PALCO PREMIER

Jorge Luis Telles Salazar

 

En plena recta final de la actual temporada, sobresale, en la Liga Mexicana de Verano, un lanzador que está en uno de sus mejores años y que se consolida , con base en sus números, como una gran esperanza  para Tomateros de Culiacán en su intento por conquistar su décimo título en la Mexicana del Pacífico.

Se trata, por supuesto, del zurdo Héctor Daniel Rodríguez, por añadidura originario de Culiacán y con enormes deseos de gozar de un campeonato con el equipo de sus amores.

En la última semana, el serpentinero sensación de los Saraperos de Saltillo, llegó a 127 ponches y ahora supera con 12 al venezolano Ramón Ramirez, que juega para los Leones de Yucatán. Es decir: el primer lugar en chocolates ya es prácticamente de Héctor Daniel, quien también alcanzó el mismo honor en la pasada campaña del circuito invernal.

Hay que decir, además, que esta es la máxima cantidad en ponches desde 2005, cuando Francisco Campos, hoy también de Tomateros, pasó a cuchillo a 170 adversarios, a favor de sus números y de su equipo, Piratas de Campeche.

Bautizado como “D-Rod”, el joven de Culiacán se encaramó también al segundo lugar en efectividad, con un promedio de 2. 43 en carreras limpias admitidas, por debajo del 2. 32 de Miguel Ramirez, quien defiende la franela de los Tigres de Quintana Roo. Rodríguez tambien puede ser primero en este departamento, aunque ya no le alcanzará para aspirar al cetro de ganados y perdidos. “D-Rod” suma 11 victorias y 5 derrotas, abajo, del mismo modo, del propio Ramirez, que solo tiene un descalabro.

Como sea, estamos hablando de que Daniel Rodríguez está en una sensacional campaña con Saraperos en el verano y que es uno de los brazos en los que se depositan las esperanzas de Lino Rivera, el nuevo manager, para entregarle buenas cuentas no solo a la directiva del club, sino también a la fanaticada de esta ciudad.

¿De acuerdo?

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Y bien.

La verdad es que esta semana fue pródiga en buenas noticias para los seguidores de los Tomateros de Culiacán, en lo que hace a la llamada Liga Mexicana de Beisbol.

Por ejemplo:

Andrés Iván Meza, el número uno en la rotación de abridores de los Pericos de Puebla, ya está en su mejor nivel, luego de algunos problemas que se le atravesaron en el curso de la temporada. En esa semana de la que hablamos, Andy Meza sumó una gran salida contra Acereros de Monclova. En ocho innings los limitó a seis hits y una carrera y sumó su tercera victoria consecutiva.

Ahora, Andrés Iván, también nacido en Culiacán, totaliza 9 triunfos por 3 derrotas y su efectividad es de 3. 75. Meza todavía puede mejorar mucho estas cifras; pero ya demostró que está de regreso, luego de un bajón en meses pasados.

Obvio: hará el uno-dos con “A-Rod” en el departamento de inicialistas del equipo guinda y aquí habrá un importante número de victorias en el invierno.

Ya lo verá usted.

¿Algo más?

Bueno, sí: otro pitcher nativo de Culiacán, Francisco Felix, sumó su cuarto éxito con Saraperos de Saltillo. El “Panchón” es otro de los que ha batallado en la actual campaña de la LMB; pero gradualmente recupera el nivel que lo ubicó alguna vez como un sólido prospecto de los Dodgers de los Angeles.

Felix volverá a Culiacán y se quedará en el roster definitivo porque tiene la calidad necesaria para ello. Posiblemente como abridor; como relevo intermedio o de los que solo usan en situaciones apremiantes; pero estará con el equipo. Que no haya duda.

Y anote también esto: Francisco Campos, abridor de los Piratas de Campeche, ponchó a seis Guerreros de Oaxaca en su última salida, para sumar 1 775 en el verano. Y ahora está a 23 de alcanzar a Arturo González en el noveno lugar de todos los tiempos en la estadística del beisbol de verano.

Obviamente que el tiempo no ha pasado en vano para el de Guaymas; pero sigue ahí, ponchando gente y acumulando victorias en su historial.

¿Regresará a Tomateros?

