AGENDA POLITICA

Jorge Luis Telles Salazar

 A 36 días de que “ganemos las elecciones” – pronosticó -, Enrique Peña Nieto compareció ante los priistas sinaloenses a quienes comprometió a unir esfuerzos en el último jalón para obtener una victoria clara y contundente y comenzar a trabajar, de inmediato, en la construcción que México demanda para un futuro mejor. El candidato presidencial del partido tricolor se pronunció de este modo, ante miles de simpatizantes que se congregaron en el estadio de beisbol “Francisco Carranza Limón”, bajo un sol inclemente y en medio de una temperatura infernal.

En consideración a los presentes, quienes ya sumaban, en efecto, más de tres horas de espera – en algunos casos hasta más – Peña Nieto produjo un mensaje corto; pero sustancioso. Fue el único orador del mitin y este fue también el único acto realizado este sábado en Sinaloa. El otro, programado para Mazatlán, se difirió para fecha posterior, por motivos de agenda del candidato.

Así las cosas, los miles de priistas reunidos en el inmueble, que en su gran mayoría soportaron a pie firme las severas condiciones climatológicas – un porcentaje minúsculo comenzó a abandonar el lugar a la mitad del discurso de Peña Nieto – fueron testigos de nuevos compromisos de Peña, firmados ante un notario público de la localidad. Todos ellos relacionados con el sector agropecuario.

Entre dichos compromisos, la construcción  de la presa “Santa María”, que aumentará de manera importante la superficie bajo riego y que generará importantes beneficios a la actividad económica del sur de la entidad; la incorporación de tecnologías de punta a la agricultura sinaloense; la extracción de mayores volúmenes de agua del subsuelo y la edificación de bordos y abrevaderos en beneficio de la ganadería, otro sector medular en el desarrollo del Estado.

Un sudoroso Peña Nieto, pero visiblemente vitaminado por el afecto expresado por sus simpatizantes en la entidad, pidió a todos sus correligionarios ignorar las provocaciones para impedir las confrontaciones políticas entre los mexicanos, ante la creciente posibilidad de una intensificación de la guerra sucia durante los próximos días; reiteró que el triunfo electoral ya es cosa de días e insistió en que mantendrá su ritmo de campaña para que su victoria no deje lugar a la menor de las dudas.

Dejó en claro, del mismo modo, que una vez concluido el proceso electoral, buscará la reconciliación del país puesto que será presidente para todos los mexicanos, sin distinto alguno de ideología política, credo o religión. México, subrayó, tiene muchos problemas como para “perdernos en confrontaciones estériles que en nada ayudarán a la reconstrucción del país”.

En este orden de ideas, el candidato presidencial del PRI reiteró su respeto a la disidencia y a sus adversarios políticos; mantuvo firme su intención de seguir con su campaña propositiva y pidió, por supuesto, reciprocidad a las otras corrientes políticas que también pelean, en el terreno ideológico, por la presidencia del país.

Por las características propias de Sinaloa, Peña Nieto ubicó su intervención, de manera fundamental en la agricultura, catalogada como la actividad central de nuestra economía; pero también adelantó respaldos oficiales sin precedente para la ganadería y el turismo, sin olvidar que el “regresarle la tranquilidad y la seguridad perdida en este Estado, será también una prioridad de mi gobierno”.

Con voz firme y segura, pese al calor que pegaba con todo, el abanderado del partido tricolor reiteró, de la misma manera, su respeto institucional a los otros dos poderes de la Unión y anticipó que, sin importar a qué partido político pertenezcan, mantendrá una amplia colaboración con todos los gobernadores, aspecto que consideró toral para el cumplimiento mismo de las metas que se ha fijado para todas las entidades federativas, luego de un intenso recorrido por el territorio nacional.

Peña insistió una y otra vez que “estamos a 36 días de la victoria” y a solo 32 de la conclusión de la campaña política, razón por la que reforzó su invitación a los priistas sinaloenses a intensificar el trabajo político en esta recta final, para celebrar plenamente el triunfo la noche del primero de julio en todo el país.

¿Qué os parece amigo lector?

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Y bien.

Aquí señalamos en su momento que ni el escenario, ni la hora, parecían los elementos más apropiados para la celebración de este acto que ya fue, sin duda, el evento central de la campaña de Peña Nieto en Sinaloa.

