(“Se votó contra el sexenio de la sangre”)

Por Francisco Aragón y Melchor Inzunza

 

Con un descenso menor de Peña, un lento incremento de AMLO y el rezago de Josefina en las preferencias electorales, las campañas terminaron como empezaron: con la tendencia a favor del candidato del PRI, en todas las encuestas.

 

Como si la mayoría de los ciudadanos hubiesen decidido, desde antes de empezar las campañas, votar por Enbrique Peña Nieto.

 

Pero aun cuando las encuestas acertaron en la tendencia general, casi todas se equivocaron en sus reiterados porcentajes. Y en esta elección, las empresas encuestadoras y los medios que las financiaron se jugaron como nunca antes su credibilidad y su prestigio, y casi ninguna salío bien parada. No midieron bien.

 

Últimas encuestas

 

 Parametría (Junio 25): Peña 35.5, AMLO 23.3, Josefina 19.1. Un 12.2 por ciento de ventaja para el priista. GEA-ISA (27 de junio): Peña 46.9, AMLO 28.5, Josefina 22.4. 18.4 puntos de ventaja. Mitofsky (22 de junio): Peña 43.6, AMLO 28.3, Josefina 25. El candidato del PRI tendría un 15.3. Buendía&Laredo. El Universal (27 de junio): Peña 45 por ciento, AMLO 27.9, Josefina 24.4. 17.1 para el primero.   Ulises Beltrán y Asocs. Excélsior (27 de junio): Peña 44. AMLO 28, Josefina 25. 14 puntos para el primero. Reforma (27 de junio): Peña 41 por ciento, AMLO 31, Josefina 24. 10 puntos arriba. Covarrubias y Asociados (26 de junio): Peña 38, AMLO 28, Josefina 25. 10 por ciento a favor del siempre puntero.

 

Y la de Ipsos-Bimsa (25 de junio): Peña 35 por ciento, AMLO 29 y Vázquez Mota 20. 6 puntos de diferencia para el priista.

 

De todas ellas, ésta fue la única de la lista que se acercó al resultado final.

 

En efecto, con 98.95 por ciento de actas capturadas, Peña obtiene el 38.15 por ciento (18 millones,700 mil votos en número cerrados), López Obrador 31.64 (15 millones 500 mil) y Josefina 25.40 (12 millones 400 mil). Es decir, 6.5 puntos porcentuales a favor de Peña, esto es, 3 millones 200 mil votos de diferencia.

 

De hecho, los mismos seis puntos de ventaja que Rubén Rocha Moya vaticinó una y otra vez.

 

Como sea, Peña ganó con un margen suficiente –el cual vuelve menos creíble cualquier impugnación de fraude–, a pesar del acoso del Yo soy 132, de las denuncias de corrupción, de la complicidad priista con narcotráfico, y las campañas antipeña de sus adversarios.

 

Embestida

 

   El éxito del PRI es producto del profesionalismo político y carisma de su candidato, de su equipo y de la fortaleza del partido, en contraste con la debilidad y descrédito del PAN y del inconvincente discurso del candidato de las izquierdas. El PRI ya traía la raccha ganadora en los estados –salvo las tres entidades ganadas por la alianza PAN-PRD–, pero el factor fundamental se llama Enrique Peña Nieto.

 

Sus adversarios cometieron, entre otros, el error de subestimarlo y rebajarlo a mera invención televisiva, y el de atacarlo sin cesar como el nuevo “peligro para México”.

 

Pocas veces se ha visto una campaña de tal magnitud e intensidad como la emprendida contra un candidato.

 

Tampoco se había registrado un movimiento estudiantil que irrumpiera en un proceso electoral declarándose explícitamente contra un candidato, como lo hizo el movimiento “antipeña”,  protagonizado por de la Ibero.

 

En este párrafo se resume la embestida: “Precandidato y candidato siempre puntero, no ha tenido sosiego; ha sido el enemigo a vencer y ha enfrentado el acoso feroz e implacable de sus adversarios. En su contra se ha constituido un frente amplio integrado por el gobierno panista, los partidos opositores, medios, conductores de radio y tv, parte del movimiento de los 132 y académicos del PRD, activistas en las redes y en varias universidades del país.” (J.M.V, Milenio diario, 24.06.2012)

A pesar de todo, las campañas trancurrieron sin mayores sobresaltos, sin enfrentamientos violentos de consideración, y en un clima de civildad política.

