La UAS de Nuevo en Lucha

LA UAS DE NUEVO EN LUCHA

LOS NUEVOS PARTIDOS

medinawalterio@hotmail.com

El próximo sábado 18 de agosto el rector dela Universidad Autónoma de Sinaloa, Víctor Antonio Corrales Burgueño, se reunirá enla Ciudadde México con sinaloenses radicados en el Distrito Federal.

Se trata de una reunión donde Corrales Burgueño informará de lo realizado en la casa de estudios, destacando desde luego un sin fin de logros académicos cuya más reciente expresión se concretó en la acreditación de más preparatorias de la institución, como parte del selecto grupo que engloba a las mejores del país.

Pero se trata al mismo tiempo de mostrar a nuestros paisanos radicados allá en la capital del país, la problemática financiera terca y persistente que afecta ala UAS, ante la poca disponibilidad de apoyo que a la educación pública otorgan tanto la federación como las autoridades del estado de Sinaloa.

No hace mucho escribíamos en este espacio que durante la actual administración central,la UASha crecido en cuarenta nuevas carreras que son cursadas por 25 mil nuevos alumnos. Esta es en buena parte  la medida de la labor rectoral de Víctor Antonio Corrales.

La buena calidad académica que hoy distingue a la institución rosalina, no es para nada el resultado del autoelogio, ni el invento de nadie, sino producto de un esfuerzo valorado y evaluado con parámetros estrictos, por diversos organismos.

Lamentable entonces que el esfuerzo del rector Corrales Burgueño y de la comunidad universitaria en general, por mantener un crecimiento que sitúe ala UASa la altura de los reclamos de la sociedad sinaloense, no se esté valorando en su justa magnitud.

Innegable la cordialidad de las relaciones del gobernador Mario López Valdez conla UniversidadAutónomade Sinaloa y con sus autoridades. El problema es que dicha cordialidad no se traduce en apoyos concretos para la educación pública.

Lento y escaso también el apoyo de la federación para conla UAS.

La lucha entonces por acceder a mayores recursos financieros parala UASestá llevando de nuevo  al rector Corrales a sostener una serie de reuniones, ya con los diputados locales, ya con los diputados federales  y senadores actuales y electos, en el camino a la consecución de un mayor subsidio.

Estamos a unos días de que en este país inicie el trabajo de las dos cámaras que integran el Congreso dela Unión, con los nuevos senadores y diputados federales.

Unas semanas más tarde tendrá que iniciar el nuevo gobierno federal y la ocasión es propicia entonces para que legisladores y el titular del poder ejecutivo, entiendan la magnitud del problema financiero que agobia a la educación pública y actúen en consecuencia.

Hablamos de la enorme oportunidad de que se entienda por fin en este país, que el dinero que se destine a la educación constituye una inversión y no un gasto.

Y si no se entiende así, las malas noticias seguirán siendo la constante en el futuro de México.

LOS NUEVOS PARTIDOS

El surgimiento de nuevos partidos políticos estatales, cuando menos dos, se decía,  pondrán atracción extra a la elección local intermedia que en Sinaloa viviremos en el 2013.

Particularmente uno de esos dos nuevos institutos políticos estatales, el Partido Sinaloense, ya  está dando mucho de que hablar porque surge desde las entrañas dela UniversidadAutónomade Sinaloa, y porque es visible también la figura del exrector Héctor Melesio Cuen Ojeda, como cabeza de la nueva organización política.

Para nada ha sido casualidad que este asunto de los nuevos partidos haya sido tema importante en los diarios locales.

Y es que una primera lectura  de este tema ya nos remonta a muchas especulaciones que juegan con interrogantes y afirmaciones  y que tienen que ver con el quiénes resultarán afectados por los nuevos organismos políticos.

El Partido Sinaloense surge en momentos en que los partidos políticos con registro nacional, PRI, PAN y PRD fundamentalmente, viven en Sinaloa crisis internas marcadas por la falta de nuevos cuadros políticos.

Hablamos, entre otras cosas,  del hartazgo que para los sinaloenses representan nombres como los del priísta Alfredo Villegas, del panista Alejandro Higuera, por citar algunos ejemplos, que nos aparecen en cada uno de los procesos electorales que vivimos.

