DOS A LA SEMANA

EL PRESIDENTE REFORMADOR

Jorge Aragón Campos

 

No sé ustedes, pero a mí me sorprendió enormemente la entrevista que le hicieron a Peña Nieto esta semana en televisión nacional. De un presidente que busca denodadamente pasar a la historia como un reformador, como el artífice de los cimientos del México del futuro, lo menos que esperaba yo era una comunicación fresca e innovadora, y me vengo a topar con una estrategia propia de los tiempos de López Portillo, si no es que más atrás.

El fracaso ha sido evidente.

Conforme inicia el flujo de información sobre la entrevista televisiva, es claro que por ese lado Peña Nieto es un tiburón muerto: las mediciones sobre la audiencia reflejan un completo desastre, con caídas en el rating que alcanzan hasta un ochenta por ciento, lo cual sólo puede interpretarse en el sentido de que los medios utilizados, el formato, los invitados, el tema y la estrella principal fueron equivocados.

Fuera de eso, el resto a toda madre.

Todavía en 1982, un programa televisivo como el que nos acaban de regalar esta semana hubiera tenido un éxito razonable, pero pensar que hoy resultaría igual, como evidentemente lo pensaron los responsables de la comunicación presidencial, demuestra de una vez por todas que en el PRI son víctimas del síndrome de Peter Gynt, aquel personaje que se quedaría dormido durante 25 años y que despertara convencido de que solo habían transcurrido 24 horas.

Por lo que veo (con preocupación, he de decirlo), la falacia de que Peña Nieto fue impuesto como presidente por la televisión, es aceptada a cabalidad por los priistas, lo cual denota en ellos la güeva para hacer política en serio, dejando todo para más adelante (el 2018, para ser exactos) con la convicción de que les bastará arreglarse con azcarraga para, a golpe de spots, seguir ocupando Los Pinos.

El fracaso de esta semana, tiene el valor de probar la verdadera fuerza entre la opinión pública de las dos principales televisoras, de sus santones y de la institución presidencial: entre todos no hacen uno. Por otro lado, es útil también para entender a que se refiere nuestra clase política cuando recurre a la expresión “profundamente transformador”, para describir a nuestro actual presidente: no tienen la menor idea sobre lo que están hablando.

Así de sencillo.

DOS A LA SEMANA

 

ADIOS LIBRO MÍO

Jorge Aragón Campos

            Es patente que la discusión en torno al futuro del libro se vuelve cada vez más reducida, lo peor es que conforme se prolonga se vuelve más notorio el carácter reaccionario de quienes insisten en defenderlo, cuando se supone que quienes lo hacen representan al sector más avanzado de nuestra sociedad… de cualquier sociedad. Y cómo no, si siempre ha existido el supuesto de que los lectores de libros son por antonomasia los más preparados y cultos, o qué no es eso lo que los libros dan: preparación y cultura como mínimo.

Pues pareciera que no.

Para empezar existe una confusión más propia de párvulos que de gente leida y escribida, consistente en hacer del libro (un objeto) sinónimo de lectura (un hábito); en un primer momento no debería extrañarnos, bien que mal, con el advenimiento de la imprenta el libro se convirtió en el primer medio de comunicación masivo y ahí está el primer error de sus defensores, pues el libro (incunable, hecho a mano) ya existía desde siglos antes como vehículo para preservar conocimientos, relatos, contabilidades, etc. la verdadera revolución vino con la imprenta, que no es otra cosa que la posibilidad de producirlos en serie y por lo tanto de ponerlos al alcance de todo mundo; fue un hecho cuyos alcances nadie los vio venir, algo harto frecuente en el mundo de los avances tecnológicos: hasta entonces, a nadie se le había ocurrido darle gran importancia a los libros. Esto vino después, cuando la disponibilidad de ideas y de autores comenzó a presionar hacia la conveniencia de ser alfabeto, más importante todavía fue aquel momento donde la población comenzó a darse cuenta de lo productivo que resultaba acumular conocimiento por la vía de la lectura: hasta la iglesia se vio afectada cuando bastó comprar un calendario para saber con razonable exactitud cuándo comenzaban y acababan las lluvias, en lugar de andar pagando paseos al santo y misas para favorecer la precipitación. La lectura se ganó un lugar preponderante en el mundo gracias a sus aplicaciones prácticas, no porque sirviera para producir mejores hombres. Esto último vino después: en un planeta donde las posibilidades de diversión novedosa se reducían a los relatos orales y a la ocasional visita de un juglar, era cuestión de tiempo para que las historias escritas se volvieran el monopolio del entretenimiento, el cual dominó el mercado desde aquel entonces hasta bien entrados nuestros días, haciendo de la literatura el mascaron de proa de la aventura cultural humana.

