Cultura: Entrevista a Ronaldo González Váldez

A dos años del primer gobierno de alternancia en Sinaloa

 

SE REQUIERE UNA RECOLOCACIÓN DE LA CULTURA EN SINALOA: RONALDO GONZÁLEZ

*María Luisa Miranda, una funcionaria eficiente

*Logros visibles en cultura con MALOVA

*Necesaria una evaluación de los programas convencionales

*Se requiere dar un vuelco hacia el desarrollo social

 

Además de ser Presidente del Consejo Editorial de Politeia, Ronaldo González Valdés es un conocedor de los temas de la educación, la sociedad y la cultura en la región. A su experiencia como Director General de la Dirección de Investigación y Fomento de la Cultura Regional (DIFOCUR, hoy Instituto Sinaloense de Cultura), durante nueve años consecutivos, y como Subsecretario de Planeación Educativa de la SEPyC, durante otros tres, se suma su condición de académico (sociólogo para más señas), estudioso de nuestra historia, nuestra cultura y nuestra problemática educativa. Nos pareció, por lo mismo, pertinente platicar con él acerca del estado que, a la vuelta de los primeros dos años del gobierno de Mario López Valdez, guarda la asignatura del quehacer público cultural en un estado como Sinaloa, desafortunadamente marcado por un señalado déficit de cohesión social y de formación de ciudadanía.

César Velázquez Robles (CVR). A dos años del primer gobierno de alternancia en Sinaloa, ¿te parece que la cultura ha ocupado el lugar que se le debe asignar en un estado como el nuestro, caracterizado por la insuficiencia de políticas públicas que galvanicen y fortalezcan el tejido social?

Ronaldo González Valdés (RGV). Déjame decirte en primer lugar, César, que tengo para mí que el Gobernador Mario López Valdez acertó en la designación de una de las funcionarias más eficientes y chambeadoras de su administración. Con María Luisa Miranda Monrreal, después de un primer año un poco titubeante, nos hemos encontrado este segundo año con una servidora pública que no descansa, que ha aprendido muchísimo en muy poco tiempo, y créeme que sé de lo que te hablo cuando te digo que el cultural no es un sector con el que se pueda tener un acercamiento provechoso fácilmente: nuestros artistas, críticos, creadores y promotores culturales constituyen (diría que afortunadamente) un diverso y colorido mosaico que no se deja asir de buenas a primeras, al que no se puede convencer sin más, y creo que María Luisa, después de un comienzo un poco incierto, ha logrado incorporarlos muy productivamente a las tareas de la acción pública cultural.

CVR. Bien, ya que al parecer le estás sacando la vuelta al bulto, vayamos a lo concreto. Empecemos entonces por el principio. Háblanos de lo que aprecias como logros de la actual gestión gubernamental.

RGV. Tienes razón, vayamos a lo concreto, aunque, por lo que voy a decir enseguida, me interesaba dejar muy en claro mi opinión personal acerca de la funcionaria responsable en este ámbito. Y digo, en primer lugar, que veo un gran movimiento en el área pública de cultura del estado. ¡Oye, son más de 7 mil 300 acciones de cultura (eventos les llaman en el documento oficial) consignados en el segundo Informe de Gobierno! Es decir, alrededor de veinte eventos por día. Imagínate, Dottore Velázquez, se realizaron 3 mil 614 actividades más en relación con las que se llevaron a cabo el año pasado. Eso habla, sin duda, de una denodada decisión de hacer cosas, de poner en valor la agenda de lo cultural en el quehacer público.