Es decir, es claro que la aparición de nuevos partidos obligará a los ya existentes a buscar, cuando menos, mejorar su oferta electoral.

En el PRI, PAN y PRD, el surgimiento de nuevos cuadros constituye un problema que salta a la vista y que no han atendido de manera puntual.

No descartamos, seguimos con los ejemplos,  que los priístas Sergio Torres y Jesús Valdés quieran aparecer de nuevo en la elección local del 2013, ahora en busca de la alcaldía de Culiacán, pero ello los llevará a un inevitable desgaste, a ellos y a su partido.

Igual en Acción Nacional donde también hay personajes que se la pasan brincando de la diputación a la alcaldía y viceversa, lo que hacen con singular alegría.

Desde luego que será interesante para la opinión pública el escudriñar en los nuevos partidos, en su oferta ideológica y en la naturaleza de lo que será su oferta electoral en términos de candidaturas.

Alguien nos preguntaba sobre el qué hay detrás de las críticas que ya se lanzaban en contra del Partido Sinaloense, incluso antes de su autorización por parte de las autoridades electorales.

¿Cuáles los miedos?

Sin duda que los personajes, Cuen Ojeda fundamentalmente, que hicieron crecer al PANAL en la elección federal del 2012, que en Sinaloa desplazó al PRD a un cuarto lugar que podría convertirse en un vergonzoso quinto en el 2013, son también quienes hoy se lanzan a la aventura de formar el Partido Sinaloense.

La otra vertiente de este asunto de los nuevos partidos tiene que ver con los retos propios que tendrán que enfrentar.

Digamos por otra parte que el origen universitario del Partido Sinaloense le da un Handicap en su favor, pero ello no basta.

En el PAS tendrán que evitar cometer los errores de otros organismos políticos y fundamentalmente tendrán que atender asuntos como el mantenerse ligado a los reclamos sociales, ofertar candidaturas rentables y de identificación ciudadana y, entre muchos otros, buscar la solución integral de la problemática que afecta a Sinaloa.

Del otro organismo, el Partido Patriótico, ya no sabremos de qué se trata,  porque, de última hora, le fue negada su solicitud de registro.

Así están las cosas…

Alejandro Barrantes

Jorge Luis Telles Salazar

 

El rechazo a su candidato a la presidencia municipal de Culiacán, Alejandro Barrantes, obligó al gobernador Leopoldo Sánchez Celis a crear un partido local, a través del cual postuló a su gallo a la alcaldía de la capital del Estado, una vez que su propuesta fue negada, una y otra vez, por el Comité Ejecutivo Nacional del PRI, que presidía Carlos Madrazo. Corría el año de 1965 y Polo hacía buenas las versiones que corrían a su alrededor en el sentido de que “en Sinaloa solo mis chicharrones truenan”.

Con ese estilo de gobernar, el hombre de paliacate rojo alrededor de su cuello, texana sobre su cabeza y “45” en la bolsa de su pantalón, hizo presidente municipal de Culiacán a Alejandro Barrantes, incluso contra la voluntad de los priistas, que empujaban a un hombre, que era fenómeno de popularidad en aquel tiempo: Ernesto Higuera López.

Y lo hizo, insistimos, mediante un partido político local, ante la negativa del CEN de hacer suya la candidatura de Barrantes. Es más: el PRI no participó en ese proceso electoral, como resultado del abierto enfrentamiento entre Madrazo y Sánchez Celis.

Así, Barrantes se fue franco. Sin rival al frente. Alberto Zazueta Duarte, adversario por una asociación, también local, quedó por debajo de la expectativa levantada por Higuera.

Todo esto, que Francisco Higuera López narra tan bien en su libro “La Historia del PRI en Sinaloa (1920-2000)” lo tomamos como base para recordar que en nuestra entidad los partidos regionales o locales no constituyen  ninguna novedad y que este martes 14 fenece el plazo para que el Consejo Estatal Electoral, que preside la licenciada Juliana Araujo, admita o niegue la solicitud de inscripción de dos nuevos partidos políticos locales, que se llamarían, de ser el caso, Partido Sinaloense, uno y Partido Patriótico Sinaloense, el otro.