Y hay que precisar que fue un buen acto; pero pudo haber sido mejor.

Mucho mejor. Sin duda.

Y de verdad que, lejos de recriminarle a los priistas que abandonaron el inmueble antes de que Peña Nieto terminara su discurso – los menos -, se les tiene que reconocer su entusiasmo y su temple, para soportar lo adverso del clima y aún así contar con los arrestos suficientes para ofrecerle al candidato una recepción entusiasta, colorida, cálida (ni se diga) y llena de entusiasmo y fervor partidista.

De hecho, esta actitud prolongó más tiempo del previsto la duración del evento. Peña Nieto ingresó al inmueble a eso de las 11 horas con 30 minutos y fue hasta cerca de las 12, cuando pudo, al fin llegar hasta el estrado para hacer uso de la voz. Durante ese tiempo, el candidato presidencial fue objeto de todas las expresiones de afecto  habidas y por haber, particularmente de las mujeres, que configuraban una muy notable mayoría entre los presentes en la casa del equipo de beisbol de los Algodoneros de Guasave.

A final de cuentas, se cumplió el objetivo. Un buen acto de campaña; pero de que pudo haber sido mejor, ni duda cabe.

En fin.

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Por cierto.

Tres de los cuatro ex gobernadores aún con vida se hicieron presentes en el acto y fueron invitados, además, a subir al presídium: Francisco Labastida Ochoa, Juan S. Millán y Jesús Aguilar Padilla. El ausente, por razones de salud, Alfredo Valdez Montoya.

Los tres, como usted sabe, con una intensa actividad política. Malos ex gobernadores los tres, en su intención de disputarle el poder político al mandatario en turno.

Y de esos tres, solo uno fue mencionado por Enrique Peña Nieto; pero no en su calidad de ex gobernador, sino como senador de la República. Ese fue Labastida Ochoa. “Pancho Labastida”, le llamó familiarmente el abanderado del Revolucionario Institucional.

Otro sinaloense al que distinguió Peña fue Heriberto Galindo Quiñonez, candidato a diputado federal por el principio de representación proporcional. Siempre se ha manejado la cercanía de Galindo con el candidato, quien ahora lo invitó a volar en su avión desde la ciudad de México hasta Los Mochis, para seguir el traslado en helicóptero hasta Guasave. Dentro del grupo, por supuesto, David López Gutiérrez, coordinador del área de prensa de Enrique Peña.

Y una ausencia muy notable, también por su indiscutible cercanía a EPN: la de la diputada federal Diva Hadamira Gastelum Bajo, candidata a senadora por la vía plurinominal, lidereza nacional de las mujeres priistas y guasavense, por añadidura. Diva no hizo el viaje. Se quedó en la ciudad de México, precisamente para atender una comisión especial del propio Peña.

Por lo demás, presentes todos los candidatos a senadores y diputados federales, para quienes EPN también pidió el voto de los sinaloenses, en aras de contar con un Poder Legislativo consciente y comprometido con los cambios estructurales que se realizarán en México, a partir del mismo primer dìa del nuevo mandato presidencial. Es decir: el primero de diciembre del año en curso.

Informados.

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A propósito.

Quien se quedó con todas las ganas del mundo de hacerse presente en la concentración priista, fue la alcaldesa de Mocorito, Gloria Imelda Félix, en cuyo municipio tuvo lugar ayer una edición más del programa denominado “Gobierno en Movimiento”, encabezado por el gobernador Mario López Valdez.

En efecto, el jefe del Ejecutivo Estatal se dejó ver en Mocorito, acompañado por la mayoría de los funcionarios de su administración. Algunos de ellos, sin duda, también con ganas de estar en Guasave, en lugar de Mocorito.

Así las cosas, ni posibilidades de un encuentro Peña Nieto-MaLoVa, como se especulo por ahí.

Es más, Gloria Imelda movió cielo mar y tierra en un intento de que Lopez Valdez postergara la fecha del evento, pero la presidenta municipal se topó con una categórica negativa.

Ni modo.