Inmune

Peña no cayó en las provocaciones y no vio en sus competidores enemigos a combatir, sino adversarios a derrotar en una elección democrática. Por eso nada fue capaz de llevar a Peña al despeñadero.

 

Tal como lo observó el diario estadunidense The New York Times:

 

La publicidad desplegada contra Peña “sería suficiente para enviar al fondo de las encuestas a cualquier candidato. No aquí (en México)”.

 

El corresponsal del diario, Randal C. Archibold, añadió:

 

“Pese a los bombardeos, Enrique Peña Nieto, el blanco de los ataques, es el favorito de los vaticinios para ganar la elección presidencial mexicana del 1 de julio con un margen confortable, según la mayoría de las encuestas, como si fuera invencible”.

 

El candidato del PRI fue, en efecto, “inmune a las descalificaciones”.

 

 

Josefina

 

   Ante el imparable avance de Peña Nieto hacia la presidencia, sus adversarios reaccionaron con los reflejos condicionados por sus biografías.

 

La candidata panista, Josefina Vázquez Mota, terminó su campaña con la desdeñosa sentencia de que “las encuestas no votan, las almas sí”. Y con la vana ilusión de que la captura del supuesto hijo del Chapo Guzmán –“producto de meses de investigación”– sería su tabla de salvación, por lo que se apresuró gustosa a pedir un aplauso para la Marinay las fuerzas armadas, de las que dijo estar orgullosa, “no como el otro candidato que trae extranjeros para cuidar de los mexicanos.”

 

Pero su gusto fue flor de un día. Los familiares de Félix Beltrán León echaron abajo el teatrito, yla DEAprimero yla PGRdespués, tuvieron que admitir que el joven capturado no era Jesús Alfredo Guzmán.

 

De hecho, la candidata no hizo más que imitar las tácticas de la “guerra electoral” como llamó Felipe Calderón a su campaña del 2006, pero como segundas partes no son buenas, la imitación fue tan chafa que Josefina fue de desfiguro en desfiguro. Incluso, al igual que Calderón, creó su propio videojuego. La  “Superjosefina” para niños y adolescentes: una muñequita que con látigo en mano libera al mundo de pejelagartos monstruosos y dinosaurios orejones. Sin mucho éxito tampoco.

 

Milagro

 

A Vázquez Mota no le quedó más que depositar su confianza en que “los milagros sí existen y Dios hace su parte en las votaciones”, dijo en el día de su cierre de campaña en Puebla. Mundano como es su Dios, ha de andar muy ocupado en contiendas electorales.

 

Para ayudar al milagro, el mismo día anunció, en Chiapas, que  ya estaba a “un par de puntos” de Peña, y luego, en Veracruz, apeló al “voto oculto” de quienes “no han participado en las encuestas” para ganar la elección.

 

Pero nada pudo salvar al PAN de su merecido desastre electoral. El PRI, después de 70 años de hegemonía, perdió la presidencia en el 2000; al PAN le bastó 12 años para perder la confianza del electorado y el poder presidencial.

 

No le demos vuelta: el electorado castigó al partido en el poder presidencial. “Se votó contra el PAN y contra el sexenio de la sangre”, como dice Jesús Silva-Herzog Márquez.

AMLO

 

La reacción de Andrés Manuel López Obrador era aún más previsible. “Las encuestas están cuchareadas” y anticipó un fraude electoral.

 

Él confió en la “mayoría silenciosa”, en los jóvenes y en las ruidosas ‘redes sociales’ que se volcarán a las urnas para darle el triunfo que le negaban las encuestas… a menos que haya “un masoquismo colectivo”. (¿Fueron también cuchareadas las encuestas que favorecieron siempre y con mucho a Miguel Ángel Mancera, el candidato de las izquierdas a la jefatura del D.F.?)

 

 

La izquerda

 

Nadie espera que AMLO admita de inmediato su derrota y menos aún que felicite al ganador actitud que lo consolidaría como el principal dirigente de las izquierdas–, pero si al menos elude las acusaciones de fraude mucho ganarán él y su partido. Si, en cambio, se desliza por la pendiente inclinada de un conflicto poselectoral, se convertirá en el principal obstáculo para el avance y transformación de una izquierda moderna y democrática.