Este martes, en efecto, concluye dicho plazo, de tal modo que tendrá que darse, necesariamente, una resolución del órgano electoral. E insistimos, hay buenas dosis de historia en los partidos locales en Sinaloa.

Y bueno, la sola solicitud de las dos expresiones que gestionan el nacimiento de estos dos nuevos institutos políticos ha generado una serie de opiniones encontradas en torno a que tan necesario es el surgimiento de nuevos partidos políticos, cuando operan aquí, en libertad absoluta, siete con registro nacional, aunque ya hace rato que adoptaron la práctica de participar en coaliciones tanto en las elecciones locales como en las federales. Que ya son muchos, dicen.

A este respecto, permítame recordarle al lector, que si bien existen voces que se oponen a este proyecto, son muchas más las que, a raíz de acontecimientos recientes, han expresado la necesidad de nuevas alternativas para el electorado, en el entendido de que las actuales han quedado completamente desfasadas tanto por el anacronismo en el que han caído, como por  el marcado descrédito a que los han llevado sus candidatos, acciones y estrategias de lucha a lo largo de las frecuentes contiendas electorales.

La frase en el sentido de que “ninguno me convence; si voto, lo haré por el menos malo”, fue recurrente en el pasado proceso electoral, como recurrente lo fue también la demanda de otras opciones políticas, en la búsqueda de un México y un Sinaloa mejor. Esto no es un invento de nadie. Se convirtió, antes bien,  en un clamor popular.

Y sigue vigente, que es lo más importante.

Afortunadamente, el Consejo Estatal Electoral cuenta con las herramientas jurídicas suficientes para emitir su dictamen, de tal modo que para el organismo que preside Juliana Araujo en nada afectarán las críticas y los señalamientos de quienes se oponen a este proyecto, como tampoco influirán las de quienes pensamos que si son necesarias nuevas alternativas y que debe volver nuestro estado a los partidos locales o regionales. (Supongo)

La Ley Estatal Electoral, en efecto, es muy clara en este tema. Tan clara como que establece, al detalle, requisitos a cumplir y el proceso necesariamente a seguir por quienes empujan el surgimiento de las nuevas opciones. Esto le facilita la chamba tanto a la presidente como al resto de los consejeros electorales, cuya decisión, sencillamente, deberá apegarse a lo que marca la ley. Es decir: si llenan todos los requisitos, si superan todos los condicionantes y si cumplieron con el mandato legal, tendrán que ser aceptados. Punto.

Así de fácil.

Y no hay más.

=0=

Por cierto.

Casualmente, un día después de la publicación en este blog en torno a la indiferencia de todos los partidos a llevar a cabo una nueva reforma política en Sinaloa, más de tres de ellos  saltaron a la palestra a exigir una serie de modificaciones a la Ley Estatal Electoral, ante la cercanía de los comicios de julio venidero, en los que se renovará la totalidad del Congreso local y las 18 presidencias municipales de la entidad.

Coincidencia afortunada para el columnista u obra de la casualidad, si quiere usted; pero a partir de esa fecha, marcada por la conclusión del periodo ordinario de sesiones de la cámara local, aparecieron en los medios las exigencias de cambiar la ley electoral del Estado, modificada una y otra vez, a partir de su promulgación en el ya lejano año de 1979, aunque sus beneficios comenzaron a experimentarse a partir del primero de diciembre de 1980, con la instalación de la primera legislatura plural en la historia de Sinaloa, con 6 diputados de partidos opositores a los 23 del Revolucionario Institucional.

Uno de esos partidos a quienes de repente les volvió la memoria es a Acción Nacional, cuyo dirigente estatal, incluso, se dijo dispuesto a trabajar en conjunto con el PRI, para cristalizar una nueva reforma política en Sinaloa. Hasta eso, Jesús Burgos Pinto, el presidente del tricolor, le regresó la cortesía al ingeniero Francisco Solano Urías, al manifestar su disposición de una labor en conjunto sobre el articulado de la citada ley. (Interesante ¿no le parece?)