Hoy, se alzan voces de alarma que nos advierten sobre el desastre cultural que significaría la desaparición del libro, cuando en realidad lo que está desapareciendo es la imprenta, y para muestra basta remitirnos a un comparativo en cualquier lugar del mundo entre el número de las existentes en la actualidad contra el de hace veinte años. La necesidad de uso del libro no ha dejado de disminuir desde que inició el siglo veinte, si no es que antes. Cada vez es menos necesario como medio de almacenamiento de información, de transmisión de conocimientos y como medio de entretenimiento, por eso ya resulta ridículo ver a los sectores culturales exigiendo la preservación y la creación de bibliotecas para todo público, cuando éstas se ven cada vez más solas, como dinosaurios en proceso de fosilización. Al libro sólo le queda el refugio de su valor simbólico, su carácter de valiosa antigüedad tal y como ha ido ocurriendo con el teatro, que hasta inicios del siglo pasado era el mejor y más espectacular medio de entretenimiento, y que fue siendo acorralado por la radio, el cine y la televisión hasta convertirse en espectáculo de públicos especializados. Por supuesto el libro seguirá resultando práctico como manual para instalar una potabilizadora solar en lugares donde no hay electricidad, pero es como objeto artístico donde se ubican sus mayores posibilidades de seguir existiendo. No es paradójico que el futuro del libro descanse cada vez menos en la lectura, es ilustrativo del apego humano hacia los amigos de mucho tiempo, como ocurrió con el caballo.

A pesar de los cambios, la lectura goza de cabal salud, es hacia ella que se debe poner el énfasis y la atención de las instituciones de cultura, que deberían estar más preocupadas por promover en su entorno la creación de contenidos más acordes a públicos cada vez más modernos y, sobre todo, el impulso a creadores que sí entienden los nuevos lenguajes y los nuevos medios con que contamos para comunicarnos. El apego a viejos cacharros que ya vieron pasar sus mejores tiempos, sólo sirven para la proliferación del mosco del dengue.

Ley Mordaza

En cosa de 45 minutos y en sesión extraordinaria, la sexagésima primera legislatura del Congreso del Estado derogó el artículo 51 Bis de la nueva Ley de la Procuraduría de Justicia de Sinaloa y con eso pasó a la historia, por lo pronto, el intento de aplicar una “ley mordaza” en contra del ejercicio del periodismo profesional en la entidad. Los 36 diputados presentes votaron por su eliminación. Todavía, sin embargo, queda un pequeño pendiente; la publicación de la iniciativa correspondiente en el periódico oficial “El Estado de Sinaloa”, para su validez.

Minutos más tarde, en conferencia de prensa, con la asistencia de los coordinadores de las fracciones parlamentarias – excepto la del PAS, cuyo titular Héctor Melesio Cuen Ojeda, no estuvo presente -, alguien le preguntó al “Chuquiqui”:

= Y digamos que, así con la rapidez con la que se publicó la ley ¿también se hará lo  mismo con la iniciativa de derogación?

A lo que Hernández Chávez contestó:

= Eso ya no es competencia nuestra. Es una facultad exclusiva del Poder Ejecutivo. Habría que investigarlo, por ende, en Palacio de Gobierno.

Respuesta obvia a un cuestionamiento obvio también. ¿No lo cree?

=0=

Y bueno.

Lo cierto es que la iniciativa de la que se habla, deberá publicarse en estos días. Quizás en lo que resta de la semana. En realidad no corre prisa alguna. Si bien la llamada “ley mordaza” nació, de manera oficial, al siguiente día de su promulgación, siempre quedó en claro que su vigencia correría a partir  del 15 de octubre venidero. De momento no hay apuro en efecto; pero si es cuanto antes, mejor. Tranquilizará los ímpetus de no pocos compañeros periodistas.

Aquí, de nuevo, las palabras del diputado Jesús Enrique Hernández:

= Sobre el particular he mantenido una comunicación permanente con el jefe del Ejecutivo, quien, como aconteció en el Legislativo, desde un principio mostró su disposición por derogar ese artículo lo antes posible, tal y como lo prueba la iniciativa remitida al Congreso del Estado. Su disposición es inmejorable, de modo tal que la publicación en el diario oficial podría darse en el curso de estos días.