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CORTOS.- De bajo perfil, el papel del presidente municipal de Culiacán, Moisés Aarón Rivas Loaiza, a causas de la llamada “veda electoral”. Eso no quiere decir, sin embargo, que no se hagan cosas en Culiacán. La noche del viernes, por ejemplo, inauguró la pavimentación de la calle Clavel en la colonia 21 de Marzo y en domingo tiene agendada una gira de trabajo por la periferia de la ciudad. Enterados…. OJO.- Mucha actividad de las brigadas de Héctor Melesio Cuen en la ciudad de Guasave. El volanteo en su máxima expresión en los principales cruceros – en medio de la euforia provocada por la visita de Peña Nieto – en tanto el candidato del PANAL al Senado de la República trabajaba en la ciudad de Los Mochis, donde recibió el apoyo de 35 organizaciones sociales del norte de la entidad. Entre los apoyadores de Cuen, por cierto, figuró el licenciado Roberto Pérez Jacobo, priista de pura cepa en Los Mochis. ¿Qué tal?… COMERCIAL.- Invitado del doctor Héctor Muñoz, el columnista estará el lunes venidero en su programa especializado, a través del Canal Tres de Televisión. ¿El tema? Por supuesto el relacionado con la jornada electoral del domingo primero de julio. Se valen criticas y porras. Digo….ANOTELO.- Horas extras para la diputada federal Reyna Araceli Tirado, a la que se le han asignado algunas tareas para contrarrestar la ofensiva de algunos grupos de jóvenes en contra de Enrique Peña, alentada presumiblemente por simpatizantes de Andrés Manuel López Obrador. Pese a su juventud, Reyna Araceli ya se las sabe de todas todas en las lides políticas y ahí está en un papel tan especial como importante. Animo….EPALE.- Tan pronto concluyó el acto político en la ciudad de Guasave, los candidatos del PRI al Senado de la República y a diputados federales volvieron a sus puntos de origen para reanudar sus campañas, la misma tarde del sábado y no se diga ya un día tan productivo como lo es el domingo. Cierto es que en su abrumadora mayoría, los candidatos priistas tienen ventaja en las encuestas; pero no se confían en ello y ahora le meten el extra ante la cercanía de la jornada electoral. Hacen bien….. COLOFON.- Lea Agenda Política en la edición impresa de El Diario de los Mochis y en los semanarios Río Elota (Elota, Cosalá, San Ignacio y sur de Culiacán), En Directo (Rosario y Escuinapa) y Nueva Visión (Mazatlán). Del mismo modo, en la red: el portal mismo del Diario de los Mochis; nuestro blog personal (jorgeluistelles.blogspot.com) y los siguientes sitios de internet: www.alinstantenoticias.com; www.contraversion.com.mx; www.criticapolitica.mx y www.radiouas.org. En radio, síganos en Contraseña, de Víctor Torres, lunes y jueves, de 7. 15 a 7. 30 horas, por la 8. 30 de AM y en Agenda Radio, por Radio Universidad Autónoma de Sinaloa, martes y jueves, de 17. 30 a 18 horas. Y hasta aquí por hoy. Ya nos fuimos. Dios los bendiga.

Managers del Beisbol Invernal Costeño

Jorge Luis Telles Salazar

En días pasados, el amigo Guillermo Gastelum Duarte hizo la presentación en sociedad de su libro “Managers del Beisbol Invernal Costeño”, fruto de un trabajo de investigación de largos años en las hemerotecas de algunos periódicos que se editan en las plazas principales en las que se desarrolla la Liga Mexicana del Pacífico.

En lo personal, es algo que me place porque me siento parte de esta historia: como director de El Sol de Sinaloa – cargo que desempeñé por casi 20 años – le abrí las puertas de los archivos de este matutino a Memo Gastelum y le brindé todo género de facilidades para la realización de su trabajo. Y como lo consigna Gonzalo Camarillo en el prólogo de la obra: “a veces hasta contra la predisposición y negativa del empleado encargado del departamento, que alegaba carga extra a su trabajo”.

Bien lo expresa ese excelente cronista de beisbol que es Gonzalo: “fue una autorización genuina, sin condiciones, que Guillermo aprovechó en todo lo posible”.

Así salió este libro, respaldado por el Consejo Ciudadano para el Desarrollo Cultural del Municipio de Culiacán, que encabeza la profesora Alicia Montaño Villalobos, muy bien apoyada por Rodolfo Arriaga Robles y Jaime Alberto Felix Pico.