 

La izquierda alcanzó logros notables en esta elección y se convirtió, como en el 2006, en la segunda fuerza política. Ganó las gubernatura  ‘¿de Morelos y Tabasco, se llevó ‘carro completo’ en Guerrero –las 9  diputaciones federales y las 2 senadurías de mayoría–, y triunfó una vez más, ahora avasalladoramente, en la capital del país. Pero podría de nuevo perder lo ganado si se deja arrastrar por una impugnación sin porvenir de López Obrador.

 

Labastida

 

Tuvo razón el senador Francisco Labastida. Una breve charla con uno de los autores de este artículo:

 

“Mire usted, dos sexenios panistas llevaron al hartazgo y deseo, como millones de mexicanos, que el PAN pierda la presidencia… aunque sea con Peña Nieto.”

 

El senador le revira:

 

   –No subestime a Peña, su potencial como candidato no reside sólo en su buena imagen. Hay también tres rasgos distintivos de su personalidad: sabe escuchar, sabe rectificar y sabe decidir. Es lo que lo distingue y le da consistencia como estadista.

 

  –¿No exagera?

 

   –No. Vea cómo resolvió la sucesión en el Estado de México y frustró los malos augurios de los adversarios que presagiaban la división en las filas priistas, y el candidato del PRI, Eruviel Ávila, ganó con ventaja abrumadora. También supo escuchar, rectificar y decidir en el caso de la salida de Humberto Moreira de la dirigencia del PRI y en el caso de la renuncia a la alianza con el Panal y el liderazgo de la maestra Gordillo, lo cual tendrá un enorme significado para el futuro de la educación. En la campaña y en la elección verá usted los efectos del carisma de nuestro candidato”.

 

 

Leción de la elección

   ¿Qué sigue? ¿Qué le depara a México con el PRI?  ¿Vuelta al autoritarismo? Los electores no votaron para eso, y no hay Peña que pueda intentarlo, ni país que pueda tolerararlo. La elección fue un castigo para el PAN, y es una lección  que igual vale para el PRI. No debiera olvidarse esta frase de Albert Camus: “la democracia es un ejercicio de modestia”.

Sumas y Restas

¿Regreso o regresión?

Javier Montijo

 

 

Está definido, regresa el PRI a la titularidad del gobierno federal después de 12 años de ausencia. Se rompió el mito de que con mayor participación ciudadana el partido revolucionario institucional se vería afectado por suponer que esta sería mayoritariamente en contra. Éstas han sido, hasta el momento las elecciones con mayor participación de la historia y ha ganado el tricolor por una diferencia de alrededor de los tres millones de votos.

 

Para muchos en las redes sociales sigue siendo inconcebible la idea de que aquél que tanto criticaron llegara a la presidencia de la república, exclaman que; o hubo fraude monumental, o todos los que votaron por él y no por quienes ellos querían, son unos ignorantes y retrógrados. El votar es un derecho y el respeto al derecho ajeno es la paz.

 

Enrique Peña Nieto llega al poder con un bono democrático amplio, la mayoría en las cámaras y la mayoría de los gobiernos estatales de su lado, ¿qué pretexto habrá ahora para no hacer las reformas necesarias?, ¿se reivindicará el partido político más acusado de la historia?. Esperemos que las dudas se disipen de forma positiva y rápida por el bien del país.

 

Analizando un poco sobre le caso de Sinaloa con los números que tenemos disponibles en el PREP a esta hora, alrededor del 96% de las actas computadas, tenemos que el   fenómeno del cruce de voto volvió a hacerse notar. En el caso de los candidatos al senado fue donde mayor disparidad se registró, comparando los votos para la presidencia de la república.

 

Gana el PRI, pero, tiene un descenso en la votación comparado con el proceso anterior de 2006 donde, cosa curiosa, el fenómeno se dio a la inversa, en la presidencial tuvo mucha menor votación que en la senatorial. El PANAL, un partido mucho más joven está dejando atrás al propio PRD que tiene mucho más tiempo trabajando en Sinaloa, se infiere que los partidos políticos deben cuidar cada vez más la selección de sus candidatos porque los electores ya no van y votan por siglas solamente.