En segundo lugar, me parece que la idea de recuperar un corpus programático que, de algún modo, se descuido en la segunda mitad del sexenio anterior, dice mucho de una convicción por otorgarle a la cultura la importancia que merece en el conjunto de las políticas públicas estatales. Ahí están, en ese sentido, los programas del Festival Cultural Sinaloa, el Encuentro Yoreme, el Festival de Rock, el Festival de la Juventud, los programas de fomento de la lectura (círculos y salas de lectura), los programas de estímulo a la creación artística y cultural, las compañías que encabezadas por la OSSLA han crecido en número, a los que se ha agregado el Programa Cultura en Movimiento que representa un esfuerzo adicional de descentralización de las actividades de difusión cultural, a todo lo cual hay que sumar el innegable acierto de haber puesto a Sinaloa en la mirada del país y el mundo con la participación como estado invitado en el Festival Internacional Cervantino. Otra vez de acuerdo con los datos del segundo Informe de Gobierno, más de un millón 621 mil sinaloenses asistieron a las actividades que ofreció el ISIC, lo que representa, en números gruesos el 60 por ciento de la población total de la entidad…

CVR. Creo advertir en tus palabras, sin embargo, que hay algo que no te acaba de convencer. Me hablas de números y de nombres de programas…

RGV. Tienes razón, déjame entonces apuntar enseguida mis inquietudes con respecto al camino que hasta ahora ha seguido el trabajo cultural en el primer gobierno de alternancia en Sinaloa. Lo diré rápidamente:

Primero, soy de la idea de que sigue estando ausente un balance serio, una evaluación más o menos rigurosa de lo que ha sido la acción pública cultural en la región. Por eso creo que seguimos atrapados en una agenda abigarrada de actividades que se hacen, vienen y van, sin tener el impacto social que se busca. Aquí, como dicen estudiosos de la nombradía y el prestigio intelectual de Toby Miller y George Yúdice, en un libro que se llama justamente Política cultural, ocurre que las más de las veces se despliegan acciones y medidas que parecen más bien convulsas y no articuladas, no sistematizadas, jerarquizadas y debidamente planificadas. El quid de una política cultural no radica en hacer cosas, sino en hacerlas con orden y sentido. La política cultural, como toda política pública, debe tener un sentido estratégico, y debe, por lo tanto, discriminar, seleccionar, organizar prioridades con arreglo a la problemática social que pretende enfrentar y, de ser posible, superar.

De aquí paso a lo segundo. Programas como los festivales de bellas artes convencionales (particularmente de artes escénicas) como el Festival Cultural Sinaloa, tuvieron un propósito compensatorio o, por así decirlo, remedial, surgieron para ofrecer en un único y apretado lapso de 10 o 15 días, una vez al año, todo aquello que el público no tenía los demás meses. Inclusive si se le adjudica un sentido de proyección de imagen, el Festival de Sinaloa no tiene cómo competir con el Cervantino o el Festival de Tamaulipas u otros de distinta naturaleza como la FIL de Guadalajara o el Festival de Cine de Morelia o el de El Tajín de Veracruz. Además, festivales como el Cultural Sinaloa hay muchos en el país. Yo me pregunto entonces, ¿no será hora ya de cambiar este programa por uno más constante y consistente, que se realice a lo largo y ancho del estado los doce meses del año, aprovechando la oferta artística de festivales como el Cervantino, desde luego, pero también del de Mayo de Guadalajara o el de El Tajín o el de la Huasteca, a lo cual se sumarían las producciones propias con los grupos de excelencia de la región como Delfos, la OSSLA, la compañía de Danza del Estado, el Coro de la Ópera de Sinaloa, las orquestas y bandas juveniles, entre otras? Esto permitiría, adicionalmente, trabajar en un auténtico proceso de formación de públicos, tarea en cuya contribución no veo más que a la OSSLA. Y por supuesto que estimularía notablemente el trabajo de los grupos artísticos, oficiales o independientes, de la entidad.

Y a propósito de formación de públicos, tiene que revisarse ya el papel de la Sociedad Artística Sinaloense en esta vertiente de política cultural. Está bien, me parece muy bueno que desde la iniciativa privada exista el interés por coadyuvar en las tareas de la difusión cultural. El problema es que la SAS tiene 12 años ofreciendo programas que, en aras de cubrir gustos diversos, pierden coherencia y sentido, mezclan de todo, de chile, dulce y manteca. Tan pronto se programa a una chica light, made in Televisa, como Kika Edgar, como nos proponen un musical de Broadway tropicalizado, junto con un concierto decembrino con la Novena Sinfonía de Beethoven. ¿Dónde está el sentido de formación de públicos en un planteamiento como este?