En la presentación de la obra, por parte del autor, Felix Pico fungió como moderador y José Carlos Campos y quien escribe esta columna, como comentaristas. El libro comprende dos partes: una, que narra algunas anécdotas en las que los managers han sido los protagonistas principales y otra eminentemente estadística, que plasma la trayectoria de todos los que han dirigido equipos en la Mexicana del Pacífico, desde 1958 a la fecha.

Y como son tan poquitos los libros sobre beisbol que hay en México y todavía más aquellos que se refieren a la pelota invernal, pues es algo que nos place y nos llena de satisfacción, como lo señaló José Carlos Campos en su intervención.

Gracias por esto Memo y enhorabuena.

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Y bien.

Dentro de las anécdotas de managers que Guillermo Gastelum narra en su libro, me permití extraer algunas, que bien vale la pena recordar y que disfrutarán, seguramente, los grandes aficionados a la pelota.

Por ejemplo:

= La renuncia de Julio Alfonso a la dirección de los Ostioneros de Guaymas apenas en la primera temporada de lo que inicialmente se llamó Liga de Sonora, “solo” porque el dueño del club, don Florencio Zaragoza, le recriminó la no alineación de un pelotero llamado Ildefonso Ruiz, pese a sus sutiles sugerencias. (Años después, este Ildefonso jugaría con Tomateros de Culiacán, en sus dos primeras temporadas de la LMP. El “gigante de espejuelos”, le decía don Agustín D. Valdez, en sus inolvidables reseñas radiofónicas). “Usted será el dueño; pero el manager son yo y el que manda en el terreno de juego es el manager, no el dueño”, le contestaría Julio Alfonso al señor Zaragoza, antes de firmar su dimisión.

= Las muy pobres actuaciones de Tomás Herrera y Chito García, quienes en el verano llenaron toda una época al frente de Diablos Rojos y Tigres del México, respectivamente. Por estar ubicados en la capital del país, el Sargento y el Chito eran objeto de una gran publicidad; pero aquí su estancia pasó prácticamente inadvertida. Tomás comandó aquí a Mayos de Navojoa y Chito a Yaquis de Obregón y Cañeros de los Mochis. Ni fu, ni fa.

= La base intencional que ordenó el manager de los Mayos de Navojoa, Deacon Jones,  a Héctor Espino, el eterno cuarto bat de los Naranjeros de Hermosillo, en la temporada 1972-1973. Una base intencional para Espino no era novedad; pero cuando Mister Deacon la ordenó, había casa llena. Deacon declaró, al final del partido, que prefería una carrera en contra que cuatro, en las primeras entradas del juego. No hay otra decisión similar en la historia universal del beisbol organizado.

= Las predicciones de Cananea Reyes en 1976. Primero, después de perder, por paliza, el quinto juego de la serie final ante los Yaquis de Obregón, que puso a la tribu a una victoria de la corona. Sexto y un posible séptimo partido tendrían lugar en el estadio “Tomás Oroz”, de la vieja Cajeme y Cananea, que dirigía a los Naranjeros de Hermosillo, no tuvo empaño en sentenciar: “ya hicieron todas sus carreras; no harán una más”. Y asi fue, en Ciudad Obregón, Pancho Barrios y Rich Hinton blanquearon a los Yaquis y el equipo de la capital de Sonora se coronó de manera sensacional. Días después, ya en la serie del Caribe, de República Dominicana, el zurdo Lalo Acosta le dio una base por bolas a Manny Mota en el cierre del noveno inning y entró, “de caballito”, la carrera con la cual Hermosillo perdió ante Aguilas de Cibao, en el estadio Quisqueya, de Santo Domingo. Ahí, Cananea dijo a la prensa: “nos ganaron, de “rana”; vamos por los otros cinco juegos y por el campeonato”. Y asi fue: Hermosillo triunfó en los cinco restantes y le dio a nuestro beisbol su primer título en el torneo caribeño.