Insisto, de 1979 a la fecha, la ley local electoral ha sido objeto de grandes modificaciones y muchas adecuaciones. Esto se produce, de hecho, elección tras elección; sin embargo, el gran tema, el de siempre, permanece inalterable: el de la redistritación.

A este respecto, déjenos recordarle que, durante todos estos años, el PRI ha cedido en muchas cosas a los pedimentos de la oposición, en aras de mantener la armonía política necesaria para los avances del Estado en lo sustancial; sin embargo, jamás ha aceptado la redistritación, bajo el argumento de que ello atentaría contra los derechos constitucionales de los municipios en el sentido de contar, todos, cuando menos con un representante en el Congreso del Estado.

En la actualidad, esto pudiera ser factible, porque el PRI, con todo y que es el partido con mas diputados, ya no tiene la mayoría de las curules, de tal suerte que en un momento dado, perdería la votación, con los diputados restantes. Son 19, más los aliados, en efecto.

Si, nunca como ahora, pudiera darse la citada redistritación; pero, con todo y que esto pudiera ser bueno, existen muchos inconvenientes a superar.

Veamos:

Por un lado, el tiempo prácticamente se ha agotado, puesto que el plazo para ello fenecería el 31 de diciembre del presente año, habida cuenta de que el Congreso deberá convocar a elecciones, en el curso de la primera quincena de enero, a más tardar. Y si consideramos que es justamente el primero de diciembre, cuando inicia el nuevo periodo ordinario de sesiones, con una amplia agenda a discutir, no vemos cómo, ni por donde la verdad. Por supuesto, la falta de tiempo podría compensarse con una voluntad política extraordinaria; pero esto tampoco lo vemos por ningún lado. Si algo apura, hoy día, a los señores diputados, es encontrar espacio en sus respectivos partidos para saltar, cual auténticos “changos mecateros”, a candidaturas a presidencias municipales para los próximos comicios. O para regidores, ya de perdida. Lo más importante es seguir dentro del presupuesto.

Por otro, cambiar el mapa político del Estado, en cuanto a distritos electorales, no es tarea fácil. Para nada. Implica, por necesidad, cambios a la constitución política local, para lo cual, no menos de 27 diputados tendrían que pensar exactamente igual.

Y finalmente, tampoco será fácil convencer de esto a quienes todavía viven en los llamados municipios chicos de Sinaloa – poblacionalmente hablando -, quienes a través de los años se han negado a perder su representatividad en el Congreso del Estado. Y no se diga ya a los políticos de tales municipalidades, quienes perderían, quizás para siempre, la oportunidad de llegar a la cámara de diputados.

Insistimos: el asunto se ve complicado, más cuando, para nosotros, el tiempo se les agotó y por lo que observamos, muy tarde se percataron de ello. Suplirían esto, repetimos, con voluntad política; pero, hoy dia, esto es lo que menos se ve en los actuales tiempos de nuestra entidad, que en cosas políticas han dado un gran salto; pero hacia atrás.

Digo.

=0=

(Una trivia: ¿qué amigo nuestro adquirió, en una agencia distribuidora local, un BMW del año y completamente equipado, para su uso personal, naturalmente? ¿Una pista? Radica en la ciudad de México y por supuesto que es amante de la buena vida y también de las buenas costumbres. Se vale apostar?)

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Por último.

Oficialmente, la delegación mexicana finalizó en el lugar 39, de un total de 80 naciones que lograron cuando menos una medalla, en los Juegos Olímpicos de Londres, concluìdos el domingo pasado, con una ceremonia de clausura, no tan espectacular como la de apertura; pero pletórica de números sencillamente sensacionales. Muchos países más, de diferentes puntos del orbe, no alcanzaron presea alguna y tuvieron que aceptar la sentencia del célebre Barón Pierre de Coubertain: “lo importante no es ganar, sino competir”.

México conquistó un total de siete medallas: una de oro, tres de plata y tres de bronce. Se trata de la mejor cosecha en la historia de las Olimpiadas, sin considerar la nuestra, la de 1968, cuando hubo nueve, repartidas en forma equitativa. Ya los que de esto conocen han expresado sus juicios de manera inapelable: una gran actuación de los atletas de nuestro país.