Con la muy sana intención de ofrecer mucha cultura, se ha evadido el tema de la priorización de vertientes estratégicas de trabajo. El propio Festival Yoreme fue un programa de bajo perfil. Se cumplió con el compromiso, pero hasta ahí. Por cierto, aprovecho para discrepar de mis amigos Alejandro Mojica y Leonardo Yáñez. Un programa como el Yoreme tiene muchísimo que dar en términos de posicionamiento de Sinaloa en el mapa de la política cultural en México y, quizá, en el mundo, pero déjense de cosas por favor: las culturas de los pueblos del mundo son, casi todas, mestizas. ¿Culturas étnicas puras? No sé, quizá en algún lugar recóndito del Congo o del Amazonas. Nuestros mismos yoremes, ¿qué son sino mestizos?, ¿qué celebran sino las fechas del calendario cristiano? Como toda cultura mestiza, la de los mayos y los yaquis tiene un componente étnico, en ello reside su originalidad. Nada menos, pero nada más que eso…

CVR. Bien, Rony, pero quisiera que retomaras ahora el asunto de la jerarquización, ¿qué debiera priorizar una política cultural en Sinaloa? ¿Lo está haciendo el gobierno de MALOVA?

RGV. Para evitar confusiones, afirmo que nadie discute la misión de proyectar una imagen de región, de estado, al país y al mundo que la acción pública cultural tiene encomendada. Nadie discute tampoco su función como educadora en las disciplinas artísticas convencionales (y en esto se ha avanzado muchísimo, gracias al compromiso con las escuelas de iniciación y profesionalización mostrado por María Luisa Miranda), como proveedora de bienes y servicios culturales diversos (museos, teatros, festivales, ferias del libro, etc.),  pero su tarea va, desde luego, mucho más allá: una verdadera política cultural deberá sustentarse, ahora más que nunca, en el requerimiento objetivo de las comunidades donde se crean los sujetos de la vida social, donde se gesta el déficit de cohesión y ciudadanía que padecemos. En esta línea de razonamiento, y esto debe subrayarse, la política pública debe considerar una recolocación sociológica y política del papel de la cultura.

CVR. Todo eso se escucha muy bien, pero ¿cómo puede traducirse en programas, en acciones públicas y sociales puntuales y precisas?

RGV. Revisando la experiencia de otros países y otras regiones del país y el mundo. Se me ocurre que la idea y la práctica de la Animación Sociocultural (ASC) desarrollada en Cataluña, debe ser conocida, debatida y, en su caso, ensayada en países como el nuestro y en lugares como Sinaloa. Siguiendo a Puig, en su libro Animación sociocultural, cultura y territorio, la ASC se concibe como “un método de intervención territorial que, desde la cultura, a las personas con aspiraciones y necesidades no satisfechas, les facilite la posibilidad de reunirse en grupos para iniciar un proceso conjunto e interrelacionado en redes de cooperación”. De lo que se trata, ciertamente – y esto es lo que no se considera en los programas de cultura estatales, no sólo en Sinaloa sino en todas las entidades federativas-, es de concebir a los municipios, a sus centros urbanos y localidades, como espacios en los que coexisten fuerzas cohesionantes y fuerzas tensionantes, lugares en los que se generan representaciones y referencias que amplían o constriñen los horizontes de vida de la gente, lugares de integración y anomia, de inclusión y exclusión.

CVR. ¿Propones alguna ruta crítica estratégica en esta dirección?

RGV. Lo primero es, como lo comenté en alguna colaboración pasada en Politeia, tomar una decisión que es, en última instancia, una decisión política: la de asignar nuevos y más poderosos alcances a la acción cultural. Junto con ello, tendrán que recuperarse experiencias como la española, la brasileña y la colombiana (el trabajo en redes, el asociacionismo cultural, etc.). Y tendrá que elaborarse, enseguida, un estudio que permita contar con los registros antropológicos e identitarios, institucionales, emergentes y hasta comerciales del activo cultural en nuestras subregiones y comunidades. Sólo así tendrá sentido georreferenciar el requerimiento, las capacidades y competencias culturales de la entidad.