= La estrategia psicológica de Raúl Cano, manager de los Venados de Mazatlán, en 1998, cuando, en la serie final contra los Mayos de Navojoa y  a punto de perder el quinto partido, que representaba ya la corona para los Mayos, armó un show enorme, que implicó la suspensión del encentro por varios minutos, ya en el noveno episodio. Cano sacó de ritmo a los Mayos y de concentración al pitcher Juan Manuel Palafox. Mazatlán terminó por rescatar ese encuentro y regresó al puerto para ganar los dos restantes y quedarse con el cetro. Fue una remontada memorable, histórica: se levantaron de un 0-3 para coronarse campeones.

Y bueno, algunas de ellas, de las que reseña Guillermo en su libro, me tocó vivirlas de manera intensa, dentro de mi trayectoria de ocho años como cronista deportivo en la sección especializada de El Sol de Sinaloa, bajo la tutela compartida de Antonio Pineda Gutiérrez y Agustín D. Valdez. Esa misión concluyó en 1980; pero mi afición por el beisbol siguió inalterable y la mejor prueba de ello es esta columna que usted lee en estos momentos.

¿De acuerdo?

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Ahora bien.

A esas anécdotas de Memo Gastelum, agregué, por cuenta propia, algunas más, que aún recuerdo, como dice el clásico: “como si hubiese sido ayer”.

Veamos:

= La rebelión, nunca publicitada, de los jugadores de Tomateros de Culiacán, en el arranque de la Serie del Caribe Mazatlán 1978, cuando, en el primer partido del torneo, frente a la representación venezolana, Raúl Cano, el manager, dejó en la banca a los peloteros que habían ganado el título y colocó en el infield a los refuerzos: Paquin Estrada, en la receptoría; Willie Aikens, en la primera base; Juan Navarrete, en la segunda; Aurelio Rodríguez, en la tercera y Mario Mendoza en el campo corto. Cuando las circunstancias propias del encuentro demandaron cambios; los aparentemente afectados se negaron a la orden. Juan Manuel Ley, el propietario del equipo, bajó de su palco, en el estadio “Teodoro Mariscal”, al dog out, para restablecer el orden en el plantel. Culiacán perdió cinco de sus seis juegos en esa serie del Caribe.

= La genialidad de Cananea Reyes en la serie del Caribe de 1986, en Maracaibo, cuando en el juego final, el del campeonato, Aguilas de Mexicali coloca a John Cruck en la tercera base y el inmortal Nelson Barrera está en la caja de bateo. El marcador está igualado a 7 carreras frente a las Aguilas del Cibao y Cananea se secretea abiertamente con Cruck y luego vá hasta donde Nelson para hablar directamente con el Almirante. ¡Demasiado telegrafiado como para pensar en un “esqueeze play”; pero asi fue. Nelson lo ejecutó a la pefección; Cruck cruzó, como bólido, sobre el plato y Mexicali bebió la gloria. Era, apenas, el segundo título para México en esta competencia.

= Nelson, como manager, también fue protagonista de un acontecimiento histórico, que la afición de casa recuerda con tristeza: es el cuarto  partido de la final Tomateros-Aguilas de Mexicali, aquí en el “Angel Flores” y los guindas requieren de la victoria, necesariamente, para igualar esa final de 1999. En la apertura de la novena, ganan los guindas por una carrera de ventaja; pero, después de dos outs, Mexicali, que curiosamente era dirigido por Paquín Estrada, coloca corredor en la tercera y el aporreador Eduardo Jiménez, zurdo, viene a la caja de bateo. A un out del triunfo, Nelson entra al campo de juego y le ordena pitcher zurdo al encargado del “bull pen”; pero, al llegar a la lomita, cambia la decisión y pide al derecho  Bob Scanlan, que venga a arreglar la situación. Nelson se equivoca de manera contundente. Al primer lanzamiento del gringo, Jimenez estrella la pelota contra lo más alto del jardín derecho y le da al encuentro un giro que hace enmudecer, como pocas veces, al “Angel Flores”. Como pelotero, Nelson fue un feria de serie. Como manager, uno de muchos.

Y obviamente nos quedan muchas, muchas de estas en el tintero; pero quedarán para otra ocasión. O quizás para nuestro libro, sobre beisbol, en proceso de elaboración.

Dios los bendiga.