El propio Hernández Chávez nos confirmó que la premura por publicar la citada ley, no obedeció a la intención del gobierno de limitar el ejercicio periodístico, sino que se hizo así para cumplir con un plazo establecido por el gobierno federal, en el que nada tenía que ver el artículo mencionado. De no haberse hecho así, Sinaloa hubiese quedado fuera de los recursos federales, necesarios para la instauración del nuevo modelo de justicia penal en el país, que tiene a los juicios orales, como argumento y soporte principal.

Con esto, creemos, se cerró este capítulo, que tanto dio de que hablar en días pasados y por la reacción de los medios de comunicación, es de creerse que no habrá un nuevo intento de ello, al menos en lo que resta de la actual administración gubernamental.

Ojalá.

=0=

El Partido Revolucionario Institucional no necesita de firmas ni tampoco tiene necesidad de realizar una gran consulta popular para pulsar la opinión de la ciudadanía en torno a la reducción de legisladores por el principio de representación proporcional, en las dos cámaras del Congreso General de la Unión. La respuesta se adivina, desde ahora: un no categórico, contundente y concluyente.

Eso lo sabe, la cúpula del PRI; pero de todos modos cuidará las formas. La idea es incluir la pregunta al electorado, en la jornada comicial del primer domingo de junio del año entrante. En boleta aparte, suponemos.

De acuerdo a lo adelantado por el presidente del Comité Ejecutivo Nacional, el doctor Cesar Camacho Quiroz, la idea es reducir de 200 a 100 el número de diputados federales, para cerrar a 400 lo suma global, en lugar de los 500 existentes en la actualidad. Y por lo que hace a los senadores, eliminar los 32 que llegan a la cámara por la vía plurinominal, para dejar solo 96: 64 electos en las urnas y 32 de los llamados de primera minoría.

Para las elecciones federales del 2015 no habrá cambio alguno. El nuevo esquema operaría hasta los comicios del 2018, siempre y cuando, por supuesto, reciba el visto bueno de la sociedad, de lo que nadie tiene duda alguna. Ni usted, ni yo, ni él, ni nadie en absoluto. Excepto los políticos con aspiraciones, desde luego.

Y permítame acotar, porque se vale, que esto, la reducción de los legisladores de representación proporcional, fue una de las promesas de campaña del presidente Enrique Peña Nieto. Y la va a cumplir, a través de su partido, el Revolucionario Institucional. No hay marcha atrás.

Existe, para esto de las consultas, todo un esquema a seguir y un largo camino por recorrer, cosa que se cumplirá, sin ninguna dificultad.

Ya lo verá usted.

=0=

En tanto.

Aquí en Sinaloa, el diputado federal Heriberto Galindo Quiñones, sostuvo una reunión de trabajo con los presidentes municipales de Elota, Rosario, San Ignacio y Escuinapa, así como con los diputados locales de las mismas demarcaciones y los representantes estatales de delegaciones tales como SAGARPA, SEMARNAT y CONAGUA. En el encuentro también participó la diputada cosalteca Paquis Corrales, representante del sexto distrito electoral en la cámara baja del Congreso de la Unión.

Temática interesante, por lo que tanto en lo económico como en lo social – y en lo político también, desde luego – representa para esa zona de la entidad: el análisis de diversos proyectos para detonar, de una buena vez, la actividad agrícola en el Sur del Estado.

La participación fue numerosa y de lo que ahí se habló, sobresale lo siguiente:

= El dragado del río Baluarte, en Rosario, para aumentar flujos y escurrimientos hacia el sistema lagunar Huizache-Caimanero, donde se desarrolla el camarón más exquisito del mundo.

= Intensificar la promoción para la construcción de la presa Santa María.

= Rehabilitar y modernizar el sistema de riego Elota-Piaxtla.

Y además:

= La construcción de un acueducto que traslade agua desde la presa Picachos hasta el puerto de Mazatlán.

Proyectos costosos; pero no irrealizables, en modo alguno.

Más bien, proyectos que a estas alturas ya se antojan inaplazables, ante la necesidad de consolidar el progreso de nuestro Estado, sobre la base de la agricultura, actividad que se conserva como el eje alrededor del cual gira la economía de Sinaloa.

Ya Heriberto Galindo, en su condición de diputado federal, trae estos asuntos en sus manos. Y es muy posible que se tengan noticias concretas a la brevedad.

Pendientes pues.

=0=

Y hasta aquí .

Nos vamos ya.