Esto es lo que podría dar un verdadero y necesario giro a la política cultural, orientándola por rumbos más definidos que permitan desatar nuevas y más provechosas sinergias sociales en la región.          

Juego de Ventaja Sobre Yaquis

Con un juego de ventaja sobre Yaquis de Obregón, Tomateros de Culiacán mantiene su condición de mejor equipo del torneo, con una marca de 29 victorias contra 15 derrotas, sumada la primera vuelta a lo que va de la segunda mitad de la actual temporada de la Liga Mexicana del Pacífico.

Le siguen los Yaquis, que se han empecinado en darle caza a los guindas, con un saldo global de 28 triunfos a cambio de 16 descalabros. Solo una o dos veces, si mucho me apura, ha logrado estar Obregón arriba de Culiacán y esto por cosa de un día, a lo sumo.

En el dominio entre sí, ni punto de comparación. Los Yaquis le han ganado a los Tomateros en cinco de seis partidos. Historia distinta a la de años atrás.

Por eso, la semana pasada,  dolió la derrota en el primero de la serie frente a Obregón allá en la vieja Cajeme, cuando Culiacán llegó al noveno inning con una delantera de 4 carreras contra 3 – obtenida apenas en la apertura de esa entrada, gracias a un cuadrangular de Marlon Byrd – y cuando el manager Lino Rivera se puso a inventar cosas.

Y es que, con Hasan Pena listo para el rescate, envió a la lomita a Oliver Pérez a buscar los tres outs que lo separaban de la victoria. Y bueno, Oliver sacó dos; pero el número 27 nunca llegó. Se la parquearon por todo el jardín izquierdo para dejar a los guindas sobre el terreno de juego del “Tomás Oroz Gaytán” en lo que parecía, apenas, el primer triunfo de Tomateros sobre los Yaquis en la campaña actual.

Algunos aficionados estaban furiosos la mañana siguiente aquí en Culiacán. Todos daban la victoria por descontada toda vez que Hasan solo ha fallado en una aparición; pero Lino Rivera apostó por la jerarquía de Oliver y eso le costó el partido. La decisión del manager boricua no estuvo mal, hay que reconocerlo. Oliver hizo gran trabajo en Grandes Ligas en meses pasados y además tiene los atributos que se le piden a un cerrador. Lo malo es que el plan no le funcionó a don Lino y ni modo. Así es el beisbol. Quiso, entre el material disponible, encontrar otro cerrador. Al menos en Oliver no lo encontró.

Y en efecto, topé, al siguiente día, con muchos fanáticos verdaderamente enojados con el puertoriqueño en lo que pudiera ser una reacción exagerada toda vez que Tomateros ya tiene el boleto para la postemporada y todo parece indicar que la puntuación a obtener, concluido el rol regular, será suficiente para iniciar en casa la primera fase de los “pley offs”; pero déjeme decirle, amigo lector, que más allá de esta rabieta, si era un encuentro muy importante para las estadísticas de la presente temporada de la Mexicana del Pacífico. No era, ni por asomo, un juego de rutina.

Por esto:

Si Tomateros y Yaquis luchan por terminar el rol como mejor equipo, Culiacàn deberá tener siempre mejores números que Obregón, porque en caso de igualdad en ganados y perdidos, la tribu, en cualquier circunstancia, estará mejor que los guindas, por su abrumador dominio en los juegos entre sí y siempre romperán el desempate en su favor.

Y  creame: no es cualquier cosa ser el máximo ganador.

Porque, además de tener garantizada la mejor puntuación, la novena, en esa situación, gozará de la localía en todas las etapas de la competencia. O sea, abrirá en casa la primera serie eliminatoria; la semifinal y la gran final, de llegar a la instancia suprema.

O sea: más allá del orgullo de todo aficionado, que siempre quiere que su equipo sea mejor que todos los demás, tiene su gracia esto de ser el máximo ganador de juegos en la campaña.

Por eso dolió esa derrota de hace ya varios días ante los Yaquis de Obregón.