Esta, mis amigos, es una muy buena pregunta.

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Y cerramos la pinza informativa.

En el aspecto ofensivo, también una buena semana para peloteros incrustados en el roster de Tomateros de Culiacán.

Mire usted:

El cubano Amaury Cazaña, uno de los extranjeros protegidos en la lista de los 60 en tanto se decide su contratación para la próxima campaña de la LMP, le dio a la canica al ritmo de 500: 10 hits en 20 turnos, con tres carreras producidas y 5 anotadas. El antillano es el puntal en la espina dorsal del ataque de los Diablos Rojos del México.

El chamaco Cesar Tapia, receptor de los Pericos de Puebla, también estuvo en plan de encendido: 10 imparables en 24 viajes a la caja, para un porcentaje de .416. Insistimos: que se cuide Román Alí Solís porque le disputará, en serio, la titularidad.

Emmanuel Valdez, que el año pasado regresó a Tomateros y que estuvo muy por debajo de su nivel, le ha inyectado altas dosis de vitamina a la alineación de Saltillo. El “Peque” suma ya cinco encuentros con cuando menos dos hits en cada uno de ellos y la semana la cerró con .400. Emmanuel está en los planes de Lino Rivera y de la directiva de los guindas, desde luego.

Y concluimos:

Ricardo Serrano, parte de ese extraordinario infield de Tomateros, bateó, en el mismo lapso, para .321 y Sergio Omar Gastelum, tambien parte de ese cuadro, para .291. El cubano José Limonta, adquirido por Culiacán en el reciente draft de Mazatlán, estuvo en .304 y sigue enseñando cosas buenas. Firme para reportar a los entrenamientos durante los primeros días de septiembre.

Los números no mienten.

A esta estadística hay que sumarle la de los Tomateros que juegan en los Estados Unidos y se llegará a una conclusión ineludible: vamos a tener algo más que un muy buen equipo para la próxima edición de la LMP.

Salvo su mejor opinión, amigo lector.

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A manera de colofón.

Ya para terminar un comercial: con solo 500 pesos, usted, amigo aficionado, puede apartar su butaca para la nueva temporada del circuito invernal.

Se ahorrará unos pesos y se hará del mejor lugar en el estadio “Angel Flores”.

Todavía es tiempo de hacerlo; pero hay que tomar la decisión de inmediato.

Ya nos fuimos.

y dIOS LOS BENDIGA.

AGENDA POLITICA

Jorge Luis Telles Salazar

 

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En camino al puerto de Mazatlán, para abordar un avión de Alaska Air Lines que nos llevará a la ciudad de Los Angeles – ¡epa! ¿Cómo volar en pleno viernes 13? – escribo estas líneas, precisamente hoy viernes, justo cuando está por arrancar, (en la casa campestre del comerciante en granos, Joel Valenzuela, en la ya conurbada comunidad de El Limón de los Ramos) uno más de los muchos ágapes del Partido Revolucionario Institucional, ahora para celebrar la victoria electoral del domingo primero de julio, aquí en Sinaloa.

Ignoramos los detalles porque a cada párrafo nos alejamos más de Culiacán y la señal del teléfono celular se vuelve difusa, cuando no se pierde por completo, en determinados tramos de la deteriorada maxipista Culiacán-Mazatlán; pero, hasta donde sabemos, el atractivo principal de esta comida –confeccionada con un menú en el que participan diferentes restaurantes de la capital – lo es la presencia de los ex gobernadores Juan S. Millán y Jesús Aguilar Padilla, adversarios principales, dicen, en la disputa por el control político no solo del Partido Revolucionario Institucional sino del estado en general. Hasta el momento de partir de Culiacán, nadie nos había confirmado, con precisión, la asistencia de tan respetables señores; pero bueno, cuando menos la versión circulaba con mucha insistencia.

De lo que si tenemos certeza es de que se trata de un evento altamente elitista, exclusivo para los integrantes de la junta de notables que maneja las cosas al interior del PRI; o sea, para sus dirigentes; para los candidatos ganadores; para tales y cuales cuadros directivos y también para los cercanos al poder, que son aquellos que aportan para las campañas y para el partido y que saben cobrar, bastante bien, los favores otorgados a través de beneficios económicos que llegan hasta niveles inimaginables. Esos son los que brindan y comen esta tarde en el rancho de JoVa. Más de alguno saldrá al punto borracho de ahí. Bendito viernes, al fin y al cabo. Aunque para muchos de ellos cualquier día de la semana es bueno. Privilegios del poder.