En lo personal, le quitaría lo de gran y lo dejaría en buena, con la aclaración de que esta cosecha pudo haber sido mejor. Me dolió, por ejemplo, la forma tan increíble en la que una de las arqueras dejó ir la medalla de un oro, cuando el mal tiro de una coreana, en muerte súbita, le puso la presea en las manos; pero el de la nuestra fue peor. Lamenté la caída de los clavadistas, que luchaban por el oro después de las cuatro ejecuciones y en las dos últimas cayeron casi de “panzazo” en la alberca para perder toda oportunidad. Y deploré, además, malas decisiones arbitrales como la que privó a Chayito Espinoza de la medalla de oro y la que eliminó a nuestro boxeador, a pesar de la tunda que le dio al adversario, cuando la Olimpiada iba a cosa de la mitad. Y algunas cosas más que no recuerdo, de momento.

Sin embargo, el hubiera no existe en el deporte, como en ninguna de las cosas de la vida. Asi fueron las cosas y punto. ¿Para qué buscarle más?

Me sumo, finalmente, al regocijo nacional por la medalla de oro en futbol, en lo que es una satisfacción plenamente justificada. El futbol es el deporte nacional y como disciplina de los Juegos Olímpicos, una de las de más alto grado de dificultad. Esto, ciertamente, no salvará al país de su atraso ancestral; pero, cuando menos, hizo el milagro de que viviésemos un fin de semana maravilloso y que olvidáramos, por un rato, de la problemática que afecta a la nación.

Digo.

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A manera de colofón.

Por este día, asi la dejamos. De este tamaño.

Dios los bendiga.

PALCO PREMIER

Jorge Luis Telles Salazar

 

Rojos del Aguila y Rieleros de Aguas Calientes tienen todas las condiciones a su favor para calificar a la gran final y convertirse, desde luego, en los nuevos campeones de la Liga Mexicana de Beisbol, cuyo final de temporada está ya a la vuelta de la esquina.

En efecto, tanto los de Veracruz como los de la tierra de los mejores viñedos de México, fueron hasta la casa de sus rivales en turno a sacarles los dos primeros encuentros, que les dan una cómoda ventaja de 2-0 en su respectiva serie divisional, con tres partidos por delante en sus propios estadios: el “Beto Avila” y el “Romo Chávez”, para ser más precisos.

Ganar los dos primeros, en patio ajeno, siempre constituye una gran delantera. No definitiva, por supuesto, porque en beisbol esto no funcione; pero si proporciona, caray, una gran tranquilidad para el manejo de los partidos siguientes.

Y déjeme decirle que ni Rojos ni Rieleros eran, ni por asomo, los favoritos para sacar adelante las divisionales.

Lógico, las apuestas favorecían con mucho a los Tigres de Can Cún y a los Sultanes de Monterrey, en función de su prestancia y jerarquía y también por los números alcanzados en campaña. Y de hecho, todavía las apuestas están con los felinos y con los de la Sultana del Norte; pero ya con muchas reservas.

Quizas Tigres y Sultanes hubiese sido una final de lujo, muy atractiva; sin embargo, por ahora, las condiciones no les favorecen. Están en la lona.

Esta noche – escribo justamente la mañana del martes 14 – las hostilidades se reanudan, precisamente en casa de Rojos y Rieleros, en las que Tigres y Sultanes buscarán dos por lo menos para forzar el regreso a sus respectivas plazas.

Ventaja, insistimos, para Veracruz y Aguas Calientes; pero ¿definitiva? ¡De ninguna manera! Como que hemos visto muchas cosas en este jueguito llamado beisbol.

¿Estamos?

=0=

Y bien.

Peloteros ya veteranos, que le aportaron momentos de gloria a la historia de la Liga Mexicana del Pacífico, están ubicados hoy en la llamada “bolsa” del circuito. Para su fortuna, la mayoría de ellos han recibido invitaciones para entrenar con los distintos equipos de la liga, de tal modo que es altamente factible que, los veamos cuando menos por una campaña más en la pelota invernal.