AGENDA POLITICA

Jorge Luis Telles Salazar

 

(Víctima del clima de barbarie, impunidad e inseguridad que impera en nuestro Estado, hoy lunes perdió la vida el doctor, especialista en medicina deportiva, Jesús Alfredo Cuen Ojeda. Crimen a plena luz del día, en céntrico sector de la ciudad y ante la mirada atónita de muchos testigos. Un asesinato más que quedará sin castigo, como la inmensa mayoría de los homicidios que se cometen, todos los días, en la entidad. Como deportista y como directivo del deporte en diversas expresiones, fueron muchos los logros que le dio al Estado, especialmente a la Universidad Autónoma de Sinaloa. Para su hermano, el MC Héctor Melesio Cuen Ojeda, así como para toda su familia, nuestro abrazo de solidaridad y nuestros deseos de una pronta y cristiana resignación. Y para Jesús Alfredo, nuestras oraciones por el eterno descanso de su alma. Escribo en lunes, un día después del “super domingo”, desde Culiacán, capital de Sinaloa)

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Bien.

De acuerdo al Programa de Resultados Electorales Preliminares – cuando escribimos estas líneas registraba ya un avance del 96 por ciento – aquí en Sinaloa es impresionante el número de votos anulados en las elecciones para senadores y diputados federales, en comparación con la presidencial, cuyo triunfador indiscutible, a reserva del cómputo oficial, es el priista Enrique Peña Nieto.

Conforme al PREP, en efecto, se anularon en nuestra entidad alrededor de 30 mil votos en el comicio para presidente, contra 85 mil en la elección para senador e igual número – votos más, votos menos – en la de diputados federales. La diferencia es abismal.

Ciertamente, esos votos, que no fueron utilizados correctamente por los ciudadanos al momento del sufragio, pudieron haber perjudicado a los candidatos de todos los partidos; pero a los que más afectaron fueron, sin duda, a los del Partido Revolucionario Institucional. Y los afectaron de modo tal, que de no haberse dado tal situación, a estas alturas el tricolor bebería el “ochito”, como lo hizo tres años atrás.

El fenómeno ya es analizado por la dirigencia nacional y las estatales del PRI, toda vez que el asunto  se presentó en casi todas las entidades del país y se estima que eso se convirtió en un túnel por el que se le escaparon a este partido algunas senadurías y un importante número de diputaciones federales en todo el territorio nacional.

El caso aplica, insistimos, solo en la elección para el Poder Legislativo, no así para la presidencial.

Interesante sí; pero ¿Qué fue lo que sucedió?

Aconteció que estos ciudadanos cuyo voto fue anulado, sufragaron en la presidencial tanto por el PRI como por el PVEM, lo que es correcto, puesto que se trataba del mismo candidato- Enrique Peña Nieto -; pero hicieron lo mismo en los comicios para senadores y diputados federales, que fue lo que provocó la anulación puesto que aquí se trataba de candidatos diferentes y cuando un elector vota por dos candidatos o por dos partidos distintos, pasa así. En algunas otras entidades priistas y verdes si fueron en alianza, tanto para senadores como para diputados;  pero no aquí y este asunto impactó directamente en contra de los intereses del PRI.

Aparentemente complejo, el asunto, sin embargo,  resulta fácil de entender, mas fácil de lo que usted supone. Lo malo es que ni el Instituto Federal Electoral ni los partidos llevaron a cabo, en su momento, una adecuada jornada de información y ahí está el resultado. Lo peor: esto no es motivo de corrección, por más obvio que parezca. La autoridad no puede saber, por ejemplo, si ese voto anulado era para el candidato del PRI o para el del PVEM. Si usted lo recuerda, la advertencia a esta situación fue el punto de arranque de nuestra columna publicada el sábado pasado en los distintos sitios de internet y el domingo en los medios impresos que nos hacen el favor de estar en contacto con ustedes.

Aquí en el Estado hay daño, desde luego; pero más lo hay en otros Estados del país.

En el caso de los senadores, no hay problema. Ganaron Aarón Irizar López y Daniel Amador Gaxiola, de todos modos; pero si hay perjuicios en cuanto a los diputados puesto que el PRI pudo haberse llevado “carro completo”. ¿No lo cree? Ahí está la elección para presidente, en la que Enrique Peña Nieto triunfó, con amplio margen en los ocho distritos electorales de la entidad. ¿Qué hubo voto “cruzado”? Sí; pero insistimos, la victoria de Peña Nieto es categórica en Sinaloa, con más de 500 mil votos a su favor.