Y de lo que también tenemos certeza es de que más allá de ser una “comida de la unidad”, el efecto buscado y que se pretenderá maximizar en medios – con todo y la tacañería de la actual dirigencia en cuanto a su gasto en medios de comunicación – resultará contraproducente, puesto que no fue invitada (a lo mejor por no dar el grado) mucha de la gente que si se la partió durante las campañas; que trabajó en el campo; que tuvo que soportar las temperaturas propias de la entidad; que le invirtió tiempo y dinero y que aportó su mejor esfuerzo para la victoria de los candidatos del tricolor a los puestos de elección popular que estuvieron en juego el primero de julio próximo pasado.

Ellos, los verdaderos artífices del excelente resultado que logró el PRI en Sinaloa – y que tanto presumen los Villegas y los Burgos en la ciudad de México, en aras de recibir, tan siquiera, una sonrisa de Enrique Peña Nieto – no están invitados y algunos de ellos fueron advertidos categóricamente que era solo para la cúpula, para los líderes. Si, para aquellos que tienen su lugar de residencia en hoteles de lujo; que comen y beben diariamente en los mejores restaurantes de las principales ciudades del Estado; que van y vienen a la capital del país y a otros ciudades de México en la carísima clase  Premier y que enchufaron a amigos y parientes en la estructura del partido en Sinaloa.

Para ellos ya habrá otra comida, acorde a su nivel, sin el glamour, ni la prestancia de la que seguramente se desarrolla en estos momentos en el rancho del señor Valenzuela, uno de los grandes beneficiados del poder político en la entidad, gracias a su afinidad con los dos últimos gobernadores del Partido Revolucionario Institucional.

Este es uno de los detalles del asunto. Por un lado, el elitismo y la exclusividad, a favor de quienes vieron pasar las cosas desde la comodidad de una oficina refrigerada y por el otro, la discriminación con los de a pie, que no es novedad alguna en este partido político.

El otro, la convergencia de Millán y Aguilar, los dos últimos ex gobernadores, causantes directos de la desunión del PRI y la histórica derrota de julio de 2010.

Juntos los dos, como uno solo. ¿Quién lo hubiese pensado meses atrás?

Del dominio público sus reuniones en secreto y sus encuentros de alto nivel, aún en los momentos más álgidos de la contienda política de hace dos años. Primero, la interna del PRI; después, la constitucional. Entrevistas y conciliábolos que perduraron aún después de los hechos de julio del 2010, que degeneraron en la expulsión masiva de todo lo que tuviera olor a PRI de la estructura del gobierno del Estado.

En público, en un evento masivo como este, sin embargo, es la primera ocasión en la que se les observa en franca convivencia, colgados, cada uno por su lado, de la victoria de Enrique Peña Nieto, de la cual esperan lograr los beneficiados consecuentes, una vez que el mexiquense, como se supone, logre superar la aduna del tribunal electoral del Poder Judicial de la Federación.

No cabe duda: todo pasa y esto ya pasó.

Cada uno por su lado o ahora unidos, pretenden hacer creer a Peña Nieto que a ellos les debe su indiscutible triunfo en Sinaloa, para comenzar a cobrar las facturas del caso, a favor de ellos, de los integrantes de sus corrientes políticas, de sus amigos o hasta de sus hijos, a algunos de los cuales ya le ven cara hasta de gobernador del Estado.

Y el resto, todos los demás, en un aplauso sonoro, espontáneo y en medio de los repetidos brindis porque, al fin ¡el PRI está otra vez unido en Sinaloa!

¿Qué importan los desagravios? ¿Qué importan los ataques personales? ¿Qué importa la desgracia de quienes fueron humillados con el despojo de sus trabajos en las esferas oficiales? ¡Que importa todo eso! ¡El PRI vuelve a ser una gran familia en el Estado!

Salud por eso pues ¡Salud!

Una sola pregunta: de una buena vez ¿Por qué no invitaron a Mario Lopez Valdez?