PALCO PREMIER

Jorge Luis Telles Salazar

 

Si bien la contratación de Lino Rivera generó una serie de encontrados comentarios entre la fanaticada local, en lo que las coincidencias son abrumadoras es en que ya era insostenible la posición de Alfonso Jiménez como manager de Tomateros de Culiacán.

Tenía que salir.

Y salió.

Y bueno, pues ante esta inminente situación es que de una baraja de cinco cartas, la directiva del club que preside Juan Manuel Ley tomó la decisión de traer a Lino Rivera, boricua nacido en el suburbio de Rìo Piedras, en el bello San Juan.

De cara a esta determinación, hay que decir que no son pocos los aficionados – y me cuento entre ellos – a quienes no nos gustan los managers extranjeros y mucho menos si no hablan Español porque estamos convencidos de que es una fórmula que no suele dar buenos resultados con alguna frecuencia razonable.

El caso de Lino, sin embargo, es diferente de algún modo. Originario de Puerto Rico no deja de ser extranjero; pero por supuesto que al hablar el mismo idioma que el nuestro, se entiende con los jugadores mexicanos, quienes se unen a los latinos por un sentimiento fraternal. Cierto que también hay boricuas, quisqueyanos, venezolanos y hasta cubanos francamente odiosos; pero en esta clasificación no está Lino Rivera, afortunadamente.

Y es que este hombre ya tiene tiempo en el beisbol mexicano. Aquí dirigió durante dos temporadas completas a los Algodoneros de Guasave – más un cacho adicional – y en el verano ha trabajado para Sultanes de Monterrey (su equipo actual), Acereros de Monclova y Leones de Yucatán, a quienes incluso llevó hasta el campeonato.

A final de cuentas, la resistencia original a Lino Rivera – de entre quienes no nos gustan los managers importados – se ha diluido y ahora estamos en espera de una actuación más que buena. Un papel que lleve a los Tomateros a su décima corona del beisbol invernal.

Esa décima corona que se nos niega desde el 2005, cuando arrancó una sequía de títulos que ya parece interminable: ocho temporadas en total.

Y pues, bienvenido sea Lino Rivera.

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Bien.

Solo para cerrar la pinza, retomamos el caso del “Houston Jiménez” y su salida de Tomateros, en lo que era la crónica de un despido largamente anunciado.

Y mire usted lo que son las cosas:

En las dos temporadas en las que “Houston” estuvo al frente del plantel, cerró como el equipo con mejor saldo en juegos ganados y perdidos, en lo que concierne al rol regular. Tal estadística premió a los guindas con algunas ventajas – muy relativas – para hacerle frente a los “play offs” tanto en el 2011 como en el 2012; pero en ambos el desplome fue estrepitoso.

Culiacán no pasó de la semifinal ni en una ni en otra edición. En las dos fue dolorosamente humillado por los Algodoneros de Guasave.

Increíblemente el equipo se le cayó de las manos al “Houston”, cuando pintaba para campeón. De repente los peloteros fallaron; vinieron las malas decisiones en el campo de juego y aquello se volvió un caos. Todo se fue por la borda.

Se reconoce, en efecto, la capacidad de “Houston”; su don de gente y sus conocimientos sobre la materia; pero algo pasa, algo pasa a la hora cero, que todo se le descompone.

Como pasó aquí.

Y como le pasó también con los Pericos de Puebla y con algunos otros equipos a los que ha tenido la fortuna de dirigir.

Por esto es que su situación era insostenible para el futuro de Tomateros de Culiacán. Y con todo y esto hubo voces que defendieron al “Houston” con base en sus números en temporada regular; pero, amigos, todos sabemos que eso es lo que menos cuenta al final del día.

Para su fortuna ya tiene chamba: dirigirá a los Yaquis de Obregón, los actuales monarcas  de la Liga a quienes sus directivos le han pedido algo nada fácil: el bicampeonato.

Hasta luego y… mucha suerte.

La va a necesitar.

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Mientras.