Son los casos, por ejemplo, de:

Erubiel Durazo, quien ya acusó recibo de la invitación de los Mayos de Navojoa.

Ricardo Rincón, del mismo club de Navojoa.

Mario Valdez, de los Tomateros de Culiacán.

Dennis Reyes, de los Cañeros de los Mochis.

Roberto Saucedo, de los Naranjeros de Hermosillo.

Víctor Alvarez, también de Naranjeros.

Y Jaime Trejo, de Venados de Mazatlán.

Se trata, como puede usted ver, de jugadores que fueron emblema de grandes equipos – Durazo, de Hermosillo; Rincón y Valdez, de Tomateros; Dennis, de los Cañeros y Alvarez, de Culiacán y Guasave -; pero cuyo rendimiento ha venido a menos ante el paso de los años. Ellos, sin embargo, aseguran tener todavía capacidad, talento y facultades y aspiran a prolongar su estancia como activos en la Mexicana del Pacífico.

Por su trayectoria, por su categoría, por lo que han hecho por nuestro beisbol, considero que merecen una nueva oportunidad.

Entonces: a ver qué pasa.

=0=

Por otro lado.

De conformidad con recientes declaraciones del presidente municipal de Culiacán, Moisés Aarón Rivas Loaiza, es probable que las obras de construcción de lo que será el nuevo estadio “Angel Flores” arranquen de un momento a otro.

La fecha originalmente anunciada era para agosto, con la edificación del área para el gran estacionamiento; pero hasta ahora no se ve, por aquellos rumbos, nada que delate una obra a punto de iniciarse.

Rivas Loaiza, sin embargo, garantizó los recursos que a la comuna le corresponden, entonces hay que estar pendientes porque esto está en puerta.

Ojalá.

El contar con un estadio digno para el beisbol profesional en Culiacán es uno de los grandes sueños de todos los aficionados, así que las ilusiones pueden hacerse realidad.

Cosa de tiempo. De meses, a lo mejor.

=0=

Mientras.

Insistimos: Ronnier Mustelier constituye una contratación atractiva para Tomateros de Culiacán; pero…¿en la tercera base?

El infield de los guindas, con Ramiro Peña en la antesala; el Cochito en el campo corto; Maxwell León en la intermedia y Jorge Vázquez en la primera almohada, nos parece sensacional. ¿Por qué entonces otro antesalista?

Bueno, son preguntas que corresponde contestar a Lino Rivera, el manager, una vez que asuma sus funciones, toda vez que, a nuestro juicio, el cuadro lucía  completito.

El cubano Mustelier llegará precedido de buenos números en las Ligas Menores de los Estados Unidos; en especial los logrados con el Scranton, la sucursal de los Yanquis de Nueva York en clase triple “A” y dicen que también se defiende en los jardines.

Habría que verlo.

Y recordar también que Maxwell León jugó los últimos partidos de la pasada temporada como guardián del jardín izquierdo, en un afán del entonces manager Houston Jiménez de aumentar la potencialidad ofensiva de su orden al bat; sin embargo, hubo muchas jugadas, muchos lances, que dejaron en claro que esa no es la posición de Max, quien como intermediarista, las hace de lujo.

Vamos a esperar a don Lino para que nos dé a conocer sus planes, que serán bienvenidos siempre y cuando sean para la mejoría de un equipo que en los dos últimos años nos ha dejado un amargo sabor, durante los últimos días de temporada.

En fin.

=0=

A manera de colofón.

Recordarle a los amigos aficionados que es buen tiempo para adquirir una butaca y hacerse de un espacio de privilegio en el estadio “Angel Flores”, para el disfrute de todos y cada uno de los partidos de la próxima campaña de la Liga Mexicana del Pacífico.

Todavía hay chance de un buen ahorro y de participar, además, en las grandes promociones que la directiva del club ha preparado para esta nueva temporada.

Sábado 13 de octubre se canta el “pley bol”.

Y usted ¡todavía no compra su butaca…!

Ya nos fuimos.

Dios los bendiga.