El Larguero

César Velázquez Robles

Quiero agradecer a mi amigo Jorge Aragón, “Maripas”, la oportunidad que me  brinda en esta página para entablar una conversación colectiva sobre futbol y otras cosas. Para evitar malos entendidos, una aclaración pertinente: no sé nada de dispositivos tácticos, así que el balompié será un pretexto para hablar de muchas otras cosas, entre ellas la política, la cultura, los espectáculos y asuntos por el estilo.

Hace ya algunos años, cuando era corresponsal de Notimex en Madrid, a través de mi hermano David Velázquez, otro apasionado del deporte, empecé a escribir una página en la sección de deportes de Noroeste. Era una columna titulada Eurofutbol, un repaso semanal de lo que ocurría en el Viejo Continente, aderezada con comentarios de actualidad política, notas sobre novedades literarias, anécdotas de jugadores y directivos, e intentos, casi siempre fallidos, de contribuir a la interpretación sociológica del que sin duda es el deporte más popular en el mundo.

Luego, empecé a escribir una columna para Notimex, El Larguero, con el mismo propósito. Se publicaba en varios diarios del país –formaba parte de los servicios informativos que la Agencia Mexicana de Noticias proveía a centenares de diarios en México— y ello me permitía mantener el contacto con muchos aficionados al deporte, pero también interesados en otros asuntos de la vida pública.

Una vez concluido mi largo periplo europeo, y ya instalado en Culiacán, recibí una invitación a escribir en una página electrónica, Tiro de Esquina. Coincidió en el tiempo con la participación de los Dorados en la división superior del futbol mexicano. Desafortunadamente, la aventura no pudo sostenerse y por angas o mangas ya no hubo modo de mantener la continuidad de este diálogo.

Ahora lo retomo gracias a la generosidad de mi amigo. He decidido recuperar el título de mi colaboración para Notimex, El Larguero, sin ninguna segunda intención, y sólo con el propósito de ampliar, ensanchar el espacio de diálogo sobre un tema que gravita no sólo sobre nuestras vidas personales, sino que modula, moldea nuestra convivencia colectiva, define una parte de nuestra cultura y condiciona cada fin de semana, según nos vaya en los campos de futbol o les vaya a nuestros equipos, el estado de ánimo con el que enfrentamos los desafíos del mundo real.

Todo lo que he dicho es para apelar a la indulgencia de mis eventuales lectores y amigos. Reitero que en materia de estrategias, tácticas y dispositivos soy un auténtico diletante. Pero por este espacio desfilarán filósofos, futbolistas, escritores, artistas, y la variopinta gama de figuras, figurillas, figuritas y figurones que nos entretienen y nos hacen más llevadera la existencia. Así que empezamos.

El futbol, la política y la vida

Tal es el título de un excelente ensayo escrito por el chileno Fernando Mires, que me permito recomendar a mis lectores. Ahí hay materia para la conversación, para la reflexión y el análisis. Nos ayuda a dar un paso más allá de lo obvio, del lugar común, e intentar otras interpretaciones que ayuden a nuestra cosmovisión, a nuestra visión del mundo y de la naturaleza.

Dice Mires lo siguiente: Se considera “como inusual que el fútbol, un deporte, un simple juego, pueda ser comparado con la política que no es un juego (de lo que no estoy muy seguro) o con la vida, pues con la vida no se juega. ¿Qué tiene que ver el fútbol con algo tan serio como la política? Y, aparte de que el mundo del fútbol pertenece a los vivos ¿qué tiene que ver con la vida? Mi respuesta es la siguiente: todo lo que hacemos es una proyección de la tragedia humana: la de sostenernos en esta vida a través de la búsqueda de un significado que le dé un sentido que nunca sabremos cual es. Pero ¿no es ésa acaso una tarea que corresponde a la filosofía o a la religión? En lo que tiene que ver con la filosofía sólo atino a responder: efectivamente, es una tarea de la filosofía, pero -convengamos en algo- no existe una filosofía “en sí” y si existiera, sólo sería una filosofía de la filosofía. Algo bastante absurdo, por lo demás.
La filosofía -que es el amor por el saber- busca siempre al objeto de “su” deseo. Así, hay una filosofía del amor, una filosofía de la existencia, una filosofía de la sociedad y, por cierto, puede haber –no hay nada que contradiga esa posibilidad- una filosofía del fútbol. Y en lo que tiene que ver con religión, yo sostengo la tesis de que muchas de las actividades que consumen nuestros días, provienen de la religión o, lo que es casi igual: de un ambiente impregnado por la religión. El fútbol también. Más todavía: pienso que el fútbol es una actividad que se encuentra -aún más que la política- impregnado por la religión o, por lo menos, por un sentido religioso de la vida.”