Puntual y acertada la observación del amigo José Carlos Campos en su columna especializada que se publica diariamente en El Debate de Culiacán:

El pitcher Miguel Angel González es el primer mexicano en debutar en las Ligas Mayores, durante los dos últimos años, cosa que, la verdad, nos deja muy mal parados ante la aportación incesante de República Dominicana, Venezuela y Puerto Rico al mejor beisbol del mundo.

González, en efecto, fue llamado al equipo grande de Orioles de Baltimore, con un fundamento irrefutable: 2 victorias y una derrota y l. 50 de efectividad en triple “A”, con 11 apariciones; 3 de ellas, como abridor.

Y Miguel Angel no tuvo tiempo de asimilar su entusiasmo puesto que el mismo día que llegó al equipo vio acción en plan de relevo. Su club perdió 8-6 ante Azulejos de Toronto; pero la verdad es que él no lo hizo nada mal: 3 entradas y un tercio, con 4 hits, una carrera y cinco ponches.

Este joven ya no lo es tanto a sus 28 años de edad; pero le queda tiempo para hacer carrera en las Ligas Mayores, siempre y cuando se le otorgue la oportunidad adecuada.

Ojalá.

=0=

Por otro lado.

En Mazatlán no habrá remodelación del estadio “Teodoro Mariscal”. Lo que habrá, si las cosas salen bien, será un nuevo estadio de beisbol, como parte de un complejo integral contemplado por el gobierno del Estado, hacia el cual se canalizará la nada despreciable cantidad de 800 millones de pesos.

De esos 800 millones, 300 irán directamente a la edificación de un nuevo estadio – inversión similar a la que se planea para Culiacán – de los cuales 100 serán aportados directamente por el gobierno del Estado.

Hasta la fecha, las cosas caminan conforme a la ruta crítica prevista.

Lo importante es que ya hay 100 mdp y ahora lo que procede es la definición del punto donde se construirá el nuevo parque de beisbol para Mazatlán. Ya se han detectado cuatro sitios posibles y en su momento se tomará la decisión.

Aquí, además de lo ya citado, hay que añadirle que existe la disponibilidad del grupo Modelo de entrarle al proyecto, con una buena cantidad de dinero e imaginación. La cervecería es dueña de la franquicia de las rojos y la empresa ve con buenos ojos el proyecto. Al grupo Modelo se le agradece, por ejemplo, la construcción del super moderno estadio de Torreón, la casa de los actuales campeones del futbol mexicano: Santos-Laguna.

En cuanto al gobernador, lo recalcó: quiere estadios nuevos no solo en Mazatlán y Culiacán, sino también en Los Mochis y Guasave, antes de que concluya su administración.

La verdad es que no está fácil la cosa; pero al menos el principio fue bueno.

A ver qué pasa.

=0=

Y hasta aquí.

Ya nos fuimos. Dios los bendiga.

Provocación

Marcelino Perelló*

 

La semana pasada, en este mismo espacio, di un consejo de buena fe a los pejistas sin ser yo mismo pejista, sino todo lo contrario. Hoy quiero repetir el insólito ejercicio y daré un consejo a los que se reclaman defensores de la democracia, sin que yo lo sea.

 

En el concepto y en la palabra misma “democracia” hay problemas de base, irresolubles. En la etimología del término deberemos remitirnos al griego, en el que demos significa “pueblo” y kratos es “poder”. Así pues, estamos hablando del “poder del pueblo”. Pero, por definición, el “pueblo” es aquel que carece de poder, sobre el que se ejerce el poder. En el momento en que el pueblo accediera al poder dejaría automáticamente de ser pueblo.

 

Es esta una reflexión que va mucho más allá del ámbito meramente etimológico, y que se inscribe sin transición en el político. El hecho de depositar en una urna el nombre de la opción deseada por el ciudadano no le otorga poder alguno, incluso si su elección coincide con la de la mayoría de la grey. Es decir, aunque nuestro hombre “gane”.

 

Varias veces me he referido aquí mismo al gran pensador canadiense Marshall McLuhan. Hoy lo vuelvo a hacer. Es otro pensador, esta vez francés, Jacques Lacan, el que sentenció que repetir es bueno, después de un ágape y después de una parrafada. Eso ya lo dije, y siguiendo la consigna lacaniana, lo repito.