Pese a eso, insistimos, Tomateros se conserva como el mejor, por encima de los Yaquis y en esta serie en puerta, sin menosprecio del rival, Culiacán podría afianzarse todavía más en la cima del standing de la temporada Banorte de la Liga Mexicana del Pacífico.

Ya lo verá usted.

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Y bien.

La noche de este martes, Tomateros estará de visita en el “Emilio Ibarra Almada”, para abrir serie contra Cañeros de los Mochis.

Será la segunda ocasión en la esta campaña en que se vean las caras entre sí. La primera aconteció en la etapa inicial y la serie, aquí en el “Angel Flores” fue para los Tomateros de Culiacán.

Para los Cañeros ha sido, hasta ahora, una actuación para el olvido.

Y es que si en el giro inicial estuvieron mal, peor andan en el giro complementario, con solo dos juegos ganados y siete perdidos y hundidos en el último sitio de la tabla, junto con los Venados de Mazatlán. Es más, si la campaña terminara en estos momentos, Mochis estaría fuera de los “pley offs”.

Culiacán es todo lo contrario. Gran primera vuelta, sin duda y solo dos descalabros en los nueve encuentros que llevamos de la segunda. Van en caballo de hacienda hacia los “pley offs”.

Así las cosas, uno pudiera adelantar que los Cañeros serán una víctima fácil para los guindas; pero no, no es así.

La lógica en el beisbol no tiene sentido.

Y es que así como no existen los equipos invencibles, tampoco hay los que pierden por sistema. Y en una liga tan competitiva como la Mexicana del Pacífico, uno no sabe cuando vendrá la reacción del contrario. Recordar, para no ir muy lejos, los tres que le metieron los Mayos a los mismos Tomateros, en la recta final de la primera mitad.

Cañeros no es mala novena. Antes bien, le van a causar serios problemas a los Tomateros de Culiacán en esta confrontación en el “Emilio Ibarra Almada”.

Pendientes pues.

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Y bien.

En otra serie, los Yaquis de Obregón recibirán en su casa a los Algodoneros de Guasave. No la van a tener fácil. Algodoneros cayó, de repente, en un bache, pero su porcentaje en ganados y perdidos sigue por encima de los .500. Por algo es el líder en bateo por equipos.

Naranjeros va a Mexicali en un clásico duelo a media tabla. Hermosillo como que quiere y no. Digamos que los naranjas no están para nada contentos con esos cuatro puntos y medio que lograron como cosecha en la primera vuelta y tienen como propósito mejorar de manera sustancial. No se han podido meter en la pelea por los primeros lugares.

Y en Mazatlán, los Venados reciben a los Mayos de Navojoa, en duelo al fondo de la tabla. Mayos se aferra a la esperanza de calificar y para ello es obligatorio superar a los Cañeros de los Mochis. Lo han logrado por el momento; pero a esto le falta mucho todavía.

A ajustarse los cinturones, mis amigos.

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A manera de colofón.

La directiva de Tomateros de Culiacán ya activó al primera base John Lindsay y bajó a la lista de inhabilitados al antesalista Rennier Mustellier. La decisión era complicada; pero se produjo en automático, tras la lesión del cubano que lo envió a descansar.

Los problemas vendrán después, cuando el antillano se declare listo para volver a la acción, porque, la verdad de las cosas, no lo ha hecho nada mal.

Al momento de desactivarlo, Mustellier bateaba para .285, con 6 cuadrangulares y 21 carreras producidas, números que puede mejorar si uno se remite a lo que hizo con el Scranton, la principal sucursal de los Yanquis de Nueva York, en triple “A”.

Sucede, sin embargo, que Lindsay, en estos primeros partidos, está en .444, producto de 4 hits en 9 viajes a la caja de bateo.

Y si estos números persisten ¡pues qué lío para la directiva del club!

En lo que hace a Marlon Byrd, que se mantiene como líder de bateo individual, este podrá alinear ya en el primero de la serie contra Cañeros de los Mochis. Se le dio el permiso para el viaje a los Estados Unidos y sigue en activo.