Y añade: “el mundo del neurótico es muy religioso. Y el mundo del religioso es muy neurótico. Tan neurótico como el mundo del fútbol. Debo quizás agregar que no estoy hablando de la neurosis en sentido clínico sino en el sentido a-clínico de Freud, a saber: como una propiedad de la condición humana orientada a distraer nuestra atención de esa mortalidad que escondida como un tigre en el fondo de una caverna nos aguarda a todos.
En fin, la religión es una práctica que asegura nuestras identidades frente a los nos-otros y frente a los vos-otros. En la creencia, en cambio, perdemos nuestra identidad en ese todo sin comienzo ni fin que es Dios. Visto el tema desde esa perspectiva, el fútbol contiene en sí más elementos religiosos que la política. Me explicaré a continuación.
Los seres humanos buscan siempre su identidad (ser iguales a sí mismos), y cuando no la encontramos, nos inventamos una. Sin embargo, y de acuerdo a Michael Walzer, hay identidades “ligeras” e identidades “duras”. Estas últimas son las identidades nacionales, religiosas y –agrego yo- las futbolísticas. A las primeras pertenecen, o deben pertenecer, las políticas. Pero hay un problema: el ser humano –de eso estoy convencido- es un animal religioso, quiera o no, ya que si no seguimos una religión terminamos por rendir culto a cualquier cosa. Puede ser un artista, un cantante, un prójimo, un político, un auto o un futbolista. Sin embargo, las identificaciones “duras” no son intercambiables.
No cambiamos de religión y de nacionalidad todos los días. De las misma manera, un hincha de Boca nunca será de River, ni uno del F. C. Barcelona jamás del Real Madrid. Esa es la razón, opina Michael Walzer (“Thick and Thin”, Indiana 1996), por la cual los antagonismos religiosos y étnicos son tan difíciles de resolver pues no son intercambiables. Los futbolísticos tampoco. En cambio, los conflictos políticos deben ser, por su propia naturaleza, intercambiables, ya que si no fuera así la política no funcionaría. En el caso de que no fueran intercambiables, las elecciones –y sin elecciones no hay política- estarían de más ya que de antemano sabríamos quienes van a ganar. Esa es la razón por la cual es tan difícil implantar usos políticos en países que se rigen por la norma religiosa. En Irak, por ejemplo, sólo hay dos “partidos”: los chiítas que conforman algo así como el 80% de la población y los sunitas que constituyen el 10%; y el resto, otras confesiones. En cada elección los “chiítas” están condenados a ganar y los sunitas a perder. No hay lucha por la mayoría, y esa es la sal de la política.
Por supuesto, hay personas que hacen de la política una práctica sacrosanta. Pertenecen a la misma organización casi desde que nacen, adscriben a una ideología sin dudar jamás, adoran con devoción a determinados dirigentes, incluso a malvados dictadores, y aunque la historia los contradiga, serán fieles a su partido hasta que la muerte los separe. El mismo vocabulario que usan es religioso. Quienes disienten, serán llamados “renegados” Quienes cambian de posición política, serán “traidores”. En fin, ellos no “están” en un partido; “son” de un partido.
De más está decir que vivir la política como religión lleva a la destrucción de la política. Porque la política la inventamos para resolver nuestros antagonismos discutiendo y argumentando en un juego de posiciones que cada vez es, y debe ser, distinto al anterior. En el fondo, los devotos de la religión política son seres radicalmente frustrados pues intentan encontrar en la política lo que la política nunca les dará a menos que la política deje de ser política. No ocurre así con el fútbol. Yo -para ponerme como mal ejemplo- “soy” del ColoColo y lo seré hasta la muerte y más allá de la muerte también. Mas, jamás “seré” de una ideología o de un partido, y mucho menos de un líder, “para siempre”. El fútbol, en ese sentido, es un sustituto de la religión. Pero no nos olvidemos: no es más que un juego. La política en cambio, si es también un juego, no tiene nada que ver con la eternidad. La política es presente, siempre presente, y nunca el presente de hoy será el del mañana. A diferencias de la religión que fue hecha de una vez y para siempre -a nadie se le va a ocurrir cambiar un mandamiento por otro- la política se hizo para comenzar cada cierto tiempo de nuevo, ajustando cuentas con la historia para poner al día nuestros ideales e intereses. O permítaseme expresarme de un modo algo metonímico: la religión viene del cielo, el fútbol del Olimpo, y la política, del centro de la tierra.”