 

Marx reescribió la historia del hombre sobrela Tierraen términos de los sistemas de producción y de las relaciones de producción, de las clases y de la lucha de clases: comunismo primitivo, esclavismo, feudalismo, capitalismo. Y preconizó la llegada del socialismo y la del comunismo industrial. No tengo la intención de discutir aquí las tesis marxistas. Dejémoslo así, es muy complejo.

 

Por su parte McLuhan, en su Galaxia Gutenberg, lleva a cabo una operación semejante, en la que sustituye las relaciones de producción por las comunicativas, por la historia de los medios de comunicación que, después de su muerte, fueron llamados simplemente “medios”: el intercambio comunicativo antes de la aparición del lenguaje, ya después entre las tribus y clanes, en la época de los pequeños asentamientos, en la de las pequeñas ciudades y en la de las grandes.

 

La aparición de la imprenta y de la palabra duradera supuso una verdadera conmoción, y las relaciones sociales se vieron brutalmente transformadas. Qué decir de la lengua acústicamente grabada y reproducible y, sobre todo, un poco más tarde, la de la radio y la del cine. Medio siglo más tarde irrumpirá la televisión. Ahí se quedó Marshall.

 

No conoció la computación ni internet, con su publicidad, su correo electrónico, su pornografía y sus “redes sociales”. Daría un ojo de la cara por resucitarlo y que escribiera su Galaxia Gutenberg II. El semiótico italiano Giovanni Sartori en su sugerente Homo videns aborda la cuestión, pero se queda descorazonadamente corto.

 

El asunto es, pues, que cada paso adelante en la tecnología comunicativa representa un paso atrás en la ilusión democrática. Más allá de la imposibilidad de fondo del ejercicio llamado democrático y que esbozo en las primeras líneas de esta columna, lo que McLuhan y Sartori anuncian y denuncian es que la demagogia, el engaño, la manipulación y el condicionamiento cada vez tienen más espacios para operar.

 

Otro pensador, más cercano a nosotros, Eulalio Ferrer, publicista insigne, quien publicó más de 30 libros, en numerosos de los cuales rebasa con mucho los límites estrictos de su oficio de publicista, pone de relieve los mecanismos falaces de la democracia actual. Entre los últimos se cuentan: El lenguaje de la publicidad, De la lucha de clases a la lucha de frases, Información y comunicación.

 

Tuve el honor y el placer de platicar varias veces con él y, en nuestras charlas interminables, abundaba en el tema en el que ya había insistido a lo largo de su obra: la política democrática, hoy, no es más que un buen manejo publicitario. Propaganda y publicidad van de la mano. Don Eulalio ha de haber sabido de los últimos desarrollos de la computación, el diseño electrónico de Paint y de Photoshop. Incluso, tal vez, supo de las “redes sociales”, pero, ¡ay!, ya no pudo escribir sobre ellas. Murió en2009 alos 88 años.

 

Supongo que ahí, en el cielo, deben estar los tres en amena plática, mientras desdela Tierra Sartoriparticipa también. Total, no le falta mucho para unirse a ellos. Hablan de cómo en Italia se chingaron a Berlusconi, de cómo en Francia la mosquita muerta de Hollande se hace dela Presidencia, como si nada, aprovechando —¿montando?— el cuatro con el que sacaron de la jugada al gran favorito, su “correligionario” Strauss-Kahn.

 

Y a lo mejor aún les queda tiempo (total, para algo ha de servir la eternidad) para hablar de los 132 estudiantes mexicanos. Y se han de preguntar, con la mano en la barbilla, por qué el hecho de que el PRI gane las inminentes elecciones es considerado por ellos un fenómeno antidemocrático.

 

Por qué claman contra el fraude a priori, antes de que éste se haya cometido, y antes de que hayan podido exhibir su imposibilidad de evitarlo. Por qué denuncian, con razón o sin ella, que el candidato de ese PRI es apoyado —por algún motivo que al paraíso no llega— por la generalidad de los medios televisivos y en buena medida periodísticos y radiofónicos (mass media, insiste Marshall). Los 132 parecen olvidar que ellos también controlan un medio de masas cuyo peso e influencia no es negligible. Pero para ellos es impensable que en las redes sociales haya “mano negra”. Por lo visto, ellos están por encima de cualquier sospecha.

 

Recordemos que, incluso, el mismísimo Presidente de la República, no especialmente popular, se permitió el alarde de jactarse de que las protestas callejeras no eran contra él (sic). El colmo es que es cierto. Eso en el cielo no se entiende.

 

El fondo de la cuestión, y nuestros tres espíritus, más Sartori, ya han de haber dado con ella, es que al considerar que una supuesta victoria del PRI no es democrática están despreciando a las decenas de millones de ciudadanos que votarán por él. Desprecio que algo tiene de racista.

 

A lo que hay que añadir el derecho que se arrogan de irrumpir, “en nombre de la libertad de expresión”, en los actos y mítines priistas, con gritos y pancartas hostiles. Después podrán gemir que fueron golpeados y echados.

 

Los tres eruditos consideran qué pasaría si un grupo de americanistas con camisetas y banderas, intentara instalarse en medio de la porra de las Chivas. Al menos ellos no se lamentarían.

 

Eso, en buen español, sentencia Eulalio, se llama provocación. Marshall asiente. Sartori, desde Tierra, también.

 

*Excélsior, Martes, 29 de Mayo del 2012

 

bruixa@prodigy.net.mx

En boca de todos

Marcelino Perelló

 

Si le digo, atento lector, que hoy voy a dar un consejo a los pejistas, es posible que se me desconcierte. Es pública mi aversión a todo lo que es y representa Andrés Manuel López Obrador. Y, además de pública, sustentada, bien sustentada. He tenido tiempo de cultivarla con esmero desde hace por lo menos 13 años. Esa aversión, naturalmente, se traslada, con sus matices, a quienes se proclaman sus partidarios, entre los que se cuentan dos que tres buenos amigos.

 

Pero me tengo por un adversario leal, y no puedo ver con indiferencia los graves errores que cometen el propio Peje y sus seguidores. Pero que conste que fue nada menos que Pascal Beltrán del Río, caporal de esta hacienda, el que empezó, como quien no quiere la cosa, a darles consejos. Fue él quien, viendo el galimatías en que estaban envueltos al organizar su manifestación, les dio la recomendación que al final siguieron. Mal, pero la siguieron.

 

Originalmente, hará unas tres semanas, los pejelagartistas empezaron a hablar de una manifestación (“marcha” dicen ellos, a la gringa) “antiPeña Nieto”, pero al ver que algunos panistas veían con buenos ojos, obviamente, su iniciativa, e incluso sugirieron sumarse, a más de uno de los organizadores le entró el tembleque y propuso que la “marcha” fuera “antiPRIAN”.

 

Y es en este punto que interviene Pascal, y con toda sensatez les recomienda, visto que a todas luces se tratará de una manifestación en apoyo de López Obrador, convocarla directamente así: “marcha proAMLO”, más claro y menos hipócrita.

 

La sugerencia de nuestro director, claramente razonable, parece haber sido escuchada por los amloístas, pero por lo visto no acabaron de ponerse de acuerdo y decidieron zanjar la cuestión haciendo dos manifestaciones consecutivas y de idéntico trazado: una contra Peña Nieto y otra pro López Obrador. Crasa equivocación.

 

Segundas partes nunca fueron buenas, asegura la sabiduría popular, que en otras ocasiones no es demasiado sabia, pero en ésta sí. Aquella en oposición a Peña no estuvo mal. No llegaron a ese millón que habían pregonado al principio, pero fueron casi 50 mil, lo que resulta asaz digno. Pero la del domingo en apoyo a AMLO fue mucho menor.

 

La prensa yla SSPevitan dar una cifra, pues los manifestantes contaron con la dichosa circunstancia de que simultáneamente se celebraba, también en el Zócalo, un gran mitin de apoyo a Miguel Ángel Mancera en el cuadro de su campaña electoral, al término del cual muchos de los participantes, miles, fueron a engrosar las filas de los manifestantes proAMLO. Aun así, esperaron más de dos horas después del momento anunciado para que el Zócalo tuviera un aspecto digamos presentable y se decidieran a iniciar la caminata.

Y es que si hubieran sido un poco más cultos y hubieran poseído un poco más de experiencia, habrían sabido que cuando en un diferendo se quiere satisfacer a todo el mundo, acostumbra a suceder que todo el mundo acaba inconforme.

 

Digamos que la manifestación del domingo fue una réplica de la del sábado, en términos telúricos. Y la sismología enseña que las réplicas acostumbran ser de mucha menos intensidad que el sismo original.

Aunque no siempre, déjeme decirle que precisamente hoy, martes 22, se cumplen 52 años (un siglo mexica) del terremoto, de hecho maremoto, de Valdivia, en Chile, el mayor que registra la historia desde que existen instrumentos de medición. En ese caso la tremebunda fue la réplica.

 

Pero volvamos a lo nuestro. Tal como anuncié al principio, yo también tengo un consejo a dar a los pejelagartistas: es una práctica poco recomendable el llevar a cabo “campañas contra”, es decir, aquellas que se basan principalmente en divulgar los defectos, ciertos o calumniosos, del adversario.

 

Lo único que se consigue de esta manera es popularizar y difundir el nombre y la imagen del contendiente odiado. No importa que lo que se diga sean denuestos, burlas o inventivas. Da igual cuán filosas sean. Lo que realmente interesa es que en ese trance se ven obligados a mencionar, aludir o reproducir la imagen del oponente. De alguna manera, a final de cuentas, están llevando a cabo una segunda campaña, más efectiva si cabe, a favor de éste.

 

Es una verdad sabida desde la más antigua de las antigüedades. Permítame, esclarecido lector —y que me lo permitan los escasos pejistas que recorren estas líneas, si los hubiere—, brindar algunos ejemplos célebres.

 

La primera cita que conozco se remonta nada menos que al siglo VI a.n.e. y pertenece al filósofo Pítaco de Mitilene, que afirma: “No hables mal de nadie, ni siquiera de tus enemigos”. Muchos siglos después, más de veinte, Cervantes nos legó este delicioso fragmento. Pongo entre corchetes y en cursivas la versión moderna de algunos términos y expresiones que podrían poner en aprietos a algunos lectores:

 

“Pero digan lo que quisieren, que desnudo nací, desnudo me hallo: ni pierdo ni gano; aunque por verme puesto en libros y andar por ese mundo de mano en mano, no se me da un higo [me importa un comino] que digan de mí todo lo que quisieren.

 

“Eso me parece, Sancho —dijo don Quijote—, a lo que sucedió a un famoso poeta de estos tiempos, el cual, habiendo hecho una maliciosa sátira contra todas las damas cortesanas, no puso ni nombró en ella a una dama que se podía dudar si lo era o no; la cual, viendo que no estaba en la lista de las demás, se quejó al poeta diciéndole que qué había visto en ella para no ponerla en el número de las otras, y que alargase la sátira y la pusiese en el ensanche [añadido]: si no, que mirase para lo que había nacido [iba a saber quién era ella]. Hízolo así el poeta, y púsola cual no digan dueñas [del asco], y ella quedó satisfecha, por verse con fama, aunque infame…”

 

Concluyo, sólo porque tengo que concluir, de la mano del despiadado Oscar Wilde. Que lo entienda quien quiera y pueda:

 

“Sólo hay una cosa en el mundo peor que estar en boca de los demás, y es no estar en boca de nadie”.

 

Y lo que hasta ahora han conseguido los aguerridos partidarios de AMLO es que Peña Nieto, por angas o por mangas, esté en boca de todo el mundo.

 

 

*Excélsior, martes 22 de mayo del 2012

 

            bruixa@prodigy.net.mx