Ante esto, el PRI trataba de preparar un recurso de inconformidad ante la autoridad electoral; pero será tiempo perdido. No prosperará. Que la experiencia, sin embargo, sirva para elecciones futuras.

Digo.

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(Ya en la recta final del PREP, el PRI le dio la vuelta a la tortilla en el primer distrito electoral de Sinaloa y  el cantante, autor, artista y cronista deportivo Alfredo Padilla Fierro, siempre si será diputado federal, salvo que un agraviadisimo PAN presente recursos de revocación suficientes y bastantes. Hasta antes del cierre del programa, la delantera era mínima; pero delantera al fin. En el octavo distrito, Irma Tirado se acercó a 500 votos de Martin Heredia; sin embargo el gran esfuerzo no le alcanzó. Y en el segundo no había vuelta de hoja: victoria para el PAN. Así las cosas, el tricolor se mantuvo en su cuota: un mínimo de seis diputaciones, de ocho posibles. Era la única mancha para el Revolucionario Institucional. Ahora, Jesús Burgos Pinto y Alfredo Villegas Arriola recibirán mención honorífica de parte del Comité Ejecutivo Nacional. Salud)

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Mientras.

Para efectos prácticos, escribimos esta columna, tres  horas antes del cierre del Programa de Resultados Electorales Preliminares. A las 4 de la tarde, Enrique Peña Nieto totalizaba ya 18 millones 450 mil votos, que representan el 38. 08 por ciento del total, contra 15 millones 352 mil de Andrès Manuel López Obrador, que son el 31. 68. Es decir: una delantera de 3 millones 098 mil. O bien: de 6. 40 puntos porcentuales, si lo prefiere usted.

El conteo final, una vez contabilizadas las urnas al 100 por ciento, se redondeará, seguramente, a 39 puntos para Peña y a 32 para López Obrador, para una diferencia de 7 puntos porcentuales. En votos, el priista se acercará a los 19 millones; pero la diferencia no rebasará los 3 millones 500 mil.

La cifra no es exactamente igual a la que mostró el presidente del Instituto Federal Electoral, tras la realización de su conteo rápido; pero si muy parecida, situación que deberá robustecer la confianza y la credibilidad en este instrumento de medición. De hecho fue en este conteo rápido – sobre una muestra de 7 mil 500 casillas – en el que se apoyó el presidente Felipe Calderón Hinojosa para darle la cara a la nación y llamar implícitamente a Enrique Peña Nieto, como el futuro presidente de los Estados Unidos Mexicanos.

A diferencia de esta herramienta estadística, otras dejaron mucho que desear. Nos referimos específicamente a las encuestas de salida (llamadas “exit poll”) y por supuesto a las encuestas previas difundidas por las empresas especializadas el martes previo al domingo electoral. Las encuestas de salida marcaron tendencias no menores a los 10 puntos porcentuales, en tanto que las mediciones previas otorgaban a Enrique Peña Nieta una ventaja promedio de 15 puntos sobre Andrés Manuel López Obrador.

Lo que sucedió usted la sabe:

Tanto en las encuestas previas como en las “de salida”, la diferencia entre el primero y el segundo lugar se redujo a la mitad de lo proyectado, estadística que, en honor a la verdad, deja muchas dudas en cuanto a la credibilidad de las llamadas firmas especializadas, para procesos electorales venideros. Claro, los directivos de estas empresas expondrán una serie de argumentos en su defensa – el más socorrido de ellos: que las encuestas no constituyen un adelanto de lo que sucederá el día de la elección -; pero lo cierto de todo es que su prestigio no es hoy precisamente el mejor.

Que Peña Nieto ganó y acertaron ¡cierto! Que ubicaron a Andrés Manuel López Obrador sobre Josefina Vázquez Mota en el segundo sitio ¡cierto! Lo anterior, sin embargo, ya era una coincidencia generalizada. En lo que fallaron ¡y feo! Fue en los porcentajes y son muchas las cosas que tendrán que explicarnos para que estas firmas recuperen su prestigio y credibilidad.

Por lo pronto, el columnista fija su postura: no creer en las encuestas previas –al menos no del todo – y privilegiar el conteo rápido para una certeza sólida sobre el resultado de la elección.

Salvo su mejor opinión, querido lector.

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(Nuestro reconocimiento a la experiencia política del amigo de siempre, Jaime Leopoldo Valdés, sinaloense avecindado en la ciudad de México, que ha hecho de la política su pasión, aunque nunca fue postulado a ningún cargo de elección popular. Nos habló de 8 puntos a favor de Peña Nieto y se quedó a nada de ganar toda la apuesta. Eso es saber de política. Enhorabuena)

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Y bueno.

A reserva de tocar, en el curso de la semana, las distintas lecturas a los sucesos del domingo primero de julio, permítanos  ahora subrayar algunos aspectos de enorme relevancia para el mundo político estatal y nacional.

= Aquí, en Sinaloa, el registro para el candidato presidencial del PRI es notablemente superior a la media nacional: Enrique Peña Nieto, con el 96 por ciento del cómputo total, alcanzó 521 mil votos, para un porcentaje de 46. 5 puntos, contra 39 que será el número final. Josefina Vázquez Mota no pudo conservar al PAN en el primer lugar de hace seis años y se cayó al segundo, en tanto que el PRD, con Andrés Manuel López Obrador descendió del segundo al tercer puesto. La meta que le habían trazado al PRI-Sinaloa era una votación similar a la de Jesús Vizcarra en 2010 y el objetivo se cumplió. Peña Nieta ganó los ocho distritos y todos ellos de manera contundente.

= A pesar de las críticas tanto internas como externas a sus campañas, los candidatos del PRI, Aarón Irizar López y Daniel Amador Gaxiola salieron con el brazo en alto, con 360 mil votos, casi 100 mil más que la fórmula del PAN. El Partido Nueva Alianza, con Héctor Melesio Cuen Ojeda como punta de lanza, se coló al tercer sitio, apenas unos votos arriba de los candidatos de las izquierdas. Los otros ni pintaron. El ex rector de la Universidad Autónoma de Sinaloa realizó una gran campaña; pero no le alcanzó para una senaduría de primera minoría, como eran sus intenciones.

= El PRI, a final de cuentas, ganó seis de los ocho distritos electorales y peleó en serio en los dos en los que perdió. Como se había previsto, los distritos que tienen a esta ciudad como cabecera, fueron en los que el tricolor triunfó con mayor holgura. En el quinto, por ejemplo, Jesús Valdés logró 63 mil votos contra 32 mil de Carlos Castaños, 31 mil de Mario Imaz y 14 mil de Paola Moncayo. En el séptimo, a su vez, Sergio Torres Fèlix se adjudicó 58 mil votos, por 25 mil del PAN, 21 mil de las izquierdas y 15 mil del PANAL. Valdés y Torres Félix, de los nuevos cuadros del PRI más destacados de la actualidad, cumplieron el pronóstico.

= Sinaloa tendrá cinco senadores de la República a partir de la legislatura que entrará en funciones el primero de septiembre venidero: Aarón Irizar López y Daniel Amador Gaxiola, ganadores de la elección; Salvador López Brito, del PAN, por el principio de primera minoría; Diva Hadamira Gastelum Bajo, del PRI, ocupante del cuarto lugar en la lista nacional de representación proporcional y Jesús Patrón Montalvo, segundo en la relación de candidatos del PANAL por la vía plurinominal.

= En cuanto a diputados, serán diez por Sinaloa: los ganadores de los ocho distritos – 6 del PRI y dos del PAN -; Ruben Félix Hais, del PANAL, que es primero en la lista correspondiente a la primera circunscripción plurinominal y Heriberto Galindo Quiñonez, noveno en la relación del PRI, por el esquema de representación proporcional.

= Hasta hoy, a punto de cerrar el PREP, el PRI aseguraba un total de 59 de 128 senadores posibles. Asi: 36 producto de los 28 estados en los que triunfó el domingo pasado, algunos en coalición con el PVEM; 13, de primera minoría, puesto que conquistó el segundo sitio en 13 de los 14 estados en los que no ganó. Y finalmente, cosa de diez de la lista plurinominal. No serán los 65 necesarios para la mayoría absoluta; pero si serán el partido con más representantes en la cámara alta del Congreso de la Unión.

= Y en cuanto a los diputados, el PRI tendrá no menos de 234, de 500 posibles. Se trata de 174 ganadas en las urnas – también algunas en alianza con el PVEM – y de alrededor de 60, bajo el esquema de la representación proporcional. Serán el partido con más diputados; pero se quedarán a 17 de la mayoría absoluta.

Y seguiremos.

Por hoy, nos fuimos ya.

Dios los bendiga.