Bajo estas condiciones, Ben Guess sería el candidato a pasar a la relación de inactivos. Batea .250, que no es nada bueno para un importado.

Ya le contaremos.

Y ya nos fuimos.

Dios los bendiga.

AGENDA POLITICA

Jorge Luis Telles Salazar

 

Los actos vandálicos efectuados en la ciudad de México empañaron, por supuesto, el arranque del sexenio presidencial de Enrique Peña Nieto y marcaron, de paso, un contraste muy claro entre lo que sucedió en las calles más céntricas de la capital del país y lo que aconteció en la ceremonia oficial en el Palacio Legislativo de San Lázaro.

Peña Nieto, en efecto, rindió su protesta como presidente constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, en el marco de una sesión solemne del Congreso General de la Unión, sin contratiempos mayores. Pese a sentencias y amenazas,  la sesión se desarrolló de manera tranquila y ordenada, gracias a la actitud responsable e institucional de diputados y senadores de todos los partidos con representación en el Poder Legislativo Federal.

Ciertamente el acto tuvo sus detalles, tanto antes como durante la presencia del presidente entrante y el saliente; pero, en ningún momento, nada que pusiera en riesgo el desarrollo del programa. Se impuso la razón sobre la pasión.

El resto de la agenda, en el curso del día, también se celebró sin problemas mayores, tanto en San Lázaro, como en el Palacio Nacional y en el Castillo de Chapultepec.

Lamentablemente, la felicidad no fue completa.

Primero, grupos identificados con el Movimiento “Yo Soy 132”, los Macheteros de Atenco, el Sindicato Mexicano de Electricistas y la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación se manifestaron de manera violeta en las afueras del Palacio Legislativo, lo que dio lugar a una intervención enérgica y decidida de los cuerpos policiacos federales y capitalinos. Esta primera movilización se controló pronto y dio paso al acto en San Lázaro.

Al caer la tarde, sin embargo, el vandalismo se agudizó en las avenidas más céntricas de la ciudad de México: un grupo autollamado “Anarco” dañó bienes públicos y privados; entre ellos un lujoso hotel ubicado frente a la alameda central, así como en la propia alameda , en tiendas, automóviles y objetos de ornato en Paseo de la Reforma. Según declaraciones del jefe de gobierno capitalino, Marcelo Ebrard, la peor situación vivida en la capital del país durante los últimos años.

Las imágenes enviadas al mundo entero por la televisión son realmente alarmantes y pueden compararse, incluso, con escenas vistas en algunas ciudades del Medio Oriente y de América del Sur. Y enturbiaron, por supuesto, el primer día de Peña Nieto como presidente constitucional de los Estados Unidos Mexicanos; sin embargo en ningún momento pusieron en peligro el desarrollo de la agenda oficial.

A estas alturas obviamente que existe gran cantidad de información en todos los medios de comunicación sobre tales eventos y usted, amigo lector, ya tiene sus juicios propios.

La fiesta se aguó, de algún modo.

Así arrancó el sexenio presidencial del priista Enrique Peña Nieto.

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En tanto.

Aquí en Culiacán, como estaba previsto, arrancó el nuevo periodo ordinario de sesiones en el Congreso del Estado e inició, de paso, el tercero y último año de ejercicio de la legislatura número sesenta.

Ninguna sorpresa.

Por unanimidad, el panista Carlos Felton fue electo presidente del Congreso del Estado, cargo que desempeñará hasta el 30 de noviembre del año entrante, si es que antes no se le atraviesa otra cosa más atractiva. Felton será titular por este periodo y también por el de junio-julio del 2013, el último ya de esta legislatura. El mazatleco lleva a dos mujeres como vicepresidentas: Irma Moreno, del PRI y Rosa Elvira Cevallos, del PANAL.

A su vez, Cenovio Ruiz Zazueta asumió, de nueva cuenta, la presidencia de la junta de coordinación política y sus compañeros de partido lo ratificaron como el jefe de la bancada. Todavía las puede “San Jesús”.

Sesión solemne rápida y tranquila. Había prisa por seguir, a través de la televisión, los acontecimientos en la capital del país.