Bueno, ahí lo dejo. Es un ensayo mucho más largo e, insisto, digno de lectura y, por supuesto, de muchas disquisiciones y reflexiones. El texto completo lo puede encontrar en internet.

Luego de  este marco teórico (tallado a mano, diría Monsiváis) que he pedido prestado a Mires para darle contexto a esta caldera de pasiones, pasemos a valorar lo ocurrido en los rectángulos del mundo.

Chelsea-BayernMunich

Una larga batalla que se prolongó a tiempos extras y que concluyó con el lanzamiento de penalties, es la que escenificaron Chelsea y BayernMunich. Fue un partido trepidante de principio a fin, que se saldó con la victoria del conjunto inglés, pero que mereció ganar el equipo alemán, que fue el que hizo el mayor esfuerzo.

Para el Chelsea es su primera “orejona”, y el Bayern sigue con tres. Dos modos de entender el futbol, dos visiones y dos modelos de gestión: el del derroche, el dispendio, que caracteriza al equipo del oligarca ruso RomanAbrmovich, y un  estricto control del gasto que permite que las cuentas del conjunto bávaro estén saneadas. “Casi como si Milton Friedman y John Maynard Keynes se vistiesen de corto en Munich”, escribió el comentarista del ABC español.

Bueno, no ganaron los alemanes. Son ya tres lustros que no obtienen un título relevante ni como selección ni como clubes. Con muchas selecciones altamente competitivas y con una gran cantidad de clubes que disputan los títulos continentales, la vieja hegemonía de los alemanes parece cosa del pasado, y el fallido intento del Bayern de abrir una nueva época dorada para el futbol alemán tendrá que esperar mejores tiempos y otros torneos europeos.

Hace ya algunos años, el ex delantero inglés, Gary Lineker, constatando el dominio de los clubes y la selección alemana en los torneos europeos, dijo algo así como que “el futbol es un deporte que inventaron los ingleses, juegan 11 contra 11, y siempre ganan los alemanes”. Ni modo, en esta ocasión no ganaron los alemanes.

Santos-Monterrey

Comparado con el juego del sábado en el Allianz Arena, el partido de vuelta de la final del futbol mexicano en Territorio Santos Modelo este domingo, fue más bien mediocrón. Santos y Monterrey mostraron muchos más defectos que virtudes, carecieron de una propuesta discursiva, y poco hicieron por mostrarse generosos con el esférico. Fue un partido trabado, sordo, con muchas faltas y equivocaciones que daban cuenta del nerviosismo generalizado.

Arrancó el Santos en tromba y a los cinco minutos ya se había colocado al frente en el marcador. Parecía que sería una tarde de coser y cantar para los verdiblancos, pero no, después del gol se tiraron a la hamaca, y por ahí a partir del minuto 30 el Monterrey  dispuso de oportunidades para igualar los cartones. No pudo y casi al 65 los llamados guerreros ampliaron el marcador con un gol de buena manufactura, una jugada bien elaborada que culminó Peralta.

Trató de despertar el Monterrey con un remate de cabeza de DeNigris que detuvo muy bien el arquero, pero era el anuncio de lo que venía: apenas dos o tres minutos después, el propio De Nigris habría de poner la tensión en el ambiente que ya empezaba a ser de celebración, con un gol que devolvía la vida al conjunto regio, y sólo faltaba saber si tendría el suficiente oxígeno para remontar y darle la vuelta al marcador.

Pero ya no hubo más: el Santos-Laguna resistió bien los embates, las arremetidas finales de su adversario que decidió morir jugando. Así sumó su cuarto título en el futbol mexicano.