DOS A LA SEMANA

#AMLO RENUNCIA

Jorge Eduardo Aragón Campos                       jaragonc@gmail.com

Perdón por la incorrección, pero la masacre de Veracruz no tiene nada de extraordinario porque ni es la primera ni es la peor; a botepronto, menciono dos que fueron perpetradas alrededor de dos décadas atrás: la primera fue en una pequeña comunidad cercana a Ensenada -El Sauzal-, donde fue fusilada una cantidad similar a la de Minatitlán, incluyendo menores de edad así como una madre con su bebé en brazos; otra fue un 14 de febrero aquí en Sinaloa, con saldo de catorce víctimas si mal no recuerdo.

La resonancia y las consecuencias que estamos viendo hoy, no son por el hecho en sí sino por el momento y por el contexto en que se dieron, pues se conjugaron una serie de elementos que ya habían puesto en el ojo del huracán el tema de la estrategia de seguridad del nuevo gobierno, la cual fue expuesta de la misma manera que el resto de las problemáticas nacionales: con un estilo de comunicación política reduccionista, que no es otra cosa que una colección de arcaísmos prianistas -hasta que sirvió para algo bueno el terminajo-, usados hoy como sustitutos de lo que fuera la deslumbrante estrategia de morena durante la campaña. Para mayores referencias, les aconsejo remitirse a la campaña de Miguel de la Madrid y a lo que fue su gobierno, sobre todo los análisis que Gabriel Zaíd hiciera durante ese periodo. Si usted es cercano a la Polevnsky, ahí le encargo coménteselo pero mencióneme: le doy el 30% de lo que caiga, porque mínimo me avienta con una pluri… le va a alcanzar para hacer dos primores.

La clase política mundial no está preocupada por un fenómeno que ya es evidente: el avance tecnológico está acelerando los procesos sociales. Lo que les asusta es la imposibilidad de saber qué tanto. El mantra de “los setenta años que aguantamos al PRI sin decir nada”, es más una aspiración que una mentira creada para distraer de lo importante: Al PAN lo aguantamos seis años y tuvo que acudir al fraude; al PRI otro tanto y le respondimos de una manera que ni al fraude pudo recurrir. Lo ocurrido con el hastag #AMLOrenuncia en Twitter, tiene varios ángulos para ser minimizado: número de usuarios, tradición hostil a AMLO, era semana santa, etc. Pero el punto es que, bien a bien, no sabemos qué implicación tiene con respecto a la nueva velocidad del cambio y eso le quita el sueño a cualquier político, con mayor razón si agregamos dos ingredientes más: en Twitter está la mayor concentración del segmento de donde suelen surgir los liderazgos carismáticos, mientras que la poca respuesta defensiva contra el #AMLOrenuncia abona a la sospecha de los bots.

DOS A LA SEMANA

ESPAÑA Y EL COCHINO DINERO

Jorge Eduardo Aragón Campos                jaragonc@gmail.com

A decir verdad, lo que debería preocuparnos como pueblo es lo previsibles que somos a la hora que nos buscan el fallito: caemos a las primeras. Nos distingue la arraigada convicción de que ser ciudadano es únicamente tener derechos; nuestra noción de ciudadanía es antropocéntrica, donde cada individuo es el centro del universo y la medida de todas las cosas, de ahí que somos implacables exigiendo se le aplique la ley o el castigo al resto, mientras que en caso contrario la indulgencia es un derecho humano que todo mundo nos debe respetar.

En este asunto de las disculpas de España, la discusión se centró sobre la naturaleza de la conquista, el número de muertos, la parentela de Cortez… derivando como era de esperarse en un número infinito de juicios personales sobre lo justo o injusto de lo ocurrido, dejando para algún otro día la más importante de las preguntas: ¿en qué nos beneficia?

No se ustedes, pero yo desde años atrás le vengo entendiendo a López Obrador que el demonio a desarraigar de estas tierras, es el neoliberalismo, corriente económica surgida de los círculos académicos de Chicago y aplicada por EEUU para sojuzgar a nuestra región; nunca le oí mentar a España como origen de nuestros males y enemigo a vencer.

Si en verdad pretendemos ser un país más libre e independiente, todo lo que nos sirva para disminuir el cautiverio al que estamos sometidos debemos aprovecharlo y, si nos remitimos a toda clase de experiencias comprobadas, necesitamos aliados; seré más preciso: necesitamos más aliados en Europa, concretamente en la UE.

La UE es la única entidad que compite con estados unidos en instituciones científicas de investigación de punta, tiene las expresiones más avanzadas de la socialdemocracia, el mayor número de países que ostentan niveles de bienestar social superiores a los gringos, es la región donde se han encontrado las mejores formulas para el combate a la corrupción… pero este gobierno ha optado por pelearse con España, nuestra aliada natural por los lazos ya existentes, en lugar de hacer de ella nuestra cabeza de playa en aquel continente; se ha incurrido en un acto que nos vuelve más dependientes de EEUU, a la vez que nos complica  la tarea de construir alternativas viables para llegar a una mejor soberanía; lo que nuestro gobierno nos ha hecho como país, es equivalente al caso de un muchacho que ingresa a primero de secundaria y, como primer acto, pide al maestro le permita compartir banca con el mismo camorrista que le viene haciendo bullyng desde la primaria, para luego durante el recreo romper lazos con el primo que cursa tercero.

¡Y todo como un gesto de “dignidad”! Yo le pondría otro nombre, pero me lo guardo porque lo hecho, hecho está; prefiero dar vuelta a la página, lo cual no es sinónimo ni de perdón ni de olvido, sino más bien pasar a lo que corresponde ¿Por qué lo hicieron?

Le seguimos en la próxima.

DOS A LA SEMANA

#YOTAMPOCO

Jorge Eduardo Aragón Campos                               jaragonc@gmail.com

Hace dos años, para cancelarle a Marcelino Perelló su programa “Sentido Contrario”, que sumaba 16 años al aire por Radio UNAM, bastó le sacaran de contexto una oración de cinco palabras, extraída de una exposición de tres horas, para además lograr su expulsión de la UNAM como maestro; recientemente, en Chile, un adolescente fue orillado al suicidio por la presión pública en su contra, pues su mejor amiga lo había denunciado por acoso; horrorizada por el desenlace, la muchacha reconoció lo había acusado falsamente con el fin de lograr aceptación entre grupos feministas; el creshendo en la agresividad de los supuestos defensores de las mujeres, era de esperar ante la facilidad y la impunidad con que lograron sus primeras victorias, hasta desembocar aquí en México en el suicidio de Armando Vega Gil.

Lo que resulta cada vez más evidente, es que muchos colectivos que se presentan como una lucha a favor de sectores minoritarios, lo único que en realidad buscan es el beneficio de esos mismos colectivos, pues su estrategia se basa en aumentar de manera artificiosa la escala de esas minorías para convertir sus aspiraciones en las del resto; lo estamos viendo ahora que comienzan a derrumbarse las premisas del mal llamado feminismo, donde cada vez resultan más evidentes sus intenciones por imponernos su verdad disfrazada de información: sus posturas y aseveraciones en medios y redes, parten sobre la base de que la gran mayoría de las mujeres ha sido abusada por un hombre, llegando a extremos donde una fémina que no admite haber sufrido nunca ninguna agresión, se vuelve sospechosa de traición, colaboracionismo o, si la inquisidora amaneció de buenas y trae humor de hacer alguna mínima concesión, síndrome de Estocolmo. Su maniqueísmo insiste en afirmar que el hombre trae en sus genes la pasión por la violación, empujan y empujan intentando hacernos sustituir a la serpiente del edén, valiéndose de su autoritarismo a ultranza e ignorando los casos cada vez más frecuentes que han acabado en tragedias para, en lugar de tomarlos como avisos a moderarse, los aprovechan como impulso para escalar en sus excesos; no en balde, ante la primera crisis de credibilidad que enfrentaron las portavoces del movimiento #MeToo México, no fueron capaces de dar una respuesta articulada, no digamos convincente y peor aún, no tuvieron empacho en denostar al muerto: no les tembló la mano para rematarlo con alegatos como “si se suicido es porque ya sabía cómo le iba a ir”, “el suicidio demuestra su culpabilidad”… inevitable recordar la vieja metodología de amarrar y ponerle piedras a una sospechosa de brujería, para luego arrojarla al río: si no se ahogaba, indudablemente era bruja y entonces la quemaban. Concluyendo: el culpable es el muerto, por recurrir a esa salida para no tener que defenderse frente a una acusación anónima, sostenida por un colectivo que sólo acepta como respuesta válida la aceptación a pie juntillas de sus dichos. Poner en entredicho la posibilidad de que todo sea un invento, es impensable porque lo dicen en nombre de todas las mujeres.

Es asombroso verlos en el mismo papel que hace la autoridad para justificar su permanente conducta omisa ante sus obligaciones: “el muerto contaba con antecedentes”. En sentido contrario, esos defensores del #MeToo México de inmediato exoneran a sus “representadas” de la obligación de denunciar, porque “es una chinga”, “es humillante”, “hay un trato misógino”, etc. por estar acostumbrados a que nadie les plante cara y les responda sus verdades: pues aguántense y aplíquense y hagan lo que tienen que hacer, como lo han hecho los menores abusados por sacerdotes que debieron enfrentar amenazas, presiones, humillaciones, excomuniones, pero que en lugar de pedir patentes de corzo, hicieron lo conducente para exigir castigo y atacar la raíz del problema (la complicidad de la alta curia católica), acorralando al Vaticano y obligándolo a enfrentar procesos legales ante la autoridad correspondiente; ni que decir de “las rastreadoras” y el lamentable trato que reciben no sólo de la autoridad, sino también por la indiferencia que reciben de grupos como #MeToo México, que ahora hasta las discrimina con el argumento de que para una mujer no hay nada más doloroso y traumático que una agresión sexual, lo cual es entendible porque lo común es que detrás de cada rastreadora hay la historia de un asesinato impune… de un hombre! Las rastreadoras han optado por hacer a un lado sus quejas y se han puesto a realizar el trabajo que debería hacer la autoridad, poniendo al descubierto el elefante en la sala y por eso no son bien vistas en los círculos donde medra el discurso políticamente correcto: a la impunidad se le combate cerrándole espacios, no abriéndole nuevos.

Pretender asumirse en juez, jurado y verdugo, a partir de afirmaciones anónimas de un colectivo que se asume en representación de todas las mujeres, no es otra cosa que pretender el monopolio del victimismo, son los más interesados en preservar el actual estado de cosas, caso contrario estarían luchando como lo han hecho los ejemplos de líneas arriba: exigiendo un trato digno y respetuoso a los responsables de recibir las denuncias, dando seguimiento a cada caso hasta el final, presionando a los legislativos para mejorar las leyes. ¿Qué es una chinga? sin duda ¿Qué no es agradable? De acuerdo. Por eso se le conoce como “luchar”, mientras lo otro es “linchar”. Y aquí llegamos a otro punto ¿salvo saliva, con qué otra prueba demuestran su supuesta representatividad?

No hay luchas sociales a control remoto, las redes son espacios virtuales que sin duda inciden en la vida real pero tampoco lo logran con la facilidad que les concedemos, baste remitirse a los casos donde sí han obtenido como respuesta una acción material del público. En números redondos, actualmente viven en México 65 millones de mujeres, así que cuando se habla genéricamente a nombre de “las mujeres” se trata de esa cantidad, por lo tanto quien lo haga sin aclarar lo conducente sobre grupo y número, es un usurpador y punto. Por el incidente con Armando Vega Gil, Twitter decidió cancelar  la cuenta de MeTooMúsicosMexicanos, que en ese momento contaba con 12 mil 335 seguidores.

Ni uno más, ni uno menos.