Informados.

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Y bien.

De regreso al punto de arranque, solo un sinaloense, como estaba previsto, en el primer círculo de colaboradores del presidente Enrique Peña Nieto: David López Gutiérrez, en la coordinación de comunicación social de la Presidencia de la República.

Este cargo, por cierto, no está considerado dentro del gabinete legal, tampoco en el ampliado.

Le llaman “staff”.

Sin embargo, quienes han quedado en esta ubicación, tienen mucho más cercanía con el presidente Enrique Peña Nieto, por la naturaleza de sus funciones. Sus acuerdos prácticamente son cosa de todos los días.

En el caso de López Gutiérrez su identificación con el nuevo presidente de la República es  absoluta y para muchos influirá en las decisiones políticas futuras para Sinaloa.

¿Será?

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Por cierto.

Heriberto Galindo Quiñones,  otro personaje político sinaloense, ha afianzado plenamente su identificación con la corriente en el poder: la de Peña Nieto.

Finalmente Heriberto no quedará, por lo pronto, en ninguna posición en ninguno de los niveles del gabinete presidencial; pero su trabajo en la cámara baja del Congreso de la Unión será fundamental para sacar a flote las iniciativas de ley del nuevo presidente.

En su último papel, Galindo Quiñones fijó el posicionamiento del Partido Revolucionario Institucional, en el marco de la sesión de toma de posesión de Enrique Peña Nieto. Y lo hizo con una claridad y una precisión propias de su experiencia y de la responsabilidad que ya tiene asignada en el quehacer político nacional.

Horas antes, había ocupado la titularidad de la comisión que le corresponde a México en un organismo parlamentario de América Latina, con sede en la ciudad de Panamá. De esta comisión, por cierto, también forma parte otro diputado sinaloense: Jesús Valdez.

En suma: el nombre de Heriberto Galindo se escuchará con más fuerza en los próximos años.

Y más fuerte todavía cuando se aproximen las grandes decisiones.

¿Lo duda usted?

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Mientras.

Moisés Aarón Rivas Loaiza arrancó su campaña publicitaria, de cara a su informe como presidente municipal de Culiacán, el cual rendirá ante la ciudadanía de casa, a las 11 horas del viernes venidero, en la propia sede del ayuntamiento local.

Ese mismo día Rivas Loaiza se reunirá, con el mismo fin, con el cabildo de Culiacán, a las 8 de la madrugada.

Hay que recordar que se trata del segundo informe para el presidente municipal; pero apenas el primero para Aarón. El otro lo rindió, en fecha similar, Héctor Melesio Cuen Ojeda, quien solicitó anuencia al cargo para cristalizar otro clase de proyectos políticos; uno de ellos, la creación de un nuevo partido regional.

Rivas Loaiza entró en funciones en febrero próximo pasado.

Ha sido un trecho de diez meses; pero que se le ha ido a Aarón como agua de entre sus manos. Rivas Loaiza continuó la obra de Cuen y ha emprendido, por su cuenta, nuevos proyectos en beneficio de la sociedad de Culiacán.

La cita es el viernes, a las 11 en el Palacio Municipal.

Por ahí nos veremos.

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En otra sintonía.

Quien ya tiene varios días ausente de Culiacán es el rector de la Universidad Autónoma de Sinaloa, Víctor Antonio Corrales Burgueño.

Permanece en la capital del país en las gestiones de siempre: buscar los recursos económicos que la centenaria institución requiere para su operación; en el caso particular de estos días, los que ocupa para solventar las necesidades de fin de año.

En la tesitura actual, Corrales Burgueño tuvo que tocar las puertas de los funcionarios que ya van de salida y también las de aquellos que llegan al gobierno federal.

Hay 200 millones de pesos en el aire. Que son de la UAS; pero que no aparecen.

Y eso es lo que tiene preocupado al rector. A este año solo le restan dos semanas hábiles y el tiempo se agota.

A ver qué pasa.

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A manera de colofón.

Por hoy hasta aquí, con mil cosas en cartera.

Nos vamos, sin embargo.

Dios los